Cómo te afecta la toxoplasmosis en el embarazo

Yamila Papa Pintor 1 mayo, 2018
La toxoplasmosis ocasiona infecciones leves y asintomáticas, así como también infecciones mortales para el feto, además, causa graves efectos en personas con un sistema inmunitario debilitado

Se trata de una enfermedad producida por un parásito y no solo la contagian los gatos, como se suele creer. Si bien afecta a cualquier edad, lo cierto es que la toxoplasmosis en el embarazo se deben aumentar las medidas de prevención. Conoce más en este artículo.

¿Qué es la toxoplasmosis?

Como primera medida, es necesario definir a esta enfermedad: está causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii, del tipo protozoo y que tiene la capacidad de invadir células de su huésped en poco tiempo.

Se la considera como una zoonosis, es decir que es transmitida por los animales a los seres humanos a través de diferentes vías. Los principales hospedadores del virus son los gatos y otros seis felinos salvajes.

Toxoplasmosis en el embarazo.

Es preciso saber que no todos los gatos tienen toxoplasmosis. Para que pueda producir heces contagiosas debe estar infectado. Aquellas mascotas que no salen al exterior, comen pienso o comida cocinada y no han entrado en contacto con otros gatos, no pueden desarrollar la enfermedad.

Por el contrario, si el gato sale de la casa, caza pájaros o ratones (y se los come), es alimentado con carne cruda o se ha peleado con algún animal, entonces sí puede estar infectado. Una vez que esto ocurre, la fase de incubación del parásito es de hasta 20 días. Durante el siguiente mes lo libera a través de las heces.

Además, para que este sea infeccioso debe pasar entre 24 y 48 horas en contacto con el ambiente. Por lo tanto, una excelente medida de precaución sería limpiar el arenero una o dos veces al día y siempre usando guantes. Al finalizar lavarse bien las manos.

Otra de las maneras de contagio de la toxoplasmosis es ingerir carne cruda o poco cocida (preparada a menos de 76°C), leche no pasteurizada o agua contaminada.

Toxoplasmosis en el embarazo: enfermedad de riesgo

Si bien todos podemos contagiarnos este parásito, el principal grupo de riesgo son las embarazadas. Puede afectarlas de forma tal que ocasione abortos espontáneos o lesiones en el feto en desarrollo.

La toxoplasmosis, en la mayoría de los casos, no tiene síntomas perceptibles, y estos aparecen incluso hasta tres semanas después de haber tomado contacto con las heces o carne cruda.

Mujer embarazada en el médico.

Puede provocar inflamación en los ganglios linfáticos (cuello), dolor de garganta o musculares, cansancio y fiebre. Se la confunde con una gripe, alergia o resfriado, así como también con los signos típicos del embarazo.

El parásito puede atravesar la placenta y pasar al feto como una infección durante el primer trimestre de gestación. Esto provoca sufrimiento neurológico, alteraciones neonatales, hidrocefalia, convulsiones, quisten en la retina (ocasionando patologías oculares en el futuro) o cuadros hemorrágicos.

Si bien el porcentaje de mujeres afectadas por la toxoplasmosis en el embarazo es bajo, y las infecciones al feto todavía inferiores, no podemos dejar de lado ciertas medidas de prevención. Antes de estar encinta, te recomendamos que te realices un análisis de sangre que incluya Toxo-test.

En el caso de que el resultado sea positivo, quiere decir que ya has padecido esta enfermedad y que ya eres inmune a ella (no te contagiarás nuevamente). Si por el contrario es negativo, tendrás que:

  • Evitar la ingesta de carne poco cocida o embutidos
  • Solo consumir alimentos de origen animal que hayan sido cocinados a altas temperaturas
  • Lavar con mucho cuidado las frutas y verduras
  • Llevar al veterinario a tu gato, alimentarle con pienso y comida cocida y evitar que salga de casa
  • No tomar contacto con gatos callejeros ni adoptar mascotas
  • Limpiar el arenero de tu mascota todos los días usando guantes y con las ventanas abiertas
  • Cumplir con todos los controles médicos durante el embarazo
  • Si te contagias la toxoplasmosis en el embarazo, el tratamiento incluye antibióticos específicos recetados por el obstetra.
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