Todo sobre la electroestimulación

27 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Ramos
La electroestimulación, es decir el entrenamiento con un sistema controlado de estimulación con corrientes eléctricas, ayuda al desarrollo muscular. ¿En qué consiste esta técnica?

A finales de los noventa se comercializaron los famosos cinturones eléctricos, que prometían desarrollar el abdomen mediante pequeños impulsos. Se vendían por televisión y muchas personas pensaron que no resultaban. No obstante, los principios de la electroestimulación son reales y se implementan en el deporte.

Hoy en día existen dispositivos mucho más completos. A nivel profesional, esta tecnología se utiliza con dos fines: terapéutico y para el acondicionamiento físico. Claro que existen muchos mitos en torno al uso de la electricidad para el desarrollo muscular, y por eso mucha gente desconfía de su efectividad.

La electroestimulación dentro del acondicionamiento físico

El principio es simple: se trata de estimular el desarrollo muscular mediante cargas eléctricas controladas. Esto se logra mediante un aparato denominado electroestimulador. Este sistema se encarga de transmitir al cuerpo energía eléctrica de forma focalizada en uno o varios grupos musculares.

Esta tecnología se desarrolló en la vieja Unión Soviética, en la década de los sesenta. En un principio, se utilizó la electricidad para aumentar el tono muscular de los astronautas; en ese entonces, a esta terapia se la llamó ‘corriente rusa’ o de Kotz.

Posteriormente, esta técnica se extrapoló hacia el mundo deportivo y tuvo sus espacios en la cultura popular. Pero… ¿realmente podemos desarrollar la musculatura mediante la electroestimulación?

La electricidad fomenta el desempeño muscular

En la práctica, la electroestimulación fomenta el desarrollo muscular, pero no de la manera que lo imaginamos. No se trata de que podamos adquirir un mayor volumen con aplicar algunas descargas, pero el desempeño de los músculos sí puede mejorar a partir de contracciones más íntegras.

El entrenamiento con electroestimulación puede potenciar los resultados del ejercicio.

Hasta cierto punto, la tonicidad también puede verse impactada de una forma muy moderada. Podríamos decir que, a partir de un mejor desempeño, será más fácil conseguir mejor tono muscular. Lo que sí será imposible es ganar masa sentados en un sillón por solo apretar un botón.

Más allá de esto, es un método útil para combatir la atrofia muscular si sufrimos de una lesión o condición desfavorable. Así, los músculos podrán registrar cierta actividad sin la necesidad de ejercer fuerza o hacer movimiento. La electricidad permite trabajar la estabilidad articular e impacta sobre músculos profundos, a los que es difícil de llegar con el ejercicio.

Gran aportación a nivel terapéutico

Realmente, la electroestimulación tiene mayores aportaciones en la recuperación muscular. Este mecanismo sirve para tratar patologías musculares, contracturas, lesiones de ligamentos y demás problemas articulares. Incluso suele ser implementada como tratamiento para el dolor.

El mayor potencial radica en la posibilidad de realizar trabajos musculares sin la necesidad de actividad física. En las terapias se puede dirigir la corriente eléctrica a zonas corporales focalizadas, así como también trabajar más de una centena de músculos de manera simultánea.

Como explicamos antes, no es que esta tecnología no impacte a nivel de tonicidad; lo que ocurre es que su aporte es realmente muy pequeño. De hecho, las descargas generan testosterona y queman calorías, pero a una escala reducida.

Mejorando el nivel deportivo

Podemos imaginar el aporte de la electricidad como un complemento para favorecer la contracción y respuesta muscular. Sin embargo, tampoco se consiguen deportistas más ágiles o exactos por el solo hecho de usar un electroestimulador. Al fin de cuentas, las descargas no trabajan con la coordinación de los músculos.

Un deportista que usa impulsos eléctricos focalizados mejora su respuesta y tiene un impulso extra. Para concretar esto, debe realizar trabajos físicos en el gimnasio y su entrenamiento de costumbre. Solo así podrá aprovechar esa optimización eléctrica.

Los profesionales también aprovechan este recurso para el tratamiento de lesiones. Esta es una forma de que sus músculos no queden en un total estado de inactividad. Posteriormente, el regreso será un poco más llevadero de lo normal.

¿Te gustaría probar los efectos del electroestimulador para mejorar tu rutina de entrenamiento?

Limitaciones y contraindicaciones de la electroestimulación

Cabe destacar que las sesiones de impulsos eléctricos se realizan solo dos veces por semana. Esta técnica se hace con poca frecuencia con la intención de prevenir posibles efectos secundarios en el organismo. Además, no todos los individuos pueden someterse al electroestimulador.

Las personas con cardiopatías, tumores y problemas de tendinitis no deben acudir a esta alternativa. Asimismo, las mujeres embarazadas, personas con cualquier tipo de implantes y quienes sufren de tendinitis tampoco.

Las sesiones con chalecos van de 10 a 20 minutos, de acuerdo al perfil y la resistencia de cada persona. Una sola sesión mantiene los músculos en actividad durante 72 horas. Lo recomendable es aprovechar este lapso de tiempo para entrenar.

  • Anna Junqué Jiménez; Vicent Esteve Simó; Ester Tomás Bernaveu; Óscar Paz López; Gorka Iza Pinedo; Inés Luceño Solé; Marisa Lavado Sempere; Manel Ramírez de Arellano. 2014. Electroestimulación muscular. Servicio de Nefrologia Hospital de Terrassa. Extraído de: http://scielo.isciii.es/pdf/enefro/v17n4/05_original4.pdf
  • Dufary Alegría Rivera. 2011. Electroestimulación neuromuscular. Extraído de: http://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/10893/3874/4/0450258.pdf