Tendinitis rotuliana: causas, síntomas y tratamientos

20 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por él médico Leonardo Biolatto
La tendinitis rotuliana es una lesión asociada al deporte. De allí que tenga otros nombres, como “rodilla del saltador”. Descubre en este artículo todo lo que hay que saber sobre esta patología y cómo se la trata.

Lo que se conoce como tendinitis rotuliana recibe también otros nombres. Es la tendinopatía rotuliana o la rodilla del saltador, que en el habla inglesa se denomina jumper´s knee.

En sí, se trata de una inflamación del tendón rotuliano, que conecta la rótula con la tibia. Este tejido tendinoso se extiende por sobre el hueso de la rodilla y parte del músculo cuádriceps, para terminar fijándose al hueso más grande de la pierna, que es la tibia.

Es un tendón importante, grueso y con mucha sobrecarga de fuerza, ya que debe dirigir gran parte de los movimientos de los miembros inferiores. Por eso, las actividades deportivas que lo exigen demasiado o lo hacen repetitivamente, lo lesionan.

Los movimientos bruscos más asociados a la tendinitis rotuliana son el salto, la caída y el cambio de dirección en la corrida. De allí que los deportistas más afectados sean los atletas de salto en alto y salto en largo, los basquetbolistas, los voleibolistas y futbolistas.

Cuanto más considerable sea la sobrecarga en la rodilla, mayor es la posibilidad de terminar en un desgarro, una distensión o una inflamación de este tendón. Se tiende a pensar que no es una lesión grave, pero puede tener consecuencias importantes.

Debido a ello, se recomienda a los deportistas que la padecen que no prolonguen la realización del deporte mientras están sufriendo la tendinitis. En casos puntuales, se requiere realizar una cirugía para repararlo.

Causas de la tendinitis rotuliana

La tendinitis rotuliana sucede por sobrecarga del tendón rotuliano. El mecanismo intrínseco que explica la lesión son los microtraumatismos que la práctica deportiva ejerce sobre la rodilla, sobre todo al saltar. Aunque es posible una cierta prevención mejorando las técnicas al correr y saltar, el trauma pequeño existe.

También se ha demostrado que una mala secuencia de estiramientos y relajación posterior al ejercicio intenso puede contribuir. Inclusive un calzado inadecuado podría derivar en tendinitis.

La pisada está vinculada estrechamente al eje que deben llevar los miembros inferiores, incluida la rodilla. También el calzado tiene que ver con la amortiguación de los golpes al saltar y caer.

Joven haciendo running sufre de rótula dislocada.

Menos frecuentemente, el origen de la tendinitis rotuliana es una desviación congénita de la rótula. Esta desviación puede detectarse antes de la lesión, o descubrirla cuando ya está instaurado el daño.

Síntomas

La rodilla del saltador se manifiesta con:

  • Dolor de rodilla: es el signo principal. Duele sobre la posición del tendón rotuliano, o sea debajo de la rótula, a la altura de la rodilla.
  • Rigidez: existe la sensación de una rodilla trabada, incapaz de flexionarse correctamente. Se vuelve difícil subir una escalera, por ejemplo, o sentarse y levantarse.
  • Dolor muscular: aunque es una tendinopatía, el músculo cuádriceps sufre dolor por cercanía y solidaridad con el mecanismo de la lesión. Es un dolor que puede ser bastante intenso, localizado en el gran músculo del frente del muslo.
  • Falta de fuerzas: el miembro inferior se percibe debilitado.

Hay otros síntomas que pueden o no estar, y son menos frecuentes:

  • Desequilibrio: algunos deportistas notan que no están estables cuando tienen tendinitis rotuliana, como si perdiesen el equilibrio al caminar.
  • Calor: se puede sentir la rodilla caliente.
  • Edema: si la rodilla acumula líquido, aumenta de tamaño en comparación con la otra rodilla y se hace más grande.

Tratamiento de la rodilla del saltador

Ante una tendinitis rotuliana leve, se puede instaurar un tratamiento conservador. Principalmente, se requiere reposo y la suspensión de la actividad deportiva por un tiempo determinado, según la indicación del médico.

Junto a esto, es importante aplicar frío a la rodilla y, quizás, tomar antinflamatorios. Uno de los más empleados es el ibuprofeno.

La rehabilitación de fisioterapia se impone para volver al deporte. Junto a la manipulación por parte de algún profesional, se pueden utilizar las bandas elásticas especiales que vienen para estos casos. Estas se colocan bajo la rótula para brindar estabilidad y fijación al tendón.

Con un mes de rehabilitación suele ser suficiente, pero a veces debe prolongarse el tratamiento. El equipo tratante será quien definirá qué es lo mejor para cada situación clínica.

La rotura de menisco posee varias alternativas de tratamiento.

En cambio, si la lesión es grave, existe la posibilidad de una cirugía. La intervención se practica mediante artroscopia, con mínima invasión de la articulación. Se quita el tejido dañado del tendón y se realizan descompresiones para liberar la tensión que acumula. Aquí, la recuperación es de más de un mes y la fisioterapia debe seguir un programa estricto.

Prevención de la tendinitis rotuliana

Es importante entrenar pensando en la prevención de la tendinitis rotuliana o rodilla del saltador. Sobre todo aquellos deportistas con mayor riesgo deberían fortalecer los músculos circundantes para brindar estabilidad a la articulación.

Ante la aparición de dolor, es preferible detener la práctica. No tiene sentido forzar ninguna parte del cuerpo bajo riesgo de incrementar las consecuencias negativas. Inclusive, además de reposar, se puede colocar frío local inmediatamente al sentir dolor para contrarrestar la inflamación.

Finalmente, una buena recomendación es perfeccionar la técnica empleada para el deporte en cuestión. La mejoría de nuestro método para correr, saltar, frenar y cambiar de dirección va en beneficio de nuestro cuerpo. Es importante contactar con expertos del deporte que practicamos para que nos asesoren y enseñen.

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