Fisioterapia respiratoria

Joseph Wickman · 10 octubre, 2019
La fisioterapia tiene varias técnicas para ayudarnos a respirar mejor y de manera más eficiente. Conoce algunas de ellas a continuación.

Aunque el alcance de esta disciplina pase inadvertido para muchas personas, la realidad es que la fisioterapia implica mucho más que ‘hacer masajes’ en una zona adolorida. Un claro ejemplo de ello es la fisioterapia respiratoria, sobre la cual te contaremos en el siguiente artículo.

¿Qué es la fisioterapia respiratoria?

La fisioterapia respiratoria engloba el conjunto de técnicas destinadas a prevenir, estabilizar o tratar problemas relacionados con el aparato respiratorio o las estructuras que influyen sobre este.

Así, los principales elementos sobre los que influirá la fisioterapia respiratoria serán los pulmones y la musculatura respiratoria, tanto los que ayudan con la inspiración como con la espiración.

Un poco de fisiología

Dentro de los músculos inspiratorios, el más importante es el diafragma, que se origina e inserta en las parrillas costales y se suele decir que tiene forma de paracaídas. Cuando se contrae, le abre el espacio a los pulmones para que se puedan expandir y, a menos que lo evitemos a propósito, la presión negativa de los pulmones hará que se llenen de aire.

También ayudan en esta función los músculos intercostales externos. Estos tiran de las costillas para abrir la parrilla costal y proporcionarle más sitio a los pulmones.

En cuanto a la espiración, cabe destacar que en reposo se realiza de forma pasiva. Después de contraerlos, los músculos inspiratorios vuelven a su posición original, lo cual disminuye el espacio que pueden ocupar los pulmones.

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Estos ya no pueden contener el aire que tienen dentro, y este sale por presión positiva. Sin embargo, cuando queremos forzar una espiración, la musculatura abdominal y los músculos intercostales internos pueden ejercer fuerza sobre la caja torácica para cerrarla. Ocurre por ejemplo cuando tosemos, vomitamos o defecamos.

Objetivos y técnicas

Ahora que ya sabemos las estructuras que vamos a tratar, es importante aclarar el objetivo de la fisioterapia respiratoria. Su meta principal es conseguir una correcta ventilación y perfusión o absorción del aire.

Es decir, ayuda a que nos llegue suficiente oxígeno y que los pulmones lo puedan pasar a la sangre eficientemente. Asimismo, el objetivo secundario será eliminar las secreciones respiratorias para asegurar que los alveolos están libres y no bloqueados.

Técnicas de fisioterapia respiratoria

  • Respiración diafragmática. El primer paso será asegurarnos de estar respirando correctamente. Como hemos visto, el diafragma es el principal músculo de la inspiración y, por lo tanto, debe estar en buenas condiciones. Así, debemos acostumbrarnos a respirar hinchando la barriga, y no del tipo de respiración que hace que se nos hinche el pecho al coger aire.
  • Entrenamiento muscular. Este apartado hace referencia a todos los músculos de la respiración. Ejercicios como coger todo el aire que podamos, aguantarlo cinco segundos y expulsarlo suavemente ayudan a nuestro cuerpo a estar preparado ante una futura necesidad. Salir a correr o realizar sesiones de ejercicio intenso también nos ayudará con este apartado, ya que nos forzará a trabajar esta musculatura.
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  • Declinación. Se busca aquí favorecer el vaciado de las secreciones respiratorias ayudándonos de la acción de la gravedad. El fisioterapeuta nos colocará en las posiciones más efectivas —bien boca arriba, abajo o de lado y con almohadas en distintas partes del cuerpo— sobre un plano inclinado para que, mientras respiramos correctamente, las mucosidades vayan saliendo de los pulmones hacia el exterior.
  • Percusión. Conociendo dónde están las secreciones respiratorias, el fisioterapeuta nos colocará en la mejor de las posturas anteriormente mencionadas y ejercerá ligeros golpes sobre la caja torácica. Estos golpes se hacen en sentido craneal y también buscan favorecer la expulsión de las secreciones.

En síntesis, estas serán las técnicas básicas para reeducar la respiración y obtener una buena oxigenación de la sangre. Sin embargo, pueden darse casos en los que la fisioterapia no alcance a mejorar el estado del paciente si padece una condición más compleja.

En estos casos se deberá optar por técnicas médicas más invasivas, como la aspiración de secreciones o el lavado bronquial. Estas últimas se realizan tras la correspondiente derivación médica y bajo estricta supervisión profesional.

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