Hombro congelado: ¿cómo se debe tratar?

11 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
El hombro congelado tiene buen pronóstico y, en la mayoría de casos, acaba con una recuperación total y sin secuelas. ¡Conoce más sobre esta lesión!
 

El hombro congelado es una patología bastante frecuente. Debemos tratarlo a tiempo y con eficacia, ya que se puede cronificar y empeorar con el tiempo. Veamos los métodos terapéuticos más eficaces y la forma en la que se debe tratar esta dolencia.

¿Qué es el hombro congelado?

El nombre más correcto para la patología llamada hombro congelado es capsulitis adhesiva. Se trata de una patología que cursa con inflamación de la cápsula de tejido conjuntivo que rodea la articulación del hombro.

Esta cápsula se vuelve rígida y surgen adherencias. Además, suele haber menos cantidad de líquido sinovial, que normalmente favorece el movimiento correcto de la articulación.

En cuanto a las causas, no hay claridad; no se sabe con certeza qué causa la capsulitis adhesiva. Algunas situaciones que pueden favorecer su aparición son la inmovilización prolongada del hombro y patologías como la diabetes, parkinson o patologías tiroideas.

Tratamiento

Lo primero que hay que saber respecto al tratamiento es que va a ser un proceso bastante largo, de varias semanas. En cuanto a la mejor opción, la literatura afirma que un abordaje multidisciplinar es lo idóneo.

Sin embargo, se debe empezar con un periodo de 6 a 12 semanas de fisioterapia acompañado de medicación al inicio de la recuperación. En el caso que el progreso no sea el esperado, habrá que considerar otras opciones, incluyendo varias posibilidades quirúrgicas.

Nadadora que acaba de sufrir una lesión en el hombro.
 

Fase aguda

En la fase más temprana, debemos centrarnos en disminuir el dolor, la inflamación y preservar el máximo rango de movimiento posible. Por lo tanto, la crioterapia, las movilizaciones pasivas —realizadas por otra persona— y la medicación antiálgica y antinflamatoria serán grandes aliados. Es preciso subrayar que la medicación antinflamatoria se debe tomar solo cuando sea estrictamente necesario.

Otras técnicas fisioterapéuticas beneficiosas en esta fase son la electroterapia y la masoterapia relajante para la musculatura de cuello y hombro.

Fase crónica

Una vez que la inflamación y el dolor están en niveles que permitan realizar ejercicios de manera activa, empezará la segunda fase de la recuperación. En primera instancia, el fisioterapeuta cambiará la crioterapia por la termoterapia, es decir, aplicar calor en vez de frío.

Este cambio se realiza en numerosas patologías al pasar de una fase aguda a otra crónica. Se debe a que el calor le proporciona elasticidad a los tejidos y favorece la circulación de la zona, lo que ayuda a la recuperación y la eliminación de células nocivas.

Además, el fisioterapeuta aplicará movilizaciones articulares para prevenir que las estructuras que conforman la articulación afectada se consoliden en una situación patológica.

Posteriormente, a medida que la patología nos lo permita, iremos añadiendo ejercicios activos a la rutina. Entre los más importantes están los estiramientos y los ejercicios de estabilización y fortalecimiento muscular.

 

Fase final

Cuando ya tengamos la patología bajo control y exista una mejoría notable, el objetivo será el reequilibrio muscular. El hombro congelado causa debilidad en ciertos músculos periarticulares. Por lo tanto, debemos asegurarnos de trabajarlos todos para evitar una descompensación que pueda traernos otras patologías más adelante. Esto incluye identificar aquellos que han sido afectados en mayor medida y realizar ejercicios específicos para ese grupo.

El fisioterapeuta puede ayudarnos a prevenir el dolor de hombros.

También será vital trabajar a fondo la propiocepción. Tras un período de inmovilización o de movilidad limitada, los tejidos blandos se habrán ‘relajado’.

Debido a esta razón, hay que devolverlos a su estado anterior. En este sentido, asegurarnos de que los tendones, ligamentos y receptores musculares reaccionen adecuadamente es esencial para volver a la vida normal.

Recuperación del hombro congelado

Lo positivo es que el hombro congelado tiene buen pronóstico. Si el paciente se adhiere al tratamiento, podrá recuperar la movilidad de hombro sin secuelas en la mayoría de los casos. Tan solo en situaciones muy graves puede ser necesaria una intervención quirúrgica, que conllevará un proceso de recuperación mucho más largo.

 

En síntesis, si sufres de hombro congelado, lo primero es armarte de paciencia. No te fuerces a mover el hombro si tienes mucho dolor en las primeras fases y visita a tu fisioterapeuta. Es la mejor forma de ir guiando la recuperación, ya que te indicará cuándo puedes forzar más o menos.

Además, el profesional te hará saber cuándo estas en una fase u otra. Una vez que puedas moverte sin restricciones, hazlo mucho y con frecuencia. Además de ser importante movilizar todas las estructuras del cuerpo en el día a día, de este modo también prevendrás recaídas.

 
  • C. Robinson, K. Seah, Y. Chee, et al. Frozen shoulder. The Journal of Bone and Joint Surgery. British volume, Vol. 94-B, No. 1. 2012.
  • R. Dias, S. Cutts y S. Massoud. Frozen shoulder. BMJ 2005;331:1453