El ejercicio físico en el tratamiento del cáncer de mama

1 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el especialista en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Marcos Castro Alonso
El ejercicio físico en el tratamiento del cáncer de mama tiene una importancia considerable. En el siguiente artículo, te proponemos conocer datos científicos sobre esta relación tan positiva para quienes padecen esta enfermedad.

Muchas veces se cuestiona si la actividad física puede ser segura o beneficiosa para las mujeres durante el tratamiento de un cáncer de mama. Sin embargo, lo que muchos no sabemos es que puede ayudar a mejorar la calidad de vida, lo que representa con mucha seguridad un factor importante para superar por completo esa enfermedad.

Incidencia del cáncer de mama en la actualidad

El cáncer de mama esta cada vez más presente en nuestra sociedad. Por ejemplo, sin ir más lejos, en España la Asociación Española Contra el Cáncer indica que en 2018 hubo casi un 30 % más de cánceres de mama con respecto a cinco años atrás.

No obstante, pese a la incidencia, el grado de mortalidad es menor. En la actualidad, el índice de supervivencia se sitús en torno al 80 %.

El papel de la actividad física durante y después del cáncer

En primer lugar, es necesario mostrar los beneficios que le reporta la actividad física a mujeres con esta dolencia. Entre los más destacados, podemos indicar los siguientes:

  • Mejora la calidad de vida.
  • Factor psicológico: ayuda a combatir casos de ansiedad o depresión causados por dicha enfermedad.
Después del embarazo, trabajos como pilates, yoga y los ejercicios de kegel son los más recomendables.

  • Ayuda a superar físicamente esta dolencia, ya que aumenta la capacidad física de quien la padece.
  • Ayuda a combatir la fatiga, uno de los síntomas de esta afección y de su tratamiento.

¿Qué tipo de ejercicio es el más adecuado para estos pacientes?

Diferentes estudios realizados hasta la fecha afirman que las actividades físicas más convenientes para quienes sufren cáncer de mama son estas:

  • Ejercicios aeróbicos: autores como González-Angulo en su estudio sobre el entrenamiento de la resistencia en pacientes con cáncer de mama concluyeron que las tres modalidades de ejercicio físico estándar, extensivo y estándar combinado con fuerza son seguros en mujeres en tratamiento con quimioterapia. Al mismo tiempo también nos indican que las mujeres que combinaron los ejercicios de fuerza con ejercicios aeróbicos —como correr— tuvieron mejores resultados en cuanto a fuerza muscular, calidad de vida y dolores físicos.
  • Marcha nórdica: el nordic walking es una práctica relativamente nueva. Por ejemplo, M.J. Fisher demuestra en su trabajo que la marcha nórdica puede tener beneficios después de un cáncer de mama, puesto que puede ayudar a la movilidad del hombro o brazo después de los tratamientos de cirugía o radioterapia.
  • Pilates o Tai chi: actividades de este tipo pueden ayudar a una disminución de la fatiga.

En cualquiera de estas modalidades, la American Cancer Society recomienda no menos de 150 minutos semanales de actividad física. Se aconseja también incluir trabajos de fuerza muscular.

¿Aumenta el riesgo de lesión en mujeres que han sufrido cáncer de mama?

Uno de los miedos o mitos que hay en torno a este tema es el riesgo de sufrir posibles lesiones como consecuencia del tratamiento o el proceso de la enfermedad. Esta afirmación es errónea. La práctica deportiva en pacientes que han sufrido cáncer de mama no supone un mayor riesgo de lesión con respecto a cualquier otro grupo poblacional.

El entrenamiento con pesas cuenta con ciertas leyes generales que todos debemos respetar.

Para evitar cualquier tipo de riesgo al respecto, es importante que toda actividad física realizada esté previamente pautada tanto por los médicos tratantes, así como también supervisada por personal cualificado. En este punto, juegan un papel importante los fisioterapeutas y los licenciados en ciencias de la actividad física y el deporte.

¿Es beneficioso hacer actividad física tras el cáncer de mama?

Como conclusión, podemos afirmar que los beneficios que nos reporta el ejercicio físico durante y después de esta enfermedad son, como hemos visto, diversos. Y no hablamos solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico.

Efectivamente, el aspecto mental será uno de los puntos más importantes a la hora de superar la enfermedad. Por lo tanto, mantener un estilo de vida activo nos ayudará a superar de una forma menos lesiva esta afección. ¡Comenzar a moverse es una excelente alternativa!

  • Gonzalez-Angulo, A. M., Morales-Vasquez, F., & Hortobagyi, G. N. (2007). Overview of Resistance to Systemic Therapy in Patients with Breast Cancer. Advances in Experimental Medicine and Biology, , 1–22. https://doi.org/10.1007/978-0-387-74039-3_1
  • Fischer MJ, Krol-Warmerdam EM, Ranke GM, et al.: Stick together: A Nordic walking group intervention for breast cancer survivors. J Psychosoc Oncol 2015;33:278-296.
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