Dolor de espalda: identificación y cómo prevenirlo

Francisco María García · 20 abril, 2019
El dolor de espalda puede tener diferentes causas, así como varios grados de intensidad. En determinadas situaciones, la visita al médico es obligatoria. ¿Cómo detectar estos síntomas? 

Cuando se produce el dolor de espalda, un problema bastante frecuente y molesto, la identificación del malestar y el tratamiento cobran vital importancia. Por fortuna, en la mayoría de los casos la solución es sencilla y las maneras de contrarrestarlo están al alcance de la mano.

Aunque suele ser una afección benigna, es conveniente visitar al médico en caso de que se extienda más allá de las seis semanas. También se debe cuidar la buena postura en general. Para tratar el dolor de espalda, muy pocas veces se requiere de cirugía.

Identificación del dolor de espalda

Podemos notar que algo anda mal cuando el dolor empeora al caminar, pararse o agacharse y mejora al acostarse. Si pasadas las seis semanas el dolor no ha mejorado, es aconsejable acudir al especialista.

Antes de las seis semanas, el dolor de espalda se considera agudo. El subagudo es el que va de las seis semanas a los tres meses. Si se extiende más allá de los tres meses es crónico, y ya se necesitan tomar decisiones más importante. Finalmente, si el dolor agudo se repite con intervalos de tres meses, se denomina recurrente.

Cuándo debemos consultar con el médico

Aunque son pocos los casos, el dolor de espalda puede indicar patologías más severas cuando se acompaña con fiebre o la vesícula o el intestino se ven afectados. Si se produce después de un golpe en la espalda o una caída, la revisión será todavía más necesaria.

Por otra parte, también se debe estar atento a un intenso dolor de espalda que no mejore con el descanso. Si produce hormigueo y debilidad en una o en las dos piernas, hay que poner especial precaución. Asimismo, cuando se extiende a ambas piernas más allá de la rodilla o está acompañado de pérdida de peso, será urgente acudir a una consulta.

Cuando el dolor de espalda se presenta pasados los 50 años, o si hay antecedentes familiares de osteoporosis o cáncer, se debe contactar al médico. Si hay consumo de drogas, alcohol o esteroides, el dolor también puede ser preocupante.

Tener un problema de espalda puede limitar en gran medida el desarrollo de las actividades físicas.

Las lesiones y la presión en la espalda

Las lesiones en la columna vertebral o la degeneración ósea en la zona son causas de dolor. Cuando levantamos objetos pesados con frecuencia o hacemos movimientos repentinos, se ejerce presión en los músculos de la espalda y en los ligamentos de la columna. Esto puede ocasionar dolorosos espasmos musculares.

  • La artrosis es otro de los padecimientos que pueden afectar la zona lumbar. Esta patología puede incluso reducir el espacio alrededor de la médula espinal, un trastorno conocido como estenosis de la columna vertebral.
  • La escoliosis, o curvatura de la columna hacia cualquiera de los dos lados, ocasiona dolor, en especial a personas de mediana edad en adelante.
  • La osteoporosis, que genera fracturas por compresión cuando los huesos se hacen frágiles y porosos, también produce molestias.
  • Aunque no siempre ocasionan dolor, las hernias o protuberancias en el material blando de los discos pueden afectar también. Estas ejercen presión sobre los nervios y, por ser asintomáticas, generalmente se descubren accidentalmente, al realizar alguna radiografía de columna.

Factores de riesgo

A partir de los 30 años, comienzan a aparecer los factores de riesgo. Si no se tiene por costumbre practicar ejercicios, los músculos se debilitan y el abdomen se agranda, lo que puede ocasionar molestias.

Por otra parte, las posturas inadecuadas al sentarse o al momento de levantar objetos pesados también son causas de dolor. Un dato curioso es que las personas con depresión o ansiedad por lo general padecen más dolores de espalda.

Asimismo, también influyen algunos tipos de artritis y de cáncer. El tabaquismo, que reduce el flujo sanguíneo hacia la parte baja de la columna, hace perder nutrientes a los discos de la espalda.

Prevención del dolor de espalda

Para prevenir un dolor de espalda, mantener una condición física y una postura corporal adecuada es indispensable. El ejercicio es el mejor aliado en la prevención, pues fortalece los músculos y mejora la resistencia de la espalda.

Los beneficios del ejercicio físico para la mente y el cuerpo son varios, y todos muy importantes.

Las actividades aeróbicas de bajo impacto, como caminar y nadar, son ideales. Del mismo modo, aquellas que fortalecen los músculos del abdomen y de la espalda nos proveen una faja natural que ayuda a mantenernos erguidos. Esta es la mejor postura, sin encorvarse, lo que disminuye el estrés en la zona lumbar.

Sin embargo, y como ya mencionamos, estar erguido es indispensable también cuando se está sentado, con un buen apoyo para la espalda y los brazos. Las almohadas colocadas en la zona lumbar ayudan mucho, ya que permiten conservar la curvatura normal; también con las rodillas y las caderas al mismo nivel se mejora sustancialmente la posición.

En último lugar, debemos recordar que, cuando tengamos que levantar peso, debemos mantener la espalda recta, flexionar las rodillas y hacer el esfuerzo con las piernas y los brazos.

Si se padece dolor de espalda, identificarlo y tratarlo será de gran utilidad. Aunque benigna, esta afección no debe descuidarse, sobre todo para mejorar la calidad de vida de la persona en sus actividades cotidianas.

  • José Luis Casals Sánchez; Ani Gasparyan; Francisco Martínez García; Álvaro Morcuende Campos; Fernando Mud Castelló; Sara Mud. Dolor de espalda. Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. Extraído de: https://www.semergen.es/resources/files/documentosConsenso/documento-consenso-dolor-espalda.pdf
  • C. García Fontecha. 2014. Dolor de espalda. Pediatría integral. Extraído de: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2014/xviii07/01/413-424.pdf
  • Guía para prevención y alivio del dolor de espalda. Extraído de: https://tevapharma.es/docs/Guia-Dolor-Espalda.pdf