Riesgos hormonales para la salud del deportista

Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto el 6 julio, 2019
Antonio Reyes · 12 julio, 2019
La actividad física produce muchas adaptaciones a nivel hormonal, pero en algunos casos se pueden presentar riesgos hormonales que afectan la salud, sobre todo relacionados con el abuso de sustancias dopantes.

La práctica habitual de deporte es beneficiosa para la salud. No solo nos hace vernos estéticamente mejor cuando nos miramos al espejo, sino que también se producen un gran número de modificaciones y adaptaciones internas en nuestro organismo. ¿Existen riesgos hormonales ligados a la práctica deportiva?

El sistema hormonal regula la secreción endocrina de todo el cuerpo. En determinadas ocasiones podemos encontrarnos con alteraciones que suponen riesgos hormonales que pueden afectar a la salud del deportista. Las describiremos a continuación.

Cuando hablamos de riesgos hormonales, nos referimos a las situaciones que potencialmente podrían afectar a la actividad del deportista. El ejercicio provoca cambios hormonales a muchos niveles, todos ellos beneficiosos, como hemos comentado en otros artículos.

El verdadero riesgo para la salud suele venir del abuso de hormonas artificiales que mejoran el rendimiento deportivo. Estas sustancias son cada vez más frecuentes en determinados deportes como el culturismo o el ciclismo de competición.

Riesgos hormonales naturales

Como hemos dicho, apenas hay efectos secundarios negativos en cuanto a alteraciones hormonales sin ingesta de sustancias exógenas. El ejercicio físico contribuye a la regulación de numerosos ejes hormonales, como el eje insulina-glucagón, el eje de las hormonas sexuales o el cortisol.

El poder de la mente en el deporte.

No obstante, una repetida práctica deportiva muy intensa puede aumentar la secreción de testosterona y hormona del crecimiento, lo que podría acelerar —en pacientes genéticamente predispuestos— el proceso de alopecia. En mujeres, el aumento de estas hormonas puede provocar alteraciones en el ciclo menstrual y amenorrea —falta de regla.

Riesgos hormonales artificiales: sustancias dopantes

Toda sustancia ingerida con el objetivo de mejorar el rendimiento deportivo puede considerarse dopante; una gran mayoría de estas sustancias va a provocar efectos nocivos en el cuerpo. Algunas pueden conllevar un riesgo de alterar los ejes hormonales. Entre estas sustancias, se destacan los esteroides anabólicos.

Esteroides anabólicos

Entre los más utilizados están los derivados de la testosterona. Son esteroides que habitualmente se utilizan en disciplinas como el culturismo, aunque últimamente también se usan bastante en deportes de contacto, como las artes marciales mixtas.

Estos compuestos derivados de la testosterona emulan la acción de esta hormona sobre las células del cuerpo. Sin embargo, los ejes hormonales tienen una peculiaridad: se autorregulan por retroinhibición, es decir, un incremento de la concentración de testosterona produce una disminución de su síntesis.

El lugar en el que se sintetiza la testosterona son los testículos en los hombres y la médula suprarrenal en ambos sexos. Por este motivo, los esteroides anabólicos pueden acabar produciendo insuficiencia testicular, esterilidad, feminización, entre otros muchos efectos adversos.

También pueden llevar a insuficiencia suprarrenal, aunque es menos habitual que esto se produzca a corto plazo. No obstante, si se produce una alteración en la función suprarrenal podemos encontrar alteraciones en la regulación del cortisol, las catecolaminas y la aldosterona. Todo esto puede llevar a problemas renales, hepáticos y cardíacos.

Insulina y hormona del crecimiento

En los últimos años ha surgido una técnica muy peligrosa entre los practicantes de deporte de fuerza y culturismo: combinar insulina y hormona del crecimiento. Esta unión hormonal mejora increíblemente las ganancias de masa muscular limpia, libre de grasa.

Las secuelas del uso de esteroides para aumentar tu musculatura son permanentes sobre el ritmo cardíaco.

Sin embargo, puede tener efectos catastróficos a nivel cardiovascular. La administración exógena de insulina puede llevar, tanto en sujetos predispuestos como en sanos, al desarrollo de diabetes tipo II. Esto, unido al efecto negativo que tienen sobre el colesterol, aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Agonistas beta adrenérgicos

Los agonistas adrenérgicos beta son fármacos muy utilizados para enfermedades respiratorias como el asma bronquial, ya que los bronquios cuentan con este tipo de receptores y su activación provoca dilatación de las vías respiratorias. Un ejemplo es el salbutamol, comúnmente conocido como ventolín.

Otro conocido fármaco que se usa muy frecuentemente como dopante en el ciclismo es el clembuterol. Este, además de mejorar la capacidad respiratoria, estimula la quema de grasa.

El abuso de estas sustancias a dosis elevadas —que son las que se suelen utilizar para buscar su efecto dopante— produce numerosos efectos adversos como palpitaciones, nerviosismo o taquicardia.

Por último, también se puede producir desensibilización de los receptores; es decir, que dejan de responder ante la sustancia, lo que puede ser fatal para una persona asmática o con problemas de corazón.

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