Epilepsia y actividad física

17 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el especialista en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Marcos Castro Alonso
A menudo los profesionales del deporte se encuentran con que deben prescribir ejercicio físico a diferentes poblaciones. Uno de estos ejemplos son los pacientes con epilepsia, para quienes la actividad física bien pautada puede resultar muy beneficiosa.

Cuando hablamos de prescribir actividad física, nos encontramos con diferentes poblaciones que necesitan una atención especial; los pacientes con epilepsia son un claro ejemplo de ello. Se trata de una enfermedad que ataca al sistema nervioso central y que está muy presente en la sociedad actual.

En el artículo de hoy, profundizaremos un poco más sobre ella y descubrimos todo lo que debemos saber acerca de la epilepsia y la actividad física saludable.

¿Qué es la epilepsia?

En pocas palabras, podemos especificar que consiste en una enfermedad del SNC, que provoca ciertas crisis convulsivas y esporádicas producidas por un funcionamiento anormal de ciertas neuronas. Algunos síntomas con los que nos podríamos encontrar son los siguientes:

  • Pequeñas modificaciones en el movimiento.
  • Alteraciones en los sentidos.
  • Contracciones repentinas a nivel muscular.
  • Posibles pérdidas de conocimiento y consciencia.

¿Cuáles son sus causas?

Es necesario aquí puntualizar y diferenciar entre dos tipos de epilepsia:

  • Idiopática, en la que no se puede señalar la causa que la provoca.
  • Secundaria o sintomática, en la que podremos encontrarnos con causas tales como daño cerebral provocado durante el parto, traumatismos craneales importantes, problemas cardiovasculares o incluso cualquier infección.

Actividad física y personas que sufren epilepsia

Muchas veces, al nombrar esta enfermedad, mucha gente no piensa en la actividad física como herramienta para mejorar la calidad de vida. No obstante, la práctica habitual de ejercicio físico al padecer esta dolencia puede ayudar a sobrellevarla mejor.

El entrenador y el psicólogo deportivo.

Eso sí, si queremos que el resultado sea positivo, esta actividad física siempre deberá ir de la mano de la autorización médica y, al mismo tiempo, deberá ser programada, supervisada y pautada por un profesional en ciencias del deporte.

¿Qué beneficios reporta la actividad física en personas que sufren epilepsia?

Un estudio de Nakken demuestra que la práctica deportiva frecuente —al menos tres veces por semana— puede reportar beneficios a nivel aeróbico y de rendimiento en sesiones de 45 minutos. Además, si también incluimos trabajo de fuerza o actividades como la danza, se reduce ampliamente el riesgo de sufrir las crisis epilépticas.

Es importante señalar que, tal como demuestra el mismo Nakken en otro de sus estudios, los pacientes con epilepsia que practican actividad física tienen menos probabilidad de sufrir alguna crisis con respecto a quien no se ejercita.

Otro de los beneficios principales es que, después de la práctica física, si se diera el caso de sufrir una crisis, el umbral convulsivo sería mayor en pacientes activos (esto quiere decir que las probabilidades de sufrir un episodio serían menores).

Por último y no menos importante, es que este tipo de pacientes tiene mayor tendencia a sufrir lesiones óseas o osteoporosis, debido a su medicación o el sedentarismo. La práctica física los ayuda, y los ejercicios con poco impacto les permitirán prevenir en gran medida este tipo de problemas.

¿Qué mecanismos mejoran en pacientes epilépticos con el ejercicio físico?

Sin ir más lejos, un artículo científico reciente indica que la práctica de actividad física, o simplemente llevar una vida activa por parte de estos pacientes, provoca la mejora de ciertos mecanismos, como pueden ser:

  • Aumento de la estabilidad y mejoras a nivel de control motor.
  • Descenso de la tensión emocional, provocada en muchos casos por la medicación, la falta de socialización o el sedentarismo. De ahí la importancia del componente lúdico que posee el deporte.
  • Ayuda a prevenir posibles déficits de atención o concentración que puedan estar causados por la enfermedad.

¿Puede practicarse cualquier disciplina deportiva?

Lamentablemente, existe una serie de actividades que, debido a las características de la enfermedad, no están recomendadas para los pacientes que sufren esta dolencia. La equitación, los deportes realizados en la montaña, las actividades de natación exterior o incluso de buceo o las disciplinas aéreas o de motor no son las más idóneas para ellos.

Chica en un partido de tenis.

La principal causa para evitar estas actividades es el riesgo a sufrir una crisis convulsiva durante la práctica, ya que el medio o la actividad que se desarrolla no garantiza la seguridad del practicante. Sin embargo, son muchas las alternativas que las personas epilépticas pueden llevar a cabo, así que será fundamental incluir la actividad física dentro de las rutinas de estas personas.

Conclusiones

Tal como hemos podido ver, la actividad física debería ser una herramienta fundamental para abordar la epilepsia desde un estilo de vida activo y saludable. Los beneficios que reportará la práctica física a estos pacientes serán muy importantes a la hora de aumentar su calidad de vida.

  • García-Ramos, R., Pastor, A. G., Masjuan, J., Sánchez, C., & Gil, A. (2011). FEEN: Informe sociosantario FEEN sobre la epilepsia en España. Neurología, 26(9), 548-555.
  • Nakken KO, Bjorholt PG (1990): “Effect of physical training on aerobic capacity, seizure occurrence and serum level of antiepileptic drugs in adults with epilepsy”. Epilepsia Jan-Feb; 31(1):88-94
  • Nakken KO (1999). “Physical exercise in outpatients with epilepsy” EpilepsiaMay; 40(5):643-51