¿Que pretendemos con la liberación miofascial?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 1 marzo, 2019
Francisco María García · 4 febrero, 2019
La liberación miofascial es una terapia natural basada en masajes manuales y presiones que se realizan en algunos puntos clave del cuerpo. La finalidad es potenciar la circulación de fluidos en las diferentes áreas.

La liberación miofascial es una terapia que previene el dolor y las dificultades en la movilidad. Sus objetivos son simples: se busca mantener el tejido que recubre los músculos y otras estructuras corporales, conocido como fascia, en perfecto estado.

El estrés derivado del agotador ritmo de vida que impone el mundo actual puede tener consecuencias desfavorables para nuestro cuerpo. Dolores, tensión, agarrotamiento o problemas de movilidad, suelen ser algunas de sus manifestaciones diarias.

El mantenimiento de una actitud mental positiva y de hábitos de vida saludables es importante, pero no siempre suficiente. En algunos casos, necesitamos ayuda profesional y técnicas especiales que nos ayuden a recuperar el equilibro.

La liberación miofascial es una de ellas. Entre sus principales virtudes, favorece la circulación de los fluidos corporales determinantes para el bienestar. Básicamente, se trata de eliminar las restricciones fasciales que se presentan en distintos momentos de la vida; también la movilidad articular se ve muy favorecida.

¿Qué es la fascia?

La fascia es un tejido formado por colágeno que recubre la fibra muscular. También protege vísceras, nervios y vasos sanguíneos y linfáticos. Adicionalmente, interconecta ligamentos, tendones, meninges y cápsulas articulares.

Su función es integrar los distintos sistemas corporales para que funcionen como una unidad; en su vertiente superficial, envuelve todo el cuerpo desde su ubicación en la parte más profunda de la piel.

La fascia está vinculada con diversas funciones, incluyendo algunas poco perceptibles, como la expansión de los pulmones en cada respiración. Por eso, cualquier daño en ella puede ocasionar problemas cardiovasculares, respiratorios y nerviosos.

Normalmente, está estirada y relajada. En caso de lesiones, traumatismos, posiciones incorrectas o enfermedad, la fascia se contrae. El estrés y la ansiedad la perjudican considerablemente, al punto que afecta la movilidad y genera dolor.

Una excelente ayuda para la conservación de una fascia sana es la buena alimentación y la hidratación permanente. Pese a estar formada por colágeno, los suplementos de esta sustancia no la benefician.

La importancia de la alimentación correcta es tal que puede potenciar o echar por la borda todo el esfuerzo puesto al entrenar.

Clave para la fisioterapia

En la primera mitad del siglo XX, comenzaron las investigaciones sobre el sistema fascial. No obstante, fue en los años 80 cuando esta técnica cobró auge y se profundizaron los estudios para mejorarla. Actualmente, es clave para la fisioterapia, desde la más clásica, pasando por la traumatológica y la deportiva.

Los temidos puntos gatillo o miofasciales

Cuando se altera la longitud del músculo y su tono muscular, se genera tensión y dolor. Este padecimiento se conoce como síndrome de dolor miofascial, y debe ser tratado por especialistas en fisioterapia.

Se trata de puntos miofasciales o puntos gatillo, que son áreas agarrotadas por una mala contracción muscular. Estos nódulos o restricciones faciales generan un dolor profundo que puede derivar hacia áreas cercanas. También puede presentarse en otras estructuras corporales con el mismo resultado.

Los puntos maltratados pueden ocasionar modificaciones perjudiciales de la postura corporal. De allí la importancia de que sea un especialista quien atienda el padecimiento.

¿Qué pretendemos con la liberación miofascial?

Esta terapia manual se basa en movimientos y presiones sostenidas en todo el sistema fascial. Con estos masajes, se pretende eliminar las restricciones de la fascia para favorecer la circulación de fluidos en los tejidos del cuerpo.

De forma simultánea, se liberan músculos sobrecargados.  Su uso está recomendado en casos de lesiones de cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, dorsales o tensores de la fascia.

Realmente, se trata de una terapia de suma utilidad en el tratamiento de fibromialgias y patologías musculares y tendinosas. Asimismo, ayuda en la disminución de cicatrices postraumáticas y posquirúrgicas.

Con este tratamiento, se restablece el equilibrio del sistema músculo esquelético, se eliminan dolores y se recupera la funcionalidad de las articulaciones y de todo el aparato locomotor.

Menos toxinas y retención de líquidos

La liberación miofascial contribuye, además, con la eliminación de toxinas acumuladas en las capas fasciales. Como beneficios adicionales, disminuye la retención de líquidos, mejora la circulación sanguínea y propicia la desaparición de la celulitis.

En pocas palabras, la liberación miofascial armoniza el movimiento de los tejidos corporales, lo cual incrementa notablemente nuestra calidad de vida.

Los múltiples beneficios de los masajes en el deporte

Se le atribuye a esta terapia la facultad de prevenir lesiones derivadas de una mala postura corporal. Los tratamientos contra la esclerodermia, el lupus, la artritis reumatoide o la fibromialgia la cuentan como uno de sus aliados.

Como mencionamos, el procedimiento de liberación miofascial debe ser ejecutado por médicos o fisioterapeutas. No se recomienda aplicarlo en casos de tumores, enfermedades infecciosas, aneurismas, fiebre, fracturas o en mujeres embarazadas.

En síntesis, la fascia es un tejido indispensable para el organismo y mantenerla en óptimo estado es una necesidad. Es eso lo que se busca con la liberación miofascial: la eliminación de los puntos gatillo o miofasciales que disminuyen nuestra calidad de vida.