La conmoción cerebral en el deporte infantil

14 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por él médico Leonardo Biolatto
La conmoción cerebral en el deporte infantil es una lesión que puede ocurrir practicando diversas disciplinas. Es importante reconocerla inmediatamente y tomar las medidas de precaución necesarias.

La conmoción cerebral en el deporte infantil sucede con frecuencia relativa. No es una lesión despreciable, ya que si no se atiende como debe ser desde un principio, puede conducir a problemas más graves.

Los deportes de contacto son los más propensos a producir conmociones cerebrales en los niños. Entre ellos están el rugby, el fútbol y el básquet como los principales. De todas maneras, no puede despreciarse el riesgo en otras prácticas deportivas.

Entre los niños que hacen estos deportes de contacto, se estima que el 20 % padece una conmoción cerebral por año. Esa estadística varía entre regiones, pero para países grandes, representa millones de pacientes. Además, los jóvenes que han tenido la conmoción y siguen en el deporte tienen el doble de riesgo de volver a lesionarse.

Hablamos de conmoción cerebral cuando el cerebro se lesiona por un golpe en la cabeza que sacude el cráneo. Ese es el mecanismo básico. La cabeza se mueve muy rápidamente hacia delante y hacia atrás por un traumatismo, y este repercute en el tejido cerebral.

El efecto inmediato de la conmoción cerebral es el cambio en el funcionamiento del cerebro de manera momentánea. Esta modificación no puede detectarse en estudios de imágenes, como una tomografía o una resonancia.

Síntomas de la conmoción cerebral

Los adultos deben estar preparados para detectar los síntomas de una conmoción cerebral en el deporte infantil. Como bien ya dijimos, la evolución y la prevención de las secuelas dependen de una detección precoz.

Entre los síntomas que puede presentar un niño con conmoción cerebral, tenemos:

  • Desorientación: no reconoce ni el lugar ni el momento en el que está.
  • Amnesia: olvido de algunas cosas, sobre todo las referidas al momento del traumatismo.
  • Lentitud en el habla: pareciese que la lengua se le pone ‘pesada’ para hablar y responder a las preguntas. Demora más tiempo, también, en elaborar las frases.
  • Cefalea: el dolor de cabeza puede estar referido al lugar donde sucedió el golpe, o sentirse como un dolor generalizado en todo el cráneo.
La conmoción cerebral en el deporte infantil puede tener sus secuelas.

  • Falta de equilibrio: la coordinación se ve afectada, tanto en la postura como en algunos movimientos finos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Diplopía: es el nombre médico de la visión doble.
  • Incremento de los síntomas con la exposición a la luz y el ruido.
  • Sueño extremo: desea dormir más de lo habitual y le cuesta despertarse.

Cómo se diagnostica la conmoción cerebral en el deporte infantil

La conmoción cerebral en el deporte infantil plantea un desafío en lo que refiere a su diagnóstico. Como adelantamos al inicio de este artículo, se trata de una lesión que no se refleja en los estudios de imágenes.

Por ello, la evaluación clínica será fundamental. De todos modos, es muy probable que, cuando suceda la conmoción, no haya un médico cerca, a menos que se trate de un gran evento deportivo. Es por eso que se recomienda que los entrenadores conozcan los síntomas y aprendan a reconocer los signos de alerta para consultar a tiempo.

Se han elaborado instrumentos de evaluación que consisten en escalas para puntuar los síntomas tras un traumatismo. Los más conocidos son los SCAT. Estas tablas de evaluación son gratuitas, se encuentran disponibles para descargar de la web y están pensadas para que cualquiera pueda aplicarlas.

Una vez en el ámbito hospitalario, los profesionales médicos pueden solicitar una tomografía o una resonancia, pero esto no es netamente necesario. Si los síntomas son claros de conmoción cerebral, el diagnóstico es clínico.

Recomendaciones tras una conmoción cerebral en el deporte infantil

Una vez que se concretó el diagnóstico de conmoción cerebral en el niño que practica deporte, hay que tomar medidas concretas para su bien. Del cumplimiento de las indicaciones médicas dependerá la evolución.

Siempre se recomienda el reposo inmediato y por un tiempo posterior a la lesión. El reposo ayuda a que el cerebro retome sus características habituales, se desinflame y vuelva a la posición normal.

El regreso a la práctica deportiva tras una conmoción cerebral en el deporte infantil es un tema controversial. Hay quienes postulan un retorno rápido, pero gran parte de la evidencia científica apunta a una progresión en el regreso.

Hay que considerar que una conmoción cerebral puede acarrear síntomas hasta un mes después del traumatismo. Los medicamentos no son eficientes para reducir este intervalo, aunque sí pueden aliviar síntomas como los vómitos o la cefalea.

El rugby aumenta la posibilidad de conmoción cerebral en niños.

La actividad cognitiva también debería reducirse un poco durante las cuatro semanas de recuperación. Es importante que las escuelas sepan esto y que la indicación médica lo aclare. Los niños no deberían ser forzados en este período a un sobresfuerzo intelectual.

En conclusión

La conmoción cerebral en el deporte infantil es una lesión que, con relativa frecuencia, puede afectar el desenvolvimiento normal de la vida del niño. Los adultos son los encargados de estar atentos a los síntomas y signos para detectarla a tiempo.

Será importante la recuperación del niño que padeció la conmoción. Aunque se recomienda disminuir la práctica deportiva por un período —aproximadamente un mes—, no necesariamente se debe abandonar el deporte en cuestión para siempre.

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