Envejecimiento y deporte: ¿cómo se relacionan?

Rubén Guzmán · 13 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el especialista en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Rubén Guzmán el 11 junio, 2019
¿Habéis notado el hecho de que algunas personas lucen una edad biológica menor que su edad cronológica? La práctica de actividad física conlleva unas mejoras fisiológicas para la salud que son visibles en la estética del individuo.

Toda actividad que realicemos conlleva unos resultados o consecuencias, que pueden ser positivas o negativas. Por ejemplo, con la práctica asidua de deporte se produce una serie de cambios notables a nivel biológico, genético y fisiológico que influyen sobre el envejecimiento.

Dichas modificaciones se manifiestan no solo internamente, sino también en el aspecto externo. Ya sea en los globos oculares, la piel, las uñas o hasta en el estado anímico.

Por consiguiente, si hablásemos de cambios internos, hablaríamos de los aspectos óseo-muscular, cardio-circulatorio y respiratorio, además de salud mental, entre otros. A continuación, conoce más acerca de la relación entre envejecimiento y deporte.

El deporte, los hábitos y la ‘juventud’ de por vida

Como hemos explicado, la práctica deportiva produce variaciones en el cuerpo humano. Sin embargo, hay que seguir también otras indicaciones para conseguir una buena salud.

El ejercicio físico debe estar acompañado por ciertos hábitos fundamentales para que se produzca un retroceso del envejecimiento, los cuales son:

  • Horas de sueño suficientes.
  • Nutrición correcta, siguiendo la valoración previa realizada por un profesional.
  • Entrenamiento optimizado.

Horas de sueño

¿Por qué es tan importante este aspecto? Es sencillo: en ciertas fases del sueño, el cuerpo humano realiza una amplia cantidad de procesos de recuperación de la jornada activa. Se trata de la fase REM (Rapid Eye Movements, o ‘movimientos oculares rápidos’).

Consejos para descansar.

En la fase REM se lleva a cabo la recuperación del sistema nervioso o la conservación de energía, la cual se ha ido desgastando durante la jornada. También se segregan hormonas anabólicas y aumenta la síntesis proteica, con lo que se repara el daño muscular.

Nutrición correcta, clave en el envejecimiento y deporte

Para que haya un balance nutricional correcto entre las actividades cotidianas y un plus de intensidad en el entrenamiento, debemos suministrar al cuerpo el ‘combustible’ en forma de alimento para su funcionamiento óptimo.

Este aspecto también implica evitar el consumo de sustancias tóxicas, las cuales provocan un envejecimiento prematuro del sujeto —deportista o no— por su alto contenido de sustancias nocivas como monóxido de carbono —en el caso del tabaco— o alcohol.

Asimismo, es necesario prestar mucha atención a los radicales libres del cuerpo, los cuales provocan su deterioro y causan problemas como los siguientes:

  • Envejecimiento.
  • Alteraciones en el ADN.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Arteriosclerosis.
  • Diabetes.
  • Aumento de los niveles de colesterol malo.
  • Cáncer.

Entrenamiento optimizado

La intensidad, la duración, los períodos de descanso, las cargas externas y las repeticiones son también un aspecto muy importante. Estos factores, si son realizadas correctamente, posibilitan la mejora no solo del rendimiento del sujeto, sino también el retraso del envejecimiento.

Es por ello que, al realizar una valoración por bioimpedancia, los datos de muchos deportistas denotan una edad biológica menor que su edad cronológica. Es decir, parecen más jóvenes de lo que realmente son.

El entrenamiento de fuerza puede aplicarse a personas mayores, aunque con algunas restricciones.

Existen estudios muy interesantes que tratan el envejecimiento activo en personas de la tercera edad a través del deporte y la actividad diaria. En dichas edades, se suelen ‘apagar los motores’ y se cae en el sedentarismo total, lo que encamina a la persona al deterioro de sus capacidades físicas.

Envejecimiento y deporte: un arma de doble filo

Hemos hablado sobre las prácticas beneficiosas para retrasar el envejecimiento, pero… ¿qué ocurre si las ejecutamos de forma inadecuada? Expondremos diversos ejemplos de cómo algo tan saludable como el ejercicio físico puede convertirse en algo nocivo:

  • Deportes excesivamente duraderos: por ejemplo, la maratón o el triatlón. Se ha descubierto que causan reducción de masa cerebral, gran disminución de testosterona, oxidación excesiva e incluso daño renal, lo que se proyecta tanto en la estética externa como en la fisiología interna del individuo.
  • Deportes de altísima intensidad y corta duración, sumado a drogodependencia de sustancias ilegales: es lo que conocemos como culturismo o fitness no saludable. El entrenamiento con cargas medias-altas suele poseer enormes beneficios, pero si va ligado a una dependencia a esteroides anabolizantes androgénicos, crea problemas de un calibre insospechable, e incluso hasta puede causar la muerte prematura.

La clave está en cada uno

La decisión está en cada persona. ¿Es preferible seguir hábitos deportivos y de vida adecuados, los cuales pueden ser de cierta intensidad y ser aún mas beneficiosos? ¿O arriesgarse y sobrepasar la delgada línea hacia el deterioro físico y la mortalidad?

Solo poseemos un cuerpo… lo más cauteloso es cuidarlo. Este spot de la ONG canadiense The Heart and Stroke Foundation sobre envejecimiento y deporte refleja una realidad que todos deberíamos tener presente. Cuidar la salud cada día debe ser una misión de todos.

  • Pardo, G. Consideraciones generales sobre algunas de las teorías del envejecimiento. Universidad de Camagüey.
  • Ruiz L. Tollonosa P. Fisiología del envejecimiento muscular. Medicine, 1999, 7 (128).
  • Mazzeo R. y colaboradores. 1998. El ejercicio y la actividad física en adultos mayores. Medicine & Science in Sports & Excercise. Vol 30 (6) 1998.
  • Kane. R. (1999) Geriatrica Clínica. Nueva York. Mcgraw Hill. Inc.