Excusas para no hacer deporte

Rubén Guzmán · 4 mayo, 2019
¿Quieres practicar deporte o alguna actividad física y algo te lo impide? ¿El problema no reside en el entorno, sino mas bien en tu mente? Veamos cuáles son las excusas más comunes para no hacer ejercicio y cómo erradicarlas.

Absolutamente todos hemos sentido alguna vez la tentación de faltar al entrenamiento del día. Algunas veces, existen motivos de peso para no cumplir con esta ‘obligación’. No obstante, en otras oportunidades, la reiteración de faltas a la práctica sin una causa prioritaria que lo impida nos hace crear falsas excusas para no hacer deporte.

Todas las personas de este mundo tienen derecho a decidir cómo encarrilar sus vidas. Sin embargo, el problema aparece cuando deciden llevar a cabo una empresa personal, sea cual fuere, y no son capaces. En el campo del entrenamiento, existen cientos de motivos para su práctica; por el contrario, algunos individuos encuentran muchas más para no ejercerla.

El poder de la mente

Los seres humanos somos catalogados por la filosofía como ‘a veces racionales’. Dicha definición nos lleva a pensar que, aunque todos podamos llevar a cabo un proceso de razonamiento, no siempre tal proceso conlleva una resolución correcta.

Existen muchísimas personas que conocen la realidad y, sin embargo, la niegan. Ellos crean una estructura mental para protegerse de aquello que no les interesa o creen no poder soportar.

Por ende, aplican modelos de excusas para continuar con sus vidas sin salir de sus zonas de confort o emprender retos personales. En el caso que examinaremos en las siguientes líneas, el desafío es la práctica deportiva.

¿Qué esconden las excusas para no entrenar?

Todo comportamiento tiene su origen en conexiones neuronales y sus señales eléctricas. La mente es un ente tan maravilloso que incluso posee mecanismos para la teatralidad y el engaño; veamos qué se esconde tras una coartada para no hacer algo:

Queremos recompensas a corto plazo

Muchos de los deportistas de la actualidad pertenecen a la ‘generación Y’, la que hoy en día se conoce coloquialmente como millenials. Dicho subgrupo social suele buscar altos niveles de dopamina cerebral —neurotransmisor encargado de las recompensas ante un esfuerzo—, en actividades rápidas y de baja dificultad. De este modo, se eximen de procesos duraderos y dificultosos, aunque conlleven un premio mayor.

Cuando hay que cambiar de rutina.

No obstante, está claro que no solo las personas de esta generación se comportan de este modo. Efectivamente, se trata de un pensamiento que se presenta en la gran mayoría de los individuos en la actualidad.

Posponer en vez de atacar

A menudo solemos recurrir al camino fácil y temeroso: ‘dejarlo para mañana’. Con esta medida, se consigue una paz interior momentánea, pero una vez llegado el ‘mañana’, el miedo a ejecutar la actividad será aun mayor. Cuanto más se posponga el realizar cualquier tarea, más difícil se volverá afrontarla cuando llegue la hora.

Miedo al fracaso

Posiblemente promovido por acontecimientos negativos en la infancia, por errores educativos, o incluso por no haber luchado por algo nunca, vemos la meta tan lejana que pensamos que es imposible de lograr. De esta forma, ni siquiera empezamos esa ‘carrera’ y abandonamos el reto apenas iniciado el proceso que demanda.

Excusas típicas para no practicar deporte

Seguramente os sintáis identificados con alguna de las siguientes excusas que enumeraremos. La lista total sería interminable, mas aquí tenemos algunas con su correspondiente réplica moral:

  • ‘Estoy cansado’: todo el mundo está cansado después de una jornada laboral o estudiantil. Descansa un rato, toma un café o simplemente ve al recinto de entrenamiento y rinde lo que puedas.
  • ‘Me duele aquí’: si realmente es así después de la valoración de un profesional médico, haces bien en no entrenar. De lo contrario, puede ser una exageración innecesaria para no emprender una actividad.
  • ‘Los deportistas piensan solamente en su cuerpo’: se suele atacar de ese modo a los apasionados del entrenamiento; sin embargo, gracias a sus ejercicios, ellos gozarán de una salud de hierro y un cuerpo estético.
  • ‘No me gusta tener que consumir suplementos para poder entrenar’: es un error hablar sin tener conocimiento de algo y, mucho peor, acusar a un colectivo de unos hábitos que practican solo algunos. La realidad es que no es obligatorio recurrir a este tipo de productos si no los necesitas.
Para dejar de lado la vida sedentaria, no tienes que convertirte en un deportista profesional ni mucho menos.

  • ‘Hoy paso, mañana iré’: luego, ‘mañana’ se convierte en ‘pasado mañana’, y así sucesivamente. Afronta el temor de una vez y deja de autoengañarte.
  • ‘Ya he encontrado pareja, no necesito lucirme’: es lógico que la atracción física no lo es todo, pero no dejes de lado tu imagen, o tu ser querido se cuestionará por qué antes sí practicabas deporte y ahora no.
  • ‘Mi amigo no puede ir, paso de ir solo’: ¿dependéis de los demás? Aprende a enfrentar tus retos por tu cuenta, sin depender de alguien más.

Derriba el muro mental de las excusas a martillazos

Para concluir, recuerda siempre que querer es poder. Si realmente te lo propones, aplicas energía y fuerza de voluntad para conseguirlo y luchas por ello. Con constancia, conseguirás habituarte a asistir a tus sesiones de entrenamiento.

La constancia es esa voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla. ¡Ve a por ella con todas tus fuerzas y deja a un lado las excusas para no practicar deporte!

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