El flato: causas, prevención y tratamiento

Joseph Wickman · 14 noviembre, 2019
El flato, esa patología que todos conocemos pero que realmente no entendemos. ¿Qué es? ¿Cómo lo solucionamos?

En el siguiente artículo vamos a abordar un tema que conoce muy bien cualquier persona que haya hecho deporte, al nivel que sea: el flato. Se trata de esa incomodidad entre la barriga y el pecho que nos obliga a parar y que dificulta la respiración. Veamos qué es, por qué aparece y qué podemos hacer para prevenir o controlar los síntomas.

Flato: descripción

Hay tres teorías sobre qué es exactamente el flato. La primera dice que es por la falta de irrigación sanguínea del músculo diafragma cuando hacemos deporte. El cuerpo tiene que enviar sangre a los músculos que ejecutan el movimiento, y esta privación hace que acabe fallando, sobre todo si hemos comido hace poco y también tiene que haber sangre en el sistema digestivo.

La segunda teoría dice que es por sobreuso de los ligamentos que unen el diafragma al estómago. Según esta hipótesis, los movimientos que realizan los órganos al correr hace que los ligamentos estén tensionados. Si encima hemos comido poco antes del ejercicio, el estómago pesará más y será más frecuente que ocurra.

En tercer lugar tenemos la teoría que dice que el estómago, cuando está lleno, roza con el peritoneo, una membrana que rodea las vísceras. Este roce también podría causar las molestias típicas del flato.

Es importante mencionar que podremos distinguir el flato de los gases tanto por el tipo de dolor como por su localización. Además, los gases no nos obligan a cesar la actividad deportiva.

El flato abdominal puede ocurrir al trabajar con diferentes ejercicios.

Prevención del falto

Si la causa no está totalmente clara, ¿cómo hacemos para evitar que aparezca? Lo más probable es que el flato surja por la combinación de las tres teorías expuestas anteriormente.

Así, la principal causa que se repite en las tres es la comida. Debemos dejar de dos a tres horas de tiempo desde la última comida hasta que empezamos a practicar deporte. Es decir, darle al cuerpo el tiempo para digerir antes de exigirle un esfuerzo a los músculos.

De esta manera, podremos lograr que el estómago esté relajado y la sangre pueda ir a los músculos. En especial debemos tratar de evitar los azúcares y las grasas en las comidas previas.

En segundo lugar, cuando bebamos, lo debemos hacer de a pequeños sorbos en vez de a grandes tragos. Ah, y ni hablar de las bebidas con gas, las cuales será mejor evitar.

Otro elemento para tener en cuenta es tratar de minimizar las oscilaciones del tronco mientras realizamos el ejercicio en cuestión. Un gesto técnico correcto y una buena amortiguación —calzado deportivo— evitarán que haya movimientos innecesarios de las vísceras, y las estructuras que rodean al tronco lo agradecerán.

Finalmente, sabiendo que está relacionado con el diafragma, una buena forma física y un calentamiento correcto también se antojan necesarios para prevenir el flato. Tener la musculatura respiratoria en forma y entrenada hará que pueda soportar mejor un esfuerzo fuerte y constante.

Curación

Afortunadamente, el flato es una patología pasajera. Como todos sabemos, al tiempo las molestias desaparecen y lo lógico es que podamos continuar practicando deporte.

El flato puede curarse con unas respiraciones profundas.

Sin embargo, hay unas pautas que podemos ejercer para que se nos pase cuanto antes. Por un lado, inclinarnos hacia delante. También será conveniente realizar respiraciones profundas y, en tercer lugar, presionar sobre la zona donde notemos las molestias. Todo esto, por supuesto, habiendo parado temporalmente la actividad deportiva.

En el caso de que tengamos flato con frecuencia a pesar de haber tomado las precauciones necesarias, debemos acudir a un médico para asegurarnos de que no haya ninguna patología subyacente.

Así que ya sabes: no comas antes de hacer deporte, mantente en forma y calienta bien. Y si ves a alguien bebiéndose medio litro de agua de golpe, avísale que probablemente sufrirá flato en un corto período de tiempo.

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