Relación entre deporte de fuerza y envejecimiento

Antonio Reyes·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto al
El envejecimiento es un proceso fisiológico y natural que ocurre de forma progresiva. El deporte de fuerza podría ayudarnos a retrasar sus síntomas y mejorar nuestra calidad de vida.
 

El deporte de fuerza tiene numerosas ventajas para la salud y calidad de vida. Un inicio temprano en este tipo de deportes nos asegura una buena salud muscular, ósea e incluso psicológica. Pero no solo eso, sino que además tiene beneficios a nivel respiratorio y cardiovascular. Por todo esto, deportes de fuerza y envejecimiento son dos conceptos muy relacionados.

El envejecimiento es un proceso inevitable, ya que nadie puede eludir el paso del tiempo. Sin embargo, como vamos a explicar en este artículo, el deporte de fuerza es una gran forma de luchar contra el envejecimiento y retrasarlo lo máximo posible.

Deporte de fuerza y envejecimiento

El deporte de fuerza es aquel en el que, mediante la contracción de los músculos, vencemos una carga externa o el propio peso corporal. Es el tipo de deporte que implica un mayor desarrollo de los músculos, frente a otros que son preferiblemente de índole cardiovascular.

Mientras que el ejercicio de fuerza es lo que practicamos en los gimnasios para tonificar y marcar la musculatura, hay varias disciplinas deportivas que podemos considerar deportes de fuerza:

 
  • Lanzamiento de martillo o jabalina.
  • Deportes de contacto.
  • Halterofilia.
  • CrossFit.
  • Powerlifting.

Envejecimiento

Como hemos dicho, el envejecimiento es un proceso fisiológico y natural. Se debe al paso del tiempo por las células del cuerpo. Estas, cuando se completa la pubertad y se detiene el crecimiento, dejan de replicarse y regenerarse.

Por este motivo, las células van acumulando lesiones y desgaste a lo largo de nuestra vida, que a nivel macroscópico se manifiestan con el envejecimiento.

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Se trata de un proceso irreversible, pero sí se puede retrasar su aparición y su progresión. Un buen estilo de vida, con una correcta alimentación y un descanso adecuado y evitar malos hábitos tales como el uso de drogas —alcohol y tabaco incluídos—, reducirán en gran medida el proceso de envejecimiento.

El deporte en general, y el de fuerza en particular, es un método muy eficaz para luchar contra los síntomas más limitantes del envejecimiento, que veremos a continuación.

Sarcopenia

La sarcopenia es uno de los procesos más limitantes del envejecimiento a largo plazo. Consiste en la pérdida de masa muscular y fuerza a medida que este avanza, y es de carácter irreversible.

 

Está relacionada tanto con las lesiones a nivel microscópico, en la propia estructura del músculo, como con la pérdida de hormonas anabólicas como la testosterona y la hormona del crecimiento, que van disminuyendo sus niveles con la edad.

El deporte de fuerza no solo ayuda a retrasar enormemente su aparición, también es capaz de reducirla en gran medida cuando esta comienza a manifestarse.

Este ejercicio físico estimula las hormonas previamente mencionadas y ayuda a que sus niveles se mantengan más elevados durante más tiempo. Además, el propio ejercicio ayuda a crear y mantener la masa muscular, y todo esto colabora en el mantenimiento de la fuerza y funcionalidad.

Pérdida de densidad ósea

La pérdida de densidad ósea es algo que ocurre fisiológicamente con la edad. Los huesos van haciéndose progresivamente más quebradizos y frágiles, y con esto aumenta el riesgo de fracturas y fisuras.

Todo esto se ve acelerado con la osteoporosis, que comienza a atacar a las mujeres después de la menopausia. A los hombres les puede afectar, aunque con menos frecuencia, sobre todo a partir de la sexta década de vida.

Los beneficios del LIIT se traducen en una mejora del sistema respiratorio y cardiovascular.

El ejercicio de fuerza demanda una gran estabilidad en los huesos y las articulaciones. Las hormonas anabólicas anteriormente mencionadas también juegan su papel en el mantenimiento de la densidad de los huesos. De forma general, este tipo de entrenamientos mejorará la estructura ósea y ralentizará su desgaste.

Funcionalidad y estilo de vida

El mantenimiento de la masa muscular y de la densidad ósea nos permite preservar la funcionalidad y autonomía. Además de reducir el riesgo de lesiones o fracturas típicas de edades avanzadas, también nos permite mantener un estilo de vida activo.

Hacer ejercicio físico cardiovascular, además, reducirá la incidencia de enfermedades del corazón y del aparato respiratorio. Todo esto, si lo sumamos, nos hará mejorar nuestra esperanza de vida y, sobre todo, nuestra calidad de vida.

Para concluir, vale recordar un dicho importante en la medicina de hoy en día que afirma que el deporte es el mejor médico. El deporte en general, y el de fuerza especialmente, son grandes aliados en la lucha contra el envejecimiento.

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