Beneficios del deporte para prevenir trombosis

Entre las enfermedades y los episodios cardiovasculares más temidos, la trombosis ocupa un lugar importante. Constituye la formación de un coágulo que obstruye las arterias y las venas, por lo que impide el flujo normal de la sangre. ¿Cómo prevenir este tipo de episodios?

La trombosis es una de las principales afecciones en las personas mayores. Cuando se produce, las arterias o venas se obstruyen por un coágulo llamado trombo. Este impide la correcta circulación sanguínea y provoca diferentes malestares; incluso puede ocasionar la muerte por infarto agudo o embolismo pulmonar.

El deporte, un aliado en la prevención de la trombosis

Cada día son más las personas que realizan consultas por esta enfermedad. Si bien existen productos farmacológicos para el tratamiento, es fundamental la actividad física.

Antes de llegar a un cuadro clínico de esta naturaleza, es mejor prevenir. Lamentablemente, las condiciones laborales modernas han elevado el índice de sedentarismo. Sin embargo, depende de cada uno encontrar esos minutos para distender y cuidar el cuerpo y la mente.

La realización de deportes y ejercicios cardiovasculares favorece la circulación del torrente sanguíneo. Asimismo, con el ejercicio, las paredes arteriales se mantienen oxigenadas y se disminuye el riesgo de coágulos. Un organismo activo y con músculos en constante actividad siempre está más a salvo de la trombosis.

También es verdad que quienes tienen el hábito de hacer actividad física evitan el tabaquismo, otro factor fundamental para evitar el espesor de la sangre y la posibilidad de sufrir un trombo arterial o venoso. Dejar de consumir tabaco es otra clave para mantener un estilo de vida saludable.

Ejercicios más recomendados

Tanto quienes buscan prevenir como las personas que ya han padecido de una trombosis deben comenzar después de su tratamiento con este tipo de ejercicios. Es una medida que disminuye de forma considerable el riesgo de repetir un coágulo. Asimismo, se debe comenzar con la actividad después del reposo indicado y según lo indique el médico.

  • Caminatas o trotes suaves.
  • Natación.
  • Bicicleta fija.
  • Escalinatas.
  • Yoga.
  • Pilates.
  • Ejercitación localizada de piernas y tobillos.
Los beneficios de caminar son palpables en la vida cotidiana.

Quienes llevan una vida sedentaria tienen que iniciarse paulatinamente en una rutina deportiva. Desde luego, esto implica ir agregando exigencias en tiempo y potencia con el tiempo.

Lo importante es no quedarse nunca demasiadas horas sin movilidad. Estar activos hace que la sangre circule y todos los órganos se mantengan en funcionamiento.

Otros consejos

Además de lo descrito hasta aquí, también resulta conveniente tener en mente las siguientes sugerencias:

  • Cada vez que se termine de realizar una actividad física, sea cual sea, hay que acostarse en el piso o en cualquier superficie y elevar las piernas. De esta manera, se garantiza el retorno venoso y se previene el trombo que tapa arterias.
  • El descanso es fundamental para las personas con trombosis. Es aconsejable que, al ir a la cama, se pongan los pies sobre un cojín para favorecer la circulación.
  • Incorporar ejercicios que contraigan la musculatura de los miembros inferiores. Las pantorrillas son los miembros preferidos de los coágulos. Mantener esta zona fuerte y en movimiento es muy beneficioso.
  • La hidratación también es un punto importante. Beber agua antes, durante y después del entrenamiento físico favorece el bienestar y el rendimiento. Todas son acciones que tienen como consecuencia una mejor circulación y un torrente sanguíneo más liviano.

Síntomas de la trombosis

Ahora bien, ¿cómo podemos saber precisamente si estamos ante un caso de trombosis? A continuación, detallaremos algunos de los síntomas más importantes de esta afección:

  • Dolores de piernas: son los principales síntomas de la trombosis. En algunos casos, pueden hacerse visibles en la zona de las pantorrillas y los muslos.
  • Edemas e inflamación: se producen por la retención de líquidos.
  • Zonas específicas con niveles de calor más elevados que el resto del cuerpo.
  • Sensación de fatiga y pesadez.
La trombosis se ha convertido en una de las principales causas de muerte en Europa.

Para recordar

Como hemos comentado, son diversas las causas que pueden provocar una trombosis. Si bien es un problema tratable, se ha convertido en una de las principales razones de muerte en Europa. Por lo tanto, su importancia no es menor; antes de que aparezcan los síntomas, hay que mantener una vida activa.

Si ya se ha experimentado una vena obstruida, entonces es momento de curarse y empezar a prevenir futuros coágulos. El mejor remedio es el deporte de bajo impacto. Dedicar 30 minutos diarios al cuidado del organismo es una gran opción; de esta forma también se previenen otros riesgos cardiovasculares.

Hacer una dieta rica en nutrientes y con bajo niveles de sodio, ejercitarse y descansar es lo ideal.En muy poco tiempo, se comienzan a ver las mejoras en la salud general. En especial, sentiremos cómo las piernas responden de forma más veloz y liviana.

Con la práctica de deporte, el cuerpo da señales de una mejora continua que beneficia al resto de los órganos. Entre tantos otros beneficios, esto disminuye la inflamación, se eliminan los dolores y la energía vuelve a ser parte de la vida diaria.

  • Recomendaciones para pacientes con trombosis venosa profunda. Hospital Universitario La Princesa. Extraído de: http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename%3DMicrosoft+Word+-+Recomendaciones+Trombosis+Venosa+Profunda.pdf&blobheadervalue2=language%3Des%26site%3DHospitalLaPrincesa&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1311063964731&ssbinary=true
  • Soraya Villegas L. 2016. Impacto del ejercicio en pacientes con síndrome postrombótico. Extraído de: http://revistacmfr.org/index.php/rcmfr/article/viewFile/138/139
  • Efectos del ejercicio físico sobre la hemostasia. 2011. Extraído de: http://archivosdemedicinadeldeporte.com/articulos/upload/Revision_Hemostasia_45_141.pdf