Domina tu mente para mejorar tu cuerpo

Francisco María García · 16 noviembre, 2018
En el deporte, igual que en cualquier otro apartado de nuestra vida, la mente juega un papel decisorio, y es por ello que debemos aprender a controlarla para enfocar todo su poder en alcanzar las metas deseadas

El poder de la mente sobre el cuerpo es un tema del que se ha hablado siempre. Muchos están convencidos de que todo lo que se propone firmemente desde el pensamiento, se convierte en posible. Para otros, más bien se trata de un campo cercano a la ciencia ficción, temas para los amantes de lo ‘new age’ y otras corrientes por el estilo.

Pero es precisamente esta diversidad de opiniones la que termina por legitimar estas nociones. Después de todo, cada quien es libre (en teoría) de creer lo que quiera. De ahí que estar de acuerdo o no con la premisa de este artículo dependerá del cuerpo de ideas preconcebidas que tenga cada uno y de sus creencias.

Creer o no creer: he ahí el dilema

¿En qué creer? Esta es quizá la pregunta indicada. La forma en que se comporta una persona está fuertemente condicionada a su estructura de creencias. Un aspecto que moldea la forma en la que percibe el entorno. Así como el concepto que maneje de sí mismo.

Domina tu mente para dominar tu cuerpo.

Este mismo grupo de ideas es el que terminará por aprobar o rechazar el papel que tenga la mente sobre el cuerpo. También definirán el éxito y el fracaso. Conceptos que, por muy generalizados que puedan estar, a fin de cuentas se perciben siempre de manera subjetiva. Lo que para algunos puede ser el logro más importante, para otros puede ser algo banal.

Salud mental y física

Perder algunos kilos de más, tener un cuerpo que despierte envidia y comer sin engordar. Son tres de los muchos deseos que aparecen con frecuencia en las listas de anhelos respecto al estado físico. Tres aspiraciones que, en un gran número de casos, terminan por no cumplirse.

Para justificar estos ‘fracasos’, los argumentos más comunes suelen estar relacionados con situaciones aparentemente incontrolables. Empezando por lo difícil que es encontrar espacio para ejercitarse a raíz de las complicaciones de la vida moderna.

Por otro lado, es evidente que resulta imposible mantener una dieta balanceada con el bombardeo constante de productos tóxicos, pero muy sabrosos, que están disponibles en el mercado.

También es común escuchar frases como la de: ‘debes poner de tu parte’. ¿Qué significa esto? Una forma rápida de explicarlo es la de que hay que creer que sí se puede conseguir. La mente debe estar completamente convencida de que las metas propuestas son perfectamente realizables. De lo contrario, será una labor cuesta arriba y la misión será imposible de alcanzar.

Ser delgado metabólicamente obeso.

Placebo Vs Nocebo

Para ahondar más sobre estos asuntos, muchos especialistas estudian el efecto placebo. Así como su contraparte negativa, el nocebo. Hasta hace tiempo, todo lo que formara parte de alguna de estas categorías (sobre todo de la primera), era generalmente mal visto. Se concebían sin más, como un truco estéril o una estafa.

Pero hoy día, si bien el placebo sigue siendo considerado como un truco, los prejuicios que antes arrastraba han ido quedando de lado. Personas que mejoraron en sus enfermedades solo porque creyeron que estaban recibiendo el tratamiento adecuado.

La respuesta es obvia: el gran poder de la mente. Quienes sirvieron de ‘conejillos de indias’ estuvieron convencidos de estar recibiendo las medicinas que necesitaban para mejorar su estado de salud. A partir de ahí, el cuerpo actuó en consecuencia.

La mente y el estado físico

Los principios utilizados con el efecto placebo se aplican a la hora de evaluar el éxito o el fracaso de los ejercicios. Principalmente cuando se trata de individuos que persiguen objetivos como reducir la cifra indicada de la báscula.

Para que la actividad física resulte fructífera, el implicado debe estar absolutamente convencido de que su esfuerzo le otorgará exactamente los beneficios que busca, sin que el trabajo en el gimnasio o las horas de trote en el parque sean un sufrimiento.

Esto también ocurre con los alimentos que se llevan a la mesa. Las dietas que implican pasar hambre o solo ingerir alimentos con sabores poco agradables, están condenadas al fracaso. Todo lo que sea percibido como un sacrificio insalvable genera estrés. Un factor que termina por sabotear cualquier propósito.

Razones para evitar las dietas milagro.

No es la Ley de la Atracción

Tampoco es esoterismo, ni ciencia ficción, sino mucho de visualización y meditación. La concentración es otro concepto imprescindible para poner a trabajar la mente en pos de objetivos concretos. Siempre de manera racional y realista, sin caer en optimismos ilusorios.