Deporte terapéutico en personas con discapacidad

Rubén Guzmán · 7 mayo, 2019
En la actualidad, se conocen muchas terapias para mejorar la calidad de vida de las personas con alguna discapacidad. El deporte es un elemento que no puede dejarse de lado en estas situaciones.

Toda persona posee derechos que le permitan alcanzar y conservar el estado de bienestar. En el caso de personas con grados de discapacidad, el mundo con sus correspondientes sectores ha de adaptarse para facilitarles cualquier actividad que deseen realizar. Por ello, el deporte terapéutico es un gran medio para abordar la discapacidad.

En el espectro deportivo, muchas asociaciones y ministerios de muchos países han conseguido facilitar la práctica deportiva a personas con necesidades especiales. Estas pautas han conseguido crear un ambiente favorable para la convivencia deportiva en lo que respecta al ocio y la salud de modo incuestionable.

Una vez sentadas las bases para el apoyo a todos los sectores sociales, repasaremos los grandiosos beneficios que conlleva la actividad deportiva para personas con necesidades especiales en el plano físico, psíquico y social.

Diferentes tipos de discapacidad

Las personas con un nivel determinado de discapacidad se agrupan en diversos niveles de cara a la correcta administración de los recursos individualizados. De esta forma, es más sencillo facilitarles unas condiciones óptimas en cuanto a calidad de vida. Así, se conocen cinco tipos de discapacidad:

  • Motora: personas con patrones limitados físicamente.
  • Psíquica: poseen alteraciones en la conducta.
  • Sensorial: se padecen deficiencias en algún sentido al percibir el medio externo o interno.
  • Visceral: suele ser de tipo orgánico, como la diabetes o problemas cardíacos.
  • Múltiple: se produce ante la suma de varias de las anteriormente explicadas.

Ventajas del deporte terapéutico en personas con discapacidad

Esta metodología se basa en reeducar o mejorar una dolencia física o psíquica en cualquier tipo de persona. En estos casos, la práctica deportiva conlleva unas mejoras fisiológicas y psicológicas incuestionables.

La discapacidad no puede ser un motivo para dejar de lado la práctica deportiva.

Por ende, en personas con alguna incapacidad de mayor complejidad, el deporte creará un abanico de mejoras sin parangón alguno. La actividad deportiva en este contexto se puede desarrollar de forma competitiva, recreativa y de integración social.

Beneficios psicosociales

Las personas con discapacidades se enfrentan a situaciones estructuradas sobre parámetros de ‘normalidad’, al menos en la mayoría de las situaciones cotidianas. Por ello, deben sortear ciertos inconvenientes que no siempre lo son por diversos aspectos:

  • Capacidad de autosuperación: enfrentarse a situaciones desde la desventaja, una vez superado el evento, promoverá una concepción mayor de la autoestima. En el campo deportivo, el hecho de conseguir un objetivo físico conllevará la adquisición de estructuras mentales más sólidas.
  • Integración real: las personas discapacitadas no solo deberían practicar actividad física con otras que presenten las mismas condiciones. El paso posterior es ser incluido en prácticas con personas sin dicha problemática, con las adaptaciones de nivel pertinentes; de esta forma, la aceptación de la diversidad será real.
  • Bienestar individual: aunque una persona posea una discapacidad, sus mecanismos en los neurotransmisores cerebrales en aspectos de felicidad y recompensa no tienen por qué padecer problemas. Con el deporte, la persona en cuestión conseguirá dejar a un lado la problemática principal; a esto se le denomina evasión.

Beneficios psicofísicos

Casi ningún sujeto con mayor o menor grado de discapacidad está privado de realizar actividad física; incluso es así para una persona con parálisis total del cuerpo. En este caso, por ejemplo, se puede realizar un trabajo de estimulación músculo-ocular con un sistema virtual de última generación.

Algunas ventajas del deporte terapéutico en personas con discapacidad son estas:

  • Desarrollo óseo-muscular: principalmente en las zonas físicas no dañadas, aunque, a través de la fisioterapia, es posible mantener pautas de control también en las afectadas. En cuanto al movimiento, el tema puede ser complejo por la inervación neuronal en la musculatura —nervios motores—, pero este no es un impedimento absoluto de todos modos.
  • Orientación, equilibrio y coordinación: debe reconstituirse la propiocepción del sujeto para la mejora de su interacción motriz con el ambiente. Esto también se puede lograr con el deporte.
El deporte terapéutico en personas con discapacidad puede ayudarles a mejorar muchos aspectos de su vida.

  • Lucha contra el sedentarismo: es el principal causante de numerosas enfermedades actuales. Antiguamente, necesitábamos movernos para la propia supervivencia, pero las facilidades contemporáneas nos han llevado a la pasividad. Las personas con discapacidad tienen la obligación de no darse por perdidas y llevar una vida lo más activa posible.

Deporte terapéutico en personas con discapacidad: conclusión

Todos hemos sufrido alguna vez algún golpe de la vida. Imaginaos cuánto cargan en sus espaldas personas con discapacidades de un tipo u otro. Es importante facilitar su día a día ayudando en todo aquello que necesiten para poder alcanzar su mejor versión. Así, entenderán que la vida sigue y posee aspectos maravillosos para disfrutarla.

Con la práctica deportiva adecuada y una amplia conciencia social, conseguiremos que dichas personas no solo mejoren sus cualidades físicas dentro de sus posibilidades, sino también que emprendan la vida con emoción, valores y motivación. El deporte, una vez más, se muestra como un recurso inigualable para la felicidad de cada individuo.

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