Usos terapeúticos de las dietas altas en proteínas

28 Junio, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Lucía Corral
Aumentar el consumo de proteínas está asociado a un aumento de la masa muscular, pero, ¿qué más implica?
 

Las dietas altas en proteínas son aquellas en las que el aporte diario de proteínas es superior a 1,2 gramos por kilogramo de peso corporal. Por lo tanto, no puede establecerse un aporte proteico que defina estas dietas, sino que deben calcularse según las características de cada persona.

La recomendación oficial de la Organización Mundial de la Salud para la población general es de 0,8 gramos de proteínas por kg de peso del sujeto por cada día. A continuación, veremos los fundamentos de los planes alimenticios que proponen elevar esta cifra.

¿Para qué sirven las dietas altas en proteínas?

El seguimiento de estas dietas puede ser o no terapéutico. Independientemente del motivo, los objetivos nutricionales de estas dietas son:

  • Prevenir el catabolismo tisular y la pérdida de peso. Es decir, frenar la pérdida de tejidos en enfermedades en las que las necesidades están aumentadas, como un politraumatismo.
  • Facilitar la regeneración de tejidos en sujetos con quemaduras o úlceras por decúbito.
  • Corregir situaciones de malnutrición.

Indicaciones de las dietas altas en proteínas

Una vez enumerados sus posibles metas, es pertinente analizar bajo qué circunstancias es apropiado recurrir a las dietas altas en proteínas:

Enfermedades asociadas al estrés metabólico

Estas situaciones se dan en sujetos con procesos graves como traumatismos, sepsis, complicaciones quirúrgicas o fases avanzadas de enfermedades como el cáncer o el sida.

En tales circunstancias, son necesarios aportes superiores de proteínas porque se produce un aumento de la respuesta metabólica. Esto significa que el cuerpo necesita más energía y proteínas que en condiciones normales para solucionar los problemas y regenerar a la mayor brevedad posible los tejidos.

 
Consumir proteínas magras.

Patologías que cursan con pérdida de tejidos

En este grupo se encuentran principalmente las quemaduras extensas o las úlceras por decúbito. Estas últimas son un problema muy común en población geriátrica encamada. Como en el apartado anterior, para paliar las perdidas de tejido se necesita un aporte extra de proteínas.

Enfermedades en las que se produce malabsorción

Algunas de las principales causas de malabsorcion en el adulto son la resección intestinal, la pancreatitis crónica o la enfermedad inflamatoria intestinal. En todos estos casos, la dieta hiperproteica e hipercalórica tiene que formar parte del tratamiento médico.

Las dietas altas en proteínas para los deportistas

Este grupo de población tiene las necesidades de proteínas aumentadas, sobre todo aquellos que realizan entrenamientos intensos. Cuando se realiza ejercicio intenso, se induce un estado catabólico y se rompen algunas fibras musculares. Esta es la razón por la cual hay que tener en cuenta qué comer posentrenamiento o competición, ya que necesitamos garantizamos la síntesis de nuevas proteínas.

En dosis aceptables y en personas que no utilizan anabolizantes, no son dietas perjudiciales. En situaciones extremas, como es el caso de culturistas, se llegan a ingerir cantidades exageradas de proteínas y esto puede conducir a la deshidratación o a la aparición de piedras o problemas renales.

 

Aunque no se ha demostrado una dosis de ingesta límite, se sabe que los abusos siempre son malos. El consumo de 4-5 gramos de proteína por kg de peso y día aumentará los niveles de urea y creatinina.

En un estudio realizado en el año 2006 se demostró que una dieta hiperproteica de 5 gramos de proteína por kg de peso y día podría ser perjudicial y se producirían patologías asociadas. Sin embargo, si la dieta esta bien pautada se pueden alcanzar niveles de proteínas de hasta 2,5 g de proteína por kilogramos de peso del sujeto y día.

¿Cómo conseguir cubrir las necesidades proteicas?

Lo primero que hay que hacer es fijar la cantidad de proteína que se desea alcanzar con la dieta en función de su aporte calórico total. Por ejemplo, si se parte de un sujeto de 70 kg y se quiere aportar 1,5 g de proteína/ kg de peso/ día, la dieta tendría que aportar 105 g de proteína.

Las dietas altas en proteínas están indicadas para ciertas circunstancias específicas.

Es importante que el aumento de proteínas sea progresivo. Para ello, una buena estrategia es aumentar el número de ingestas diarias añadiendo pequeños aperitivos proteicos a lo largo del día, como por ejemplo barritas caseras.

 

Otra opción para aumentar el contenido de este macronutriente en la dieta es enriquecer las comidas principales con proteína en polvo; en este sentido, podemos añadirla a un guiso o a una tortilla. La versión barata para enriquecer los platos sin recurrir a proteína en polvo es utilizar harinas de frutos secos o de legumbres, que aportan un extra proteico.

Finalmente, tener a mano una tabla de equivalencias de las raciones proteicas puede servir de ayuda si se tienen problemas para seguir una pauta especifica y se desea que esta sea lo más flexible posible. En este caso, una buena educación nutricional ha de ser primordial para poder intercambiar los alimentos respetando la calidad y periodicidad establecida.

 
  • Bilsborough S; Mann N. A Review of Issues of Dietary Protein Intake in Humans. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism. 2016; 16(2), 129-152.
  • Salas-Salvadó J; Sanjaume AB et al. Nutrición y dietética clínica. Elsevier Health Sciences. 2016.