Los 7 principios del entrenamiento que debes conocer

Francisco María García · 7 febrero, 2019
Para que nuestro entrenamiento diario sea cien por cien efectivo, es necesario que tengamos presentes algunas pautas o principios básicos. Lo primero que hay que considerar es el armado de un plan de ejercicios, combinado con una alimentación saludable.

Se habla mucho de dietas milagrosas y entrenamientos focalizados; sobre estos temas, hay mucha información en las redes sociales y en revistas especializadas. Sin embargo, de  nada sirve seguir un plan si no entendemos los principios del entrenamiento.

En la práctica, todo en el acondicionamiento físico sigue una lógica marcada por el comportamiento muscular humano. Existen diferentes formas de hacer las cosas, pero solo tendrán resultado si las orientamos adecuadamente. Después de conocer estos fundamentos, podrás elegir el camino adecuado para construir el cuerpo que deseas.

7 principios del entrenamiento

1. Cada cuerpo es diferente

El entrenamiento corporal siempre suele ser individual. Los entrenadores tienen claro que no todos los cuerpos responden igual, y que cada uno necesita una estimulación diferente. Por ello, la rutina puede verse exigente y conveniente, pero quizás no lo sea.

Existen tres tipologías generales de cuerpo: endomorfo, mesomorfo y ectomorfo. Por ejemplo, será inútil hacer muchas repeticiones con poco peso cuando somos ectomorfos.

De la misma manera, los endomorfos deberán reducir la grasa antes de fortalecer. Por último, todo entrenamiento deberá trabajar las deficiencias individuales de cada individuo.

2. El ejercicio debe hacerse de forma continua

La continuidad en el ejercicio sugiere que la musculatura se forma debido a la estimulación regular y repetida. El acondicionamiento se mantiene con el paso del tiempo, aunque cambien necesariamente los ejercicios.

No se consigue nada con ir al gimnasio un mes y faltar dos; la evolución de los cambios significativos requiere de dedicación, y la constancia es la clave. Quienes esculpen sus cuerpos, lo seguirán haciendo el resto de sus vidas.

Uno de los principios del entrenamiento es la regularidad.

3. El principio de la progresión: ¿de qué se trata?

Todo entrenamiento rinde frutos de forma progresiva. De la misma manera, nuestros esfuerzos deben aumentar con el progreso del ejercicio. Si no sometemos a nuestros músculos a nuevas exigencias, simplemente nos quedaremos estancados.

Trabajar el cuerpo tiene como base un programa de esfuerzos que se dominan y luego se incrementan. En este sentido, las actividades siempre deben suponer un reto cada día más alto. Por eso, todo en el ejercicio aumenta con el paso del tiempo: el peso cargado, las repeticiones o el tiempo de resistencia física.

4. Registrar cada avance es prioritario

Incluso incrementando el nivel, las personas no pueden internalizar sus progresos si no los registran; esto nos lleva al principio de la periodización. El hábito de tener conciencia de los pesos cargados y las metas cumplidas permite colocarnos nuevas metas en cuanto a la actividad que realizamos.

Llevar un registro diario de lo que hacemos en el gimnasio, nos ayudará a entender nuestra condición actual. Así, veremos si hemos mejorado o si estamos estancados; por supuesto, esto tiene la finalidad de ayudarnos a plantearnos objetivos concretos.

5. Las rutinas siempre varían

La memoria muscular es poderosa e infalible. Por eso, cuando dejamos de entrenar durante cierto tiempo, a veces se nos facilita recuperar cierta tonificación. Pero esto también tiene su lado negativo: los músculos se terminan acostumbrado a los mismos ejercicios y dejan de crecer.

Cuando repetimos siempre los mismos movimientos, pesos y rutinas, tendemos a estancarnos. En la práctica, nuestros músculos tienen necesidad de variación; el cambio provoca estrés muscular. Por ello, el principio de la variación nos recuerda que debemos alternar cada cierto tiempo lo que hacemos.

6. La recuperación es vital

Este es uno de los principios del entrenamiento más importantes. Aunque cueste creer, no solo construimos musculatura mediante el esfuerzo; después del estrés, los músculos deben reposar para fomentar su reconstrucción. Sin este espacio de reposo, no lograremos cambios significativos.

Cuando no descansamos y seguimos sobrentrenando, simplemente desgarramos el tejido. En tales condiciones, es imposible que se forme una nueva tonicidad más esbelta y maciza. Para ello, dormir, descansar algunos días y reposar es algo que no debemos dejar de lado.

Te enseñamos varios ejercicios con los que podrás desarrollar y definir el deltoide posterior, el hombro y la espalda.

7. Principios del entrenamiento: la especialización

Por lo general, nuestros primeros entrenamientos comienzan con rutinas bastante generales. Con esto, el cuerpo se acostumbra a la realización de ciclos durante el principio. Posteriormente, entendemos que los músculos más grandes serán lo que más se trabajen.

Con el paso de los años y el dominio de los ejercicios, esta realidad cambia. Podremos ver entrenamientos más especializados, en los que cada músculo se trabaja de forma diferenciada. Esta es una realidad del gimnasio: vamos de lo global a lo específico.

Los que hemos visto son los principios del entrenamiento, los cuales guiarán toda nuestra vida en el fitness; todo lo demás podrá variar, menos el respeto a esta lógica. Ahora que sabes esto, puedes forjarte un mejor criterio sobre cómo ponerte en forma.