Mala circulación en las piernas: prevención y tratamiento

Antonio Reyes · 16 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto el 15 noviembre, 2019
La mala circulación en las piernas puede ser un síntoma de una enfermedad como una insuficiencia venosa. En este artículo te contamos como prevenir y esta mala circulación y a tratarla si ya la padecemos.

Uno de los principales síntomas del sedentarismo, aunque también de la edad, es la mala circulación en las piernas. Este síntoma puede ocurrir en personas que tienen cierta predisposición genética o ser una manifestación de una enfermedad circulatoria.

En este artículo veremos en profundidad qué causa la mala circulación en las piernas y en qué consiste. También daremos unas pautas para prevenirla y tratarla en la medida en que nos sea posible.

Mala circulación en las piernas: causas y fisiología

Existen muchas causas que pueden ralentizar la circulación sanguínea en nuestro cuerpo, pero se manifiestan más en las piernas debido a la fuerza de la gravedad. Generalmente, cuando hablamos de mala circulación sanguínea nos referimos a la sangre venosa, que viene desde los tejidos para llegar al corazón a oxigenarse nuevamente.

La circulación arterial sucede a gran presión, pero la circulación venosa suele ir bastante más lenta. Para compensarlo, suelen tener algunas válvulas que evitan el reflujo sanguíneo.

Los motivos de una mala circulación sanguínea son numerosos, pero casi siempre existe una alteración morfológica en común que es la ineficacia del sistema venoso para transportar de forma eficiente la sangre de regreso al corazón. En una gran cantidad de casos esta alteración morfológica tiene relación con la aterosclerosis.

Aterosclerosis

La aterosclerosis es una enfermedad crónica que sucede con el envejecimiento. Consiste en la formación de placas de ateroma, compuestas por colesterol, en la pared de las arterias.

Generalmente sucede en las arterias de calibre mediano; como respuesta al endurecimiento de las arterias, las venas disminuyen su calibre. Esta variación puede provocar una desestructuración de las válvulas venosas.

Las piernas hinchadas se pueden mejorar con algunos cambios de hábitos.

Además, la placa de ateroma puede romperse y formar pequeños coágulos, que pueden viajar al sistema venoso, adherirse a la pared venosa y formar trombos. Este es el origen de enfermedades como la tromboflebitis.

Aunque esta enfermedad se da en todas las personas en mayor o menor medida con la edad, uno de los principales agentes que irritan el endotelio de las arterias y las predispone a formar placas ateromatosas es el tabaco.

Una persona fumadora podría tener a los cincuenta años las arterias como una persona sana de setenta. Por lo tanto, para reducir la aparición de síntomas indeseables, es imprescindible comenzar por dejar de fumar.

Diabetes

Otra enfermedad que se asocia con la mala circulación es la diabetes. La diabetes en estados avanzados, sobre todo cuando no está bien controlada, acaba desencadenando problemas en la microcirculación debido a la toxicidad que tiene el exceso de glucosa sobre los capilares. Síntomas de esta mala circulación son la insuficiencia venosa, la retinopatía o el pie diabético.

Varices

Las varices son la principal manifestación de la insuficiencia venosa y, por tanto, de una mala circulación en las piernas. Suelen aparecer incluso en personas jóvenes que tienen predisposición a padecerlas; en este caso tienen menos importancia.

Sin embargo, en personas de edad más avanzada y con alguna dolencia de origen cardiovascular, puede ser un síntoma de alarma y conviene tratar la enfermedad de raíz. Esta insuficiencia venosa puede manifestarse también con hinchazón en las piernas. Las piernas hinchadas pueden tener varias causas, y una de las más importantes es la insuficiencia venosa.

Prevención y tratamiento

En este apartado vamos a dar unas pautas y consejos para prevenir o tratar síntomas de mala circulación en las piernas, como pueden ser las varices, las arañas vasculares o los hormigueos. En muchos casos son coincidentes, ya que el objetivo de estas pautas será mejorar la circulación, y esto podrá ser utilizado tanto para prevenir la aparición de los síntomas como para tratarlos.

  • Realizar ejercicio físico. El deporte eleva la frecuencia cardíaca y aumenta la velocidad a la que la sangre se mueve por los vasos sanguíneos.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada. Es especialmente importante tomar alimentos cardiosaludables, como las grasas omega 3 presentes en el pescado o en los frutos secos. Además, es recomendable reducir la ingesta de sal.
  • Beber abundante agua. Esto estimulará la filtración de nuestros riñones y evitará que retengamos líquidos.
El ejercicio físico ayuda a combatir la mala circulación en las piernas.

Aliviar los síntomas de la mala circulación

Si ya notamos síntomas como presencia de arañas vasculares, varices, hormigueos o retención de líquidos, podemos tomar medidas para reducir estos síntomas. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el tratamiento definitivo es aquel que trata la enfermedad subyacente; si no tratamos esta enfermedad, la sintomatología volverá a aparecer.

  • Utilizar medias de compresión evitará que se formen coágulos, los cuales podrían ser peligrosos si llegan a la circulación pulmonar. Además, podemos reducir así la retención de líquido.
  • Los masajes son una gran herramienta para mejorar la circulación venosa superficial. Con la palpación, ayudaremos a que la sangre se movilice.
  • Poner las piernas en alto también puede ser útil para mejorar el retorno venoso.

En determinados casos pueden ser necesarios tratamientos quirúrgicos o farmacológicos. Existen cirugías poco invasivas que pueden remover varices. En cuanto al tratamiento farmacológico, este consistirá en un anticoagulante para evitar la formación de trombos.

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