Dieta para la enfermedad inflamatoria intestinal

7 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
Las diarreas continuadas, la pérdida de peso o incluso el estreñimiento pueden ser síntomas de las enfermedades inflamatorias intestinales. ¿Qué podemos hacer para combatirlas?

Dentro de las enfermedades inflamatorias intestinales se diferencian dos con diferente cuadro y tratamiento: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. La alimentación juega un papel muy importante para combatir los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Importancia de la dieta en estos casos

Es fundamental saber que no existe una dieta especifica para esta patología y que esta ha de estar adaptada al estado de la enfermedad en la que se encuentre el sujeto afectado. En este contexto, se pueden diferenciar tres situaciones:

Fase de remisión

Durante esta fase, la actividad inflamatoria es mínima. Por este motivo, la dieta no ha de modificarse, aunque debe ser equilibrada y saludable. Es conveniente evitar restricciones innecesarias, a excepción de aquellos sujetos con alergias o intolerancias.

Brote agudo leve

En este punto es muy importante adaptar la dieta, que tiene que ir dirigida al control de los síntomas. La más adecuada en la mayoría de los casos es una dieta de fácil digestión y astringente, evitando la grasa en la medida de lo posible.

Brote agudo moderado o grave

En este estado, existe una mayor sintomatología. Los sujetos afectados suelen estar ingresados en el hospital y, siempre y cuando el tubo digestivo lo permita, la alimentación tiene que mantenerse por la vía oral.

En la colitis ulcerosa se mantiene la funcionalidad del tubo digestivo, pero en niños con enfermedad de Crohn la alimentación oral puede potenciar la inflamación. En estos casos, se suele recurrir a alimentación enteral.

La nutrición enteral consiste en la administración de nutrientes a través de una sonda. Es decir, en vez de proporcionar alimentos sólidos, estos se administran en fórmulas comerciales a través de sondas que conectan la boca o nariz con el aparato digestivo.

Las enfermedades inflamatorias intestinales producen malestar y otros problemas.

Cuando las complicaciones son mayores —megacolon tóxico o abscesos o fístulas graves— se utiliza la nutrición parenteral. Este sistema de alimentación consiste en la administración de nutrientes por vía intravenosa; se utiliza cuando el tubo digestivo no funciona correctamente.

Recomendaciones generales durante los brotes

La colaboración entre el paciente y el dietista-nutricionista es fundamental, ya que los síntomas de una enfermedad inflamatoria intestinal pueden estar asociados a determinados alimentos. En este contexto, es muy importante que el enfermo lleve a cabo un registro diario de todo lo que come.

  • La planificación de la alimentación tiene que seguir un patrón equilibrado y saludable, en la medida de lo posible.
  • Fraccionar la dieta suele ser una buena estrategia siempre que se tiene el tubo digestivo afectado en algún punto. Es decir, comer la misma cantidad dividiéndola en pequeñas tomas, para no aumentar la carga de trabajo del tubo digestivo.
  • Comer despacio, masticando bien y en ambiente agradable y tranquilo para evitar que se le coja miedo a la comida.
  • Reposar después de cada ingesta.
  • Separar la ingesta de líquidos de las comidas, y aún así, ingerirlo en pequeñas tomas. Esta estrategia se utiliza también frente a la diarrea, para no sobrecargar el organismo. Las soluciones de rehidratación oral —bebidas isotónicas— favorecen la absorción de agua y de solutos.
  • Utilizar temperaturas medias para los alimentos, ya que las muy calientes o las muy frías pueden estimular el tránsito intestinal.
  • Cocinados sencillos y con sal, para compensar la pérdida de iones por las diarreas. En el caso de sujetos hipertensos, esta pérdida continua de agua y sales provoca bajadas en la tensión arterial.
  • Evitar café, excitantes, bebidas carbonatadas.

Particularidades

Lactosa

Durante los brotes hay que retirar la lactosa, al igual que en cualquier cuadro que curse con diarrea. Esto sucede porque durante los brotes es frecuente que se desarrolle intolerancia a la lactosa debido a un déficit transitorio de lactasa, la enzima que degrada la lactosa.

La lactosa puede ser perjudicial para enfermos del tracto digestivo.

Fuera de los brotes, no se aconseja retirar la lactosa salvo que el paciente padezca una intolerancia. Son los pacientes con colitis ulcerosa más susceptibles de padecer intolerancia a la lactosa —primaria adquirida— en líneas generales, no solo en los brotes.

Grasas

Se debe limitar la ingesta de grasas en el caso de diarrea o dolor abdominal, especialmente las de peor calidad. En ocasiones, pacientes con enfermedad de Crohn están tomando nutrición enteral en forma de batido alto en grasas de perfil poliinsaturado omega-3 y no deben restringirlos. Estos batidos tienen efecto antinflamatorio y mejoran el estado de inflamación de la mucosa intestinal.

Fibra

Se recomienda limitar la fibra, sobre todo la de tipo insoluble. La fibra soluble puede incluirse para ralentizar el tránsito intestinal en sujetos colitis ulcerosa, pero nunca en sujetos con Crohn. En estos últimos hay que intentar usar la menor fibra posible.

A medida que se mejora sí se aconseja incluir poco a poco la fibra hasta normalizar la alimentación, comenzando por la soluble.

Control analítico

Los afectados por enfermedades inflamatorias intestinales son susceptibles de tener déficits de micronutrientes. Una correcta monitorización de micronutrientes es esencial ya que, en ocasiones, estos pacientes tienen una dieta muy restrictiva.

Los parámetros analíticos para controlar son la vitamina B12, el ácido fólico, las vitaminas D, E y A y algunos minerales como el calcio, el magnesio y el fósforo.

Alimentos funcionales

El uso de prebióticos —microorganismos vivos que favorecen la mejora de la flora intestinal— es controvertido para enfermedad de Crohn porque no está muy claro que mejoren.

Por otro lado, en lo que respecta a su uso en la colitis ulcerosa, los prebióticos podrían ser beneficiosos en la inflamación del reservorio. Cuando a un paciente con esta enfermedad se le quita el colon, se le suele hacer un empalme entre el intestino delgado y lo que queda de recto haciéndole un reservorio utilizando un tramo del intestino delgado.

Las sardinas son uno de los ingredientes de las recetas ricas en Omega 3.

Omega 3

No existen datos suficientes para su suplementación sistemática en personas con enfermedad inflamatoria intestinal. Se recomiendan los alimentos ricos en omega 3 siempre y cuando se toleren las grasas.

Antioxidantes

No es necesaria ni se recomienda su suplementación sistemática, pero sí se puede orientar el plan alimentario de modo que se aumente el consumo de antioxidantes naturales como parte de los alimentos.

En definitiva, está claro que estas recomendaciones pueden variar según las características de cada caso. Si padeces una enfermedad inflamatoria intestinal, debes seguir a rajatabla las indicaciones del médico.

  • Salas-Salvadó J, i Sanjaume AB et al. 2019. Nutrición y dietética clínica. Elsevier Health Sciences.