Cómo nos ayuda la inteligencia emocional en el deporte

Fernando Clementin · 30 junio, 2018
La inteligencia emocional hace referencia a la capacidad de interpretar, reconocer y administrar los sentimientos y pensamientos; si se aplica en el ámbito deportivo, esta hace referencia a que un individuo sea capaz de controlar lo que pasa por su mente con el fin de que no perjudique su rendimiento

Aunque muchos entrenadores se centran casi de manera exclusiva en la preparación física, hoy en día el aspecto psicológico no puede dejarse de lado. La gran cantidad de procesos cognitivos que implica la práctica deportiva hacen que la inteligencia emocional sea un arma fundamental en el deporte.

La inteligencia emocional puede ser una gran herramienta para mejorar las capacidades propias. A través de la percepción del estado mental propio, de los compañeros —si los hubiera— y los rivales, un deportista puede encontrar la estrategia propicia para sacar rédito.

Por esto y mucho más, la inteligencia emocional en el deporte se ha vuelto materia de estudio desde hace ya algunos años. ¿Quieres saber qué tan amplia es su incidencia? Profundizamos sobre este tema a continuación.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional en el deporte?

En primer lugar, podemos señalar cuestiones primarias que hacen al manejo de las emociones en el deporte. Ejemplos de ello son la organización; la planificación del entrenamiento, la táctica y la estrategia; las relaciones interpersonales y la percepción de uno mismo.

No obstante, siendo un poco más específicos, podemos apuntar también otras cuestiones relativas a estas capacidades. Mediante la inteligencia emocional, un deportista puede potenciar virtudes como las siguientes:

  • Tolerancia al estrés y las presiones.
  • Capacidad de motivación personal e interpersonal.
  • Liderazgo.
  • Empatía y comunicación con sus compañeros.
  • Fijación de objetivos y estrategias para alcanzarlos.
  • Control de pensamientos negativos.
La importancia de descansar en el deporte.

Formas de ejercitar la inteligencia emocional

Dado que el nivel de preparación de los deportistas está en constante crecimiento, los detalles cada vez juegan un papel más importante en este ámbito. De ahí que se busque potenciar cada uno de los muchos aspectos que incluye la inteligencia emocional en un deportista.

Con esta finalidad, se pueden realizar ciertas dinámicas de autoconocimiento y motivación que tendrán un impacto positivo en las actuaciones de los deportistas. Estos son algunos ejemplos de estas dinámicas:

1. Manejo de las emociones negativas

El deportista, sobre todo el de competición, convive con el error; no existe el día perfecto, los sobresaltos pueden aparecer incluso en las jornadas más iluminadas.

El punto está en cómo se gestionan. ¿Puede un error no forzado tirar a la borda todo un partido para un jugador de tenis? Sí, puede, aunque no debería.

Una capacidad elemental de todo buen deportista es saber reconocer los pensamientos que atentan contra su concentración. Al hacerlo, debe trabajar en dejarlos atrás y recuperar la motivación para encarar lo que sigue con convicción y sin dudas.

2. Trabajar la concentración y relajación

En medio de la presión que supone un compromiso deportivo, la mente de un individuo puede verse invadida por pensamientos que atacan su capacidad de pensar con claridad. En este momento, deben hacerse fuertes su concentración, en primer lugar, y la relajación, por otro.

¿Has notado que los deportistas de élite permanecen inmutables en situaciones de tensión extrema? Es justamente por eso: practican ejercicios cognitivos que les ayudan a tomar el control de su mente incluso en los peores momentos.

3. Comunicación

Se trata de uno de los ejes de la inteligencia emocional en el deporte. Además de saber mantenerse motivado uno mismo, un deportista inteligente tiene que saber comunicarse con sus compañeros. El estado emocional colectivo existe y puede ser determinante en el éxito de un grupo.

Si es un líder natural, sabrá transmitir todas sus emociones positivas hacia el resto del grupo. Además, si los demás también cuentan con la inteligencia emocional apropiada, sabrán interpretarlo y sacar provecho de esto.

esforzarse en el deporte.

4. Organización

En última instancia, la inteligencia emocional en el deporte también tiene mucho que ver con la búsqueda de la consecución de los objetivos; el deportista evalúa sus posibilidades según su ánimo mental y los resultados serán consecuencia directa de este análisis.

También es clave para la coordinación del trabajo en equipo. Tener una mente lúcida, ser comunicativo y transmitir optimismo tiene una influencia directa sobre todos estos puntos. Asimismo, da lugar a una planificación adecuada, no obsesiva y pacífica entre todos los integrantes de un conjunto.

En definitiva, podemos establecer a partir de todo lo anterior que la conducta humana, y en especial en el deporte, se ve determinada por el manejo de sus emociones. Un segundo de lucidez puede hacer la diferencia luego de semanas o meses de preparación física, que es importante pero no es todo.

Finalmente, ser inteligente desde el plano emocional dará a un deportista las herramientas para comprender cada situación y saber responder a ellas. Esto se da no solo a nivel individual, sino que la empatía y las habilidades de comunicación juegan un rol preponderante en este sentido.