Después del cáncer: 3 ejercicios adecuados

Antonio Reyes · 16 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto el 15 diciembre, 2019
El cáncer es una enfermedad incapacitante. Sus síntomas y sus tratamientos agresivos pueden hacer que perdamos nuestra forma física. En este artículo te damos tres consejos para retomar la actividad.

El cáncer es una de las principales causas de inhabilitación y baja laboral en el mundo occidental. La propia enfermedad, junto a sus tratamientos agresivos y complejos, llevan a que los pacientes pierdan su condición física.

Muchas veces, es complicado volver a la actividad física tras superar la enfermedad. En este artículo daremos unos consejos sobre el ejercicio que se debería realizar cuando se supera el cáncer, de forma que sea posible volver a un estilo de vida activo.

Cáncer: conceptos básicos

El cáncer es una enfermedad con una fisiopatología muy simple, pero a la vez compleja. Debemos entender que las células del cuerpo tienen un ciclo biológico, y cuando llegan a su madurez, deben dejar de replicarse. Una célula maligna o tumoral es aquella que vuelve a ganar la capacidad de dividirse y comienza a hacerlo de forma descontrolada, dañando los tejidos adyacentes.

El concepto de metaplasia hace referencia al cambio que sufre una célula por factores externos a ella. Un ejemplo de este concepto es el cambio del tipo de células de los bronquios por la agresión que supone el humo de tabaco. Este cambio celular puede inactivar algunos genes encargados de mantener la célula en su estado maduro, rompiéndose el ciclo de la célula y volviendo a replicarse.

Síntomas del cáncer

Como se trata de un fallo en el ciclo biológico de una célula, la sintomatología que dará la tumoración estará en relación con el órgano donde esté la célula maligna; una vez que el tumor se desarrolla, podría comprimir estructuras vecinas que darán más síntomas.

Una vez que la enfermedad se convierte en un proceso generalizado por la difusión a otros órganos o metástasis, hay unos síntomas que nos indican claramente que algo no va bien:

  1. Pérdida de apetito.
  2. Pérdida injustificada de peso.
  3. Cansancio extremo.
La sensación de cansancio injustificado es un síntoma del cáncer.

Como vemos, estos síntomas van a influir enormemente en nuestro estilo de vida. La falta de apetito llevará a una pérdida de peso, normalmente de tejido muscular. El cansancio será debido tanto a la propia enfermedad como a la pérdida de tejido funcional como el músculo.

Al final, y más cuando seguimos tratamientos agresivos como la quimioterapia o la cirugía, nos encontramos con pacientes que han perdido una gran cantidad de músculo, a los que les supone un esfuerzo enorme continuar ejercitándose.

Ejercicio después del cáncer: 3 grandes opciones

Es importante puntualizar que, si se padece esta enfermedad, la persona debe mantenerse activa en la medida en que le sea posible. Realizar ejercicio liviano puede abrir el apetito, reducir la pérdida de peso y estimular la musculatura a la vez.

Pese a ello, en muchas ocasiones no es posible, por lo que será necesario enfocarse en los ejercicios que se deben realizar cuando se supera la enfermedad. Recordemos que, gracias a la medicina de hoy en día, una gran cantidad de cánceres son curables y nunca se ha de perder la esperanza y la motivación por volver a practicar el deporte que nos gusta.

1. Caminar

Cuando se ha superado la enfermedad, no hay mejor manera de volver a ejercitarse que realizando caminatas progresivamente más largas. Así, el cuerpo volverá a moverse, mejorará la función del sistema cardiovascular y los músculos, los huesos y las articulaciones podrán volver a su situación normal. Es una gran forma, con muy bajo impacto, de preparar el cuerpo para volver a la actividad.

2. Ejercicio liviano con pesas

Si se practicaba deporte de fuerza, o incluso si nunca se lo ha realizado, empezar un entrenamiento con resistencias livianas puede ayudar a recuperar la funcionalidad de los músculos y las articulaciones.

Persona mayor realizando entrenamiento de fuerza para combatir el envejecimiento.

De entre estos tipos de entrenamiento hay que destacar el entrenamiento funcional o CrossFit, que puede ser practicado por todo tipo de personas y con un monitor que estará pendiente de nosotros en todo momento. Además, también se mejora así la resistencia cardiovascular.

3. Nadar

La natación es, por mucho, el ejercicio con menor impacto articular. Por este motivo, está especialmente indicado después de haber padecido tumores óseos o luego de tratamientos intensivos que pueden haber llevado a una fragilidad de los huesos.

El ejercicio que se realizará nadando será tanto cardiovascular como muscular. Nadar activa la musculatura de casi todo el cuerpo, preferentemente en la región de la espalda. De esta forma, se consigue fortalecer los huesos y músculos con un riesgo mínimo de lesiones.

Para finalizar, cabe aclarar que estos ejercicios pueden no ser apropiados para todas las personas. Por ello, nadie mejor que el médico para determinar cuál es la mejor opción para cada persona.

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