Lesiones de los ligamentos de la rodilla

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 15 marzo, 2019
Antonio Reyes · 14 marzo, 2019
A todos los deportistas los atemoriza sufrir lesiones en la rodilla, sobre todo si se trata de sus ligamentos. ¿Sabías que podemos trabajar en la prevención, al menos parcial, de estas lesiones?

Las lesiones de los ligamentos de la rodilla son un motivo habitual de consulta traumatológica. Pese a que no es algo que deba preocuparnos si hacemos ejercicio con precaución y atentos a nuestra técnica, puede ser un tipo de lesión a tener en cuenta en deportes como fútbol o hockey, en los que estamos expuestos a movimientos más bruscos, muchas veces unidos a cambios de ritmo.

Anatomía de la rodilla

Debemos tener clara la estructura anatómica para saber qué tipo de lesiones de los ligamentos de la rodilla podríamos sufrir. Para ello, vamos a ver qué ligamentos tenemos en esta articulación y cuáles son más propensos a lesionarse.

1. Ligamento cruzado anterior (LCA)

Este ligamento va por la parte interna de la articulación, y evita que la tibia se hiperextienda respecto al fémur. Es el ligamento que se lesiona con más frecuencia.

No es raro que su lesión vaya asociada a la del ligamento lateral interno de la rodilla y del menisco, con los que forma la conocida ‘tríada’. Se lesiona ante movimientos bruscos y cambios de dirección, como los que se producen en fútbol o baloncesto.

Imagen: telediariodigital.net

2. Ligamento cruzado posterior (LCP)

Al igual que el ligamento cruzado anterior, va por la parte interna de la rodilla, pero posterior al previo. Su lesión es menos habitual y menos dolorosa que la del LCA. La lesión de este ligamento suele ser, con más frecuencia, fruto de golpes y traumatismos.

El ligamento cruzado posterior suele lesionarse a causa de traumatismos.
Imagen: artroscopiadrcortez.com

3. Ligamentos laterales (LLI y LLE)

Son dos ligamentos que discurren por las caras laterales de la articulación. Contamos con dos: uno en la cara interna que es el ligamento lateral interno; y otro por la cara externa, que es el ligamento lateral externo.

Estos ligamentos impiden que se realicen giros bruscos de la rodilla, tanto interna como externamente. Su lesión es típica de giros bruscos con el pie apoyado o de traumatismos.

La lesión de los ligamentos laterales es típica de giros bruscos con el pie apoyado o de traumatismos.
Imagen: elblogdepacogilo.blogspot.com

Factores de riesgo

Hay una serie de factores de riesgo que pueden hacernos más propensos a padecer este tipo de lesiones de los ligamentos de la rodilla:

  • La obesidad es uno de los principales factores de riesgo. Cuando una persona con obesidad comienza a hacer ejercicio, además de poner a la articulación ante un estrés que no está acostumbrada a soportar, tiene que cargar con todo el peso añadido. Por ello, estos individuos tienen que comenzar a practicar deporte de forma más paulatina y controlada.
  • Deportes de riesgo. Disciplinas como el fútbol, hockey, baloncesto o incluso el pádel incluyen muchos cambios bruscos de movimiento e intensidad, así como determinados giros que pueden llevar a lesiones en nuestros ligamentos.
  • Traumatismos. Como ya hemos comentado, las lesiones de algunos de estos ligamentos en muchos casos están producidas por un traumatismo. Por ello, determinadas profesiones o la práctica de algunos deportes de contacto llevan asociado un mayor riesgo de padecer una lesión en los ligamentos.
Ejercicios para el dolor de rodilla.

Prevención de las lesiones de los ligamentos de la rodilla

La mejor forma de combatir este tipo de lesiones es la prevención. A continuación, vamos a enumerar una serie de recomendaciones que se suelen recomendar para poner en práctica y cuidar nuestras rodillas:

  • Es imprescindible partir de un buen calentamiento, que nos ayudará a preparar a la articulación para el trabajo.
  • Los estiramientos al final de la sesión sirven para eliminar las toxinas y los metabolitos que se acumulan en las estructuras periarticulares (especialmente la bursa) y favorecen su inflamación. Además, permiten relajar los músculos utilizados durante la actividad física.
Momento ideal para realizar estiramientos.

  • Es aconsejable adquirir conocimientos de biomecánica y ergometría. Para ello, podemos ponernos en manos de un fisioterapeuta o un experto en medicina deportiva, quien nos enseñará a realizar ejercicios con una técnica adecuada. También es posible que nos propongan ejercicios de fortalecimiento, lo que ayudará a evitar estas lesiones.

Finalmente, si ya hemos sufrido alguna de estas lesiones, lo primero que debemos hacer es acudir a un traumatólogo para que decida qué tratamiento será el adecuado. En muchas ocasiones, esto implica pasar por el quirófano. En todo caso, se aconseja poner el énfasis en la prevención y el fortalecimiento articular para evitar las lesiones de los ligamentos de la rodilla.

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