¿Qué es la propiocepción y disfunción propioceptiva?

22 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
El sistema propioceptivo se nutre de la información proporcionada por numerosos receptores que tenemos por todo el cuerpo. Cualquier fallo puede conllevar una disfunción.
 

La propiocepción es importantísima, tanto para personas deportivas como para quienes no lo son. Nos ayuda en el día a día, y si sufrimos una disfunción propioceptiva, sus efectos se van a notar significativamente.

La propiocepción: ¿en qué consiste?

El sentido de la propiocepción es la capacidad de situar nuestro cuerpo en el espacio, de saber en qué postura tenemos las diferentes partes de nuestro cuerpo sin mirarlas y de controlar la fuerza y velocidad con la que contraemos los músculos.

Nos ayuda a mantener el equilibrio y a reaccionar ante peligros como una posible caída o rectificar la posición del pie tras pisar una piedra.

Por todo esto, simplemente al salir a caminar, hacer la compra o salir a correr, vamos a requerir de un sistema propioceptivo en condiciones. De lo contrario, sufrimos el riesgo de caer por un escalón que no hemos visto, tropezarnos con la acera o que se nos caiga la taza del café en el bar.

Es un sentido que se nutre de la información que le llega de la vista, el oído y los receptores sensoriales de los músculos para funcionar correctamente. Así, cualquier patología que afecte a estos sentidos o a los músculos puede conllevar una disfunción propioceptiva.

Con estos ejercicios, verás que tu equilibrio y tus reflejos mejoran enormemente.
 

Disfunción propioceptiva

Una disfunción propioceptiva se produce cuando esta conexión de los sistemas relacionados con el cerebro está alterada. Los síntomas pueden ir desde una pérdida de equilibrio y lesiones recidivantes de tendones y ligamentos hasta no controlar la fuerza con la que cogemos objetos o estar siempre en tensión, aunque estemos sentados en el sofá.

Patologías musculares

Siempre que suframos una lesión muscular, será interesante trabajar la propiocepción para recuperar este sentido tan importante y prevenir la aparición o cronificación de una posible disfunción propioceptiva.

En el caso de los músculos, es importante que puedan responder adecuadamente ante los estímulos a los que son sometidos. Para ello, tienen el denominado huso muscular, que detecta si el músculo se está alargando y reacciona ante ello.

Además, en los tendones tenemos los órganos tendinosos de Golgi, que se encargan de detectar los aumentos de tensión sobre el tendón. Todo esto sin contar los receptores que tenemos en las articulaciones y en la misma piel, los cuales ayudan a los músculos para asegurar que las estructuras se muevan como deben.

Todo este complejo entramado de receptores envía información constantemente al cerebro para que este la procese. En caso de existir una lesión muscular, puede fallar uno o varios de ellos.

Mujer haciendo ejercicio sobre bosu.
 

Reeducación para prevenir la disfunción propioceptiva

Para reeducar la propiocepción, el tratamiento se basará en realizar ejercicios en los que se ponga a prueba el equilibrio. Si hemos sufrido una lesión en el tobillo, por ejemplo, deberemos comprobar si podemos estar parados sobre un solo pie sin caernos.

A continuación, se debe mantener el equilibrio apoyando ambos pies, pero cerrando los ojos. Después, nuevamente sobre un solo y con los ojos cerrados. Finalmente, estando de pie sobre una superficie inestable, repetir todo este proceso.

También será importante, si somos deportistas, reeducar los gestos deportivos. Los realizaremos en un entorno controlado, empezando por el gesto básico y añadiendo niveles de complejidad con el paso del tiempo.

Esta progresión en cuanto a la dificultad incluirá cambios de dirección, la utilización de superficies inestables y movimientos ‘sorpresa’ ante los que debemos acostumbrar a nuestro cuerpo a reaccionar adecuadamente de nuevo.

 
  • El papel de la propiocepción y el control neuromuscular en las inestabilidades del carpo. A. Lluch, G. Salvà, M. Esplugas, M. Llusá, E. Hagert, M. arcia-Elias. Rev Iberoam Cir Mano 2015; 43(01): 070-078.
  • Propiocepción con pelotas en niños en etapa escolar. M. S. Noreña Osorno. Revista de Educación Física, Universidad de Antioquía. Vol. 4, Num. 4 (2015).
  • Evaluación de la propiocepción: pruebas de estatestesia y cinestesia. V. Bruyneel. EMC. Volume 37, Issue 4, Pages 1-11 (2016)