5 consejos para volver a correr después de una lesión

Oriana Noguera · 3 octubre, 2018
Más allá de todo el tiempo que puedas estar sin correr, volver a hacerlo de nuevo no es tan complicado como podría parecer, así que no te preocupes; conoce 5 consejos para volver a correr después de una lesión

Luego de una lesión es normal sentir temor a volver a correr. Las lesiones son una especie de ‘efecto secundario’ para los deportistas, especialmente para los corredores. Bien sea desgaste muscular, un mal movimiento o una caída, las lesiones implican un período de tiempo sin que puedas correr.

Antes de volver a correr después de una lesión, es necesario que ese traumatismo se haya recuperado por completo. Es decir, debes guardar un tiempo prudencial de reposo, normalmente lo que te indique el médico; para que no haya ningún tipo de problema cuando regreses de nuevo a la acción.

1. No hay prisa

Los deportistas se sienten incompletos al no poder hacer lo que les gusta, que en este caso sería correr. Al lesionarse desean que el tiempo de recuperación pase rápido para regresar a su rutina. Sin embargo, es recomendable que tengas en mente que no hay nada de prisa para volver a correr. No te anticipes a lo que tu cuerpo pueda estar sintiendo.

Ejercicios para calentar.

Lo mejor es que te tomes tu tiempo para sanar y sentirte bien. Volver a correr muy reciente puede causar que vuelvas a lesionarte muy pronto. Aprende a sentir bien tu cuerpo, si caminas y aún no te sientes seguro; entonces no deberías correr.

Probablemente sea frustrante el hecho de sentir que pierdes tiempo valioso en el que podrías estar corriendo, y a su vez mejorando tu técnica. Ante estas situaciones es necesario ser prudente, así que ten paciencia para que no tengas inconvenientes cuando vuelvas a correr.

2. Paso a paso

Cuando ya te sientas completamente seguro para comenzar a correr de nuevo haz un buen calentamiento. Muchas de las lesiones en corredores se deben a que empiezan a correr con los músculos fríos. Calentar es una parte primordial del ejercicio, puesto que los músculos se preparan para la actividad física. De esta forma, asegúrate de haber calentado bien antes de empezar a correr.

Ahora bien, para empezar a correr después de una lesión inicia con un trote suave e incorpora pequeños intervalos en los que solamente camines. Es importante que te concentres en ejecutar todo bien, esto quiere decir mantener una buena postura, dar pasos firmes y mantener un ritmo no muy exigente.

3. No desesperes

Bien, ya estás empezando a correr de nuevo. Sin embargo, no desesperes y quieras empezar a correr tan rápido como antes. Mantén un ritmo suave durante varios días, al haber estado mucho tiempo sin usar esos músculos debes darles tiempo para que ajusten su memoria muscular; y de esta manera puedas gradualmente volver a correr como solías hacerlo.

4. Aprende de la lesión

No veas el traumatismo como un error, sino más bien como un aprendizaje. Esto significa que ahora debes ser más cuidadoso contigo mismo y lo que haces. Hidratarte bien, comer bien, calentar y estirar después de correr, todos estos son detalles que marcan la diferencia. Por lo que a partir del momento que te recuperas debes prevenir otras lesiones.

Cómo calentar de forma correcta antes de hacer ejercicio.

La manera ideal de afrontar una lesión es ser positivo. De esta forma, cuando comiences a correr de nuevo te parecerá molesto tener que iniciar el procedimiento lentamente para que tus músculos se acostumbren de nuevo. Así que toma la experiencia como una oportunidad para crecer y hacer las cosas bien. 

5. Haz ejercicios en trampolín

El trampolín o cama elástica es un buen ayudante para volver a hacer actividad física luego de una lesión. Trotar, saltar o correr en un trampolín luego de una lesión es perfecto para incorporarte sin riesgo de lesionarte otra vez; puesto que el impacto del trampolín es casi nulo, a diferencia del suelo en el que se genera un alto impacto.

Por último, como recomendación extra: cambia. ¿Corrías con unas zapatillas gastadas? Compra unas nuevas. ¿Los atuendos que usabas te incomodaban? Cambia de atuendo, pero cambia. Aprovecha la situación para cambiar todo aquello que pudo haber influido en la lesión; como unas zapatillas sin buen soporte o ropa muy apretada.

Asimismo, haz un esfuerzo por añadir otros hábitos positivos que capaz no tenías. Como estirar bien luego de correr, o hacer ejercicios que puedan fortalecer los músculos para correr mejor. ¡El cuerpo de un deportista es su bien más preciado, así que cuídalo!