Regresar al entrenamiento después de una lesión

30 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Después de sufrir una lesión, podemos estar reticentes a regresar al entrenamiento. Sin embargo, una de las mejores medidas para ayudar a la rehabilitación es, justamente, entrenar.
 

Regresar al entrenamiento después de una lesión no es tarea fácil. Hasta los deportistas profesionales más entrenados sufren las consecuencias de tener que retomar el ejercicio tras períodos de reposo.

Con cualquier deporte que se practique, existe el riesgo de padecer lesiones; es un hecho y no podemos negarlo. Si bien tendemos a tomar todas las medidas posibles para evitar y prevenir los problemas asociados, a veces simplemente suceden.

Con la lesión, se genera entonces una nueva situación. Hemos tenido el problema, hicimos el tratamiento indicado por el profesional, pasamos un período de reposo y nos preguntamos si podemos volver a entrenar después de esta lesión que sufrimos.

Salvo cuadros clínicos extremos con afectaciones graves, se puede regresar al entrenamiento normal tras una lesión. Sin embargo, es necesario aplicar progresión, paciencia y supervisión para favorecer la rehabilitación. Además, si el regreso al entrenamiento se hace con conciencia, estamos previniendo la repetición de las lesiones.

También es importante hacer un análisis de la lesión que sufrimos para evaluar por qué se produjo. Quizás no precalentamos lo suficiente, sobrecargamos un músculo que estaba débil o realizamos un mal movimiento que lesionó una articulación. Si identificamos el error, será más efectiva nuestra recuperación.

La atención profesional después de una lesión

Es importante que, si nos proponemos regresar al entrenamiento después de una lesión, consultemos a profesionales en la medicina del deporte. Un fisioterapeuta o un médico tendrán elementos científicos para ayudarnos en nuestra recuperación correctamente.

 

El primer punto, en realidad, será el diagnóstico certero. Si una lesión está mal diagnosticada, el proceso posterior resultará tortuoso y equivocado. No es lo mismo recuperarse de un esguince que de un desgarro muscular, así como no es lo mismo una fatiga que un calambre.

Una vez establecido el diagnóstico, las pautas iniciales las dictamina el profesional. Seguramente habrá indicación de reposo, aplicación de temperatura —frío o calor de acuerdo al caso—, uso de antinflamatorios y controles periódicos hasta certificar la recuperación.

El fisioterapeuta puede ayudarnos a prevenir el dolor de hombros.

Es luego de este reposo casi ineludible que nos vemos ante el cuestionamiento interno y los miedos de regresar al entrenamiento después de una lesión. Por eso, es fundamental el asesoramiento profesional. Nuestros temores serán evacuados por el especialista, que tiene herramientas para comentarnos cuáles son las perspectivas y cuál es el mejor plan de rehabilitación.

El precalentamiento

El precalentamiento es de vital importancia para el organismo siempre, pero se vuelve primordial al entrenar después de una lesión. Y es que quizás el error que nos lesionó en primera instancia fue un mal calentamiento previo.

 

Será importante combinar ejercicios aeróbicos cortos con algo de estiramiento y activaciones. Independientemente del deporte en particular que practiquemos, es beneficioso activar la parte central del cuerpo y lo neuronal. Para esto último, se emplean ejercicios de concentración dinámicos.

Recuperar fuerza después de una lesión

En el entrenamiento de regreso a la actividad después de una lesión, debemos volver a fortalecer nuestra musculatura. Al haber estado en reposo, esta ha perdido parte de su masa muscular y de su tonicidad.

Los ejercicios de fuerza son los indicados para esta tarea. No podemos iniciar a toda máquina, pero sí implementar fuerza localizada en los músculos circundantes a la lesión. Cada deporte, en este caso, tiene sus mecanismos de fortalecimiento para las partes del cuerpo más requeridas.

También es una buena práctica identificar los puntos débiles. Puede que nos hayamos lesionado por no haber desarrollado correctamente alguna porción del organismo. Este es el momento, entonces, para hacerlo como debe ser.

Desarrollar las articulaciones

La flexibilidad articular es un componente del entrenamiento tras una lesión. Las articulaciones estables otorgan equilibrio a todo el cuerpo y previenen futuras lesiones al mantener ejes correctos de postura, tanto pasiva como activa.

Para esto existe el entrenamiento propioceptivo. Muchos deportistas se resisten a realizarlo porque lo consideran innecesario o demasiado extravagante. Sin embargo, hay una diferencia notable a largo plazo entre quienes lo practican y los que no lo hacen.

 
Trabajo de equilibrio para mejorar la propiocepción y prevenir la disfunción propioceptiva.

El entrenamiento propioceptivo consiste en la realización de posiciones estáticas que obligan al equilibrio. Los músculos y las articulaciones se ven forzadas a corregir la postura constantemente. El cerebro y el cerebelo, por su parte, agudizan la concentración para ordenar a los músculos las contracciones y relajaciones que eviten la caída.

La progresión después de una lesión

Finalmente, la recomendación por excelencia para regresar al entrenamiento después de una lesión es ser progresivos. No podemos estar al máximo de nuestra capacidad inmediatamente; necesitamos ir de menor a mayor para cuidarnos.

No está bien tener miedo de volver al deporte tras haber sufrido un reposo por lesión, pero sí es correcto ser precavidos y tomar las medidas necesarias. De un regreso progresivo y pensado dependerá que en el futuro sigamos disfrutando nuestra actividad preferida y, además, que no repitamos las lesiones.

 
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