Fractura por estrés: ¿qué hacer?

Joseph Wickman · 3 diciembre, 2019
Las fracturas por estrés nos pueden alejar de la práctica deportiva hasta ocho semanas. Veamos cómo prevenir esta patología.

En general, cuando hablamos de fracturas, nos imaginamos una pierna rota, una lesión traumática en la que la extremidad queda deformada y requiere inmovilización, escayola y meses de tratamiento. Sin embargo, también existe la fractura por estrés, una patología que no necesita un desencadenante súbito ni gestos peligrosos. Veamos qué es, cómo la solucionamos y qué acciones preventivas podemos tomar.

Fractura por estrés

Pese a su nombre, con fractura por estrés no nos referimos a romper un objeto contra el suelo por llevar una vida demasiado agobiante. Sin embargo, el concepto es similar.

Nuestros huesos tienen un sistema mediante el cual van desechando el tejido óseo deteriorado y lo sustituyen por tejido nuevo. Así, se van regenerando y se mantienen fuertes.

Una fractura por estrés se produce cuando sobrepasamos esta capacidad de regeneración, cuando el mecanismo no es capaz de construir tejido nuevo pero le seguimos exigiendo esfuerzos como si lo tuviera. Así, estas fuerzas constantes acaban siendo demasiado para el hueso y se produce una fractura, normalmente sin desplazamiento óseo.

Esta fractura apenas se ve como una fina raya en una radiografía, pero sigue siendo una patología seria, que interrumpirá la actividad deportiva durante varias semanas. Para acabar con el símil del estrés diario, si no descansamos lo suficiente y seguimos con una vida ajetreada, nos acabará pasando factura.

Falta de nutrientes y reiteración prolongada de fuerzas

Debido al mecanismo descrito anteriormente, hay dos formas de sufrir una fractura por estrés. Una es por la falta de nutrientes. Los huesos necesitan calcio absorbido, lo cual implica ingerir calcio y la presencia de vitamina D para que se absorba.

Asimismo, se requieren vitaminas, minerales, proteínas, hierro y más. Aquí también debemos tener en cuenta factores como la osteoporosis. Si no tenemos suficientes nutrientes, el mecanismo para producir tejido óseo nuevo se interrumpe y el hueso será más susceptible a sufrir fracturas de este tipo.

Una fractura por estrés también puede darse por ejercer fuerzas reiteradamente durante un período de tiempo prolongado sobre el hueso. En este caso, tenemos el calcio necesario para fabricar tejido nuevo, pero no le damos a nuestro cuerpo el tiempo necesario para hacerlo.

Chica sufre una fractura por estrés al hacer running.

Esto puede ser debido a que aumentemos repentinamente la intensidad del ejercicio que realizamos normalmente, cambiar y realizar un gesto deportivo incorrecto, directamente no respetar los descansos necesarios o no darle tiempo a nuestro cuerpo a adaptarse a una determinada carga de trabajo.

Finalmente, también puede causar una fractura por estrés una descompensación muscular; esto implica que los músculos no efectúen un trabajo normal por tener que compensar el trabajo de otro que no esté en condiciones.

Tratamiento

Si hemos sufrido una fractura por estrés poco severa o de una gravedad normal, el tratamiento principalmente consistirá en reposar la zona afectada. Esto permitirá que el hueso cicatrice y el pequeño hueco de la fractura se rellene con tejido útil, que volverá a conectar ambas partes. Dependiendo de qué hueso se haya visto afectado, puede resultar necesario una escayola para inmovilizarlo.

Además, es posible que tengamos que tomar medicación antinflamatoria y aplicar hielo a la zona, ambas para controlar la inflamación. Es preferible no tomar dicha medicación, pero si la necesitamos, no va a descarrilar la recuperación.

Posteriormente, empezará el proceso de fisioterapia, que consistirá en varias técnicas para ayudar al hueso a cicatrizar, eliminar el dolor residual o fortalecer la musculatura. En total, al hueso le llevará entre seis y ocho semanas recuperarse completamente.

En el caso de que sea un hueso problemático, la fractura por estrés conlleve un desplazamiento o haga peligrar otros tejidos, también puede ser recomendable el tratamiento quirúrgico. Ya sea el primer o segundo caso, será nuestro médico quien nos indique las pautas que se deberán seguir.

Prevención de la fractura por estrés

Las recomendaciones para prevenir la aparición de una fractura por estrés se deducen de sus causas:

  • Debemos asegurarnos de estar haciendo el gesto deportivo correcto. Los malos gestos nos predispondrán tanto a las fracturas por estrés como a una larga lista de patologías óseas, musculares y articulares.
  • Utilizar material deportivo adecuado. En el caso de la gente que corre, por ejemplo, un calzado apropiado debe ser el primer paso antes de empezar. Y si el material que utilizamos es viejo, hemos de asegurarnos que no repercute en su funcionamiento.
Personas en competencia de maratón.

  • También debemos respetar las cargas de trabajo. Esto también es fundamental, y se aplica tanto a la carga de cada sesión como a los períodos de descanso entre una sesión y la siguiente. Debemos darle al cuerpo tiempo para acostumbrarse a un nuevo nivel de carga, y también tiempo al hueso para recuperarse.
  • Fortalecer los músculos nos ayudará a que la carga del ejercicio la absorban ellos; de ese modo, se le quita estrés al hueso y a los tejidos blandos.

En última instancia, cuidar la alimentación también es importante. Si los huesos no disponen de todos los elementos necesarios, no podrán recuperarse plenamente.

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