¿Cómo se prepara un atleta para la competición mentalmente?

La diferencia entre un buen deportista y el mejor puede no estar en las condiciones físicas. La mente tiene un papel trascendental para el éxito deportivo. Aprendamos a potenciarla como corresponde.

En cualquiera de sus disciplinas, la preparación mental de un atleta para la competición es un arte que hay que saber manejar para lograr estar entre los mejores. La fortaleza, la motivación y la resolución de dificultades son detalles que pueden llevar del éxito al fracaso en un abrir y cerrar de ojos.

La competencia atlética y el cerebro se benefician mutuamente. Como ya sabréis, la práctica de las diferentes disciplinas del atletismo trae enormes ventajas para nuestra salud, especialmente aquellas que trabajan la capacidad aeróbica y, por ende, hacen más eficiente el bombeo de sangre del corazón.

Esta mejora hace que la sangre llegue más rápido a todos los rincones del cuerpo, algo que por supuesto, también incluye al cerebro.

Sin embargo, la ecuación también puede plantearse al revés: un buen atleta debe tener una mentalidad fuerte para imponerse. ¿Cómo puede el cerebro ser un factor fundamental en un deporte que depende tanto de las cualidades físicas? Intentaremos responderlo a continuación.

El descanso es parte fundamental para afrontar de forma adecuada toda competición.

Preparación para la competición mentalmente

Más allá de lo estrictamente físico, una parte central del entrenamiento es fortalecer la mente. Tanto en disciplinas de fondo, como la maratón, como en aquellas que duran apenas diez segundos, como los cien metros llanos; saber dirigir nuestro cuerpo y nuestra energía es esencial.

Entre las cualidades que un buen atleta debe preparar para la competición mentalmente hablando, podemos remarcar las siguientes:

  • Autoconfianza: un deportista con ambiciones de éxito debe estar seguro de sus posibilidades de conseguir las metas planteadas. Esto no quiere decir que deba vaticinar su propia victoria ni hacer alarde de sus capacidades, si no saber reconocer su potencial y estar convencido de que puede hacer lo necesario para llegar al objetivo. Un atleta debe creer en sí mismo siempre.
  • Disciplina: los logros deportivos no se consiguen de un día para otro. Hay quienes dicen que las medallas se ganan en los entrenamientos y en las competencias solo se pasa a recogerlas. Puede ser una gran verdad, ya que un objetivo central de los atletas debe ser el de superarse a sí mismo constantemente.
  • Mentalidad positiva y ganadora: a la hora de prepararse para la competición mentalmente, existen pocas cosas más peligrosas que el auto-boicot. Esto se da cuando abandonamos ante la más mínima adversidad, con la excusa de “la suerte no me ayudó”, “ya no depende de mí” o “no puedo hacer nada para ganar”. Un atleta no debe ser conformista. Por el contrario, debe buscar la victoria y la superación personal en todo momento.

“Los obstáculos no tienen que frenarte. Si te encuentras con una pared, no das la vuelta y abandonas. Encuentras la manera de subir a ella, pasar a través de ella o rodearla”
-Michael Jordan-

  • Fijación de objetivos: establecer metas realistas y alcanzables es uno de los grandes secretos del éxito. Si desde el principio perseguimos objetivos lejanos y poco probables, nuestra motivación se acabará al primer traspié. Sin embargo, si cumplimos objetivos cortos y factibles, el trayecto se hará más corto y nos mantendremos motivados.
  • Resiliencia: por más que se sigan los consejos anteriores al pie de la letra, siempre existe la chance de que algo no salga acorde a lo planeado. Hasta los más grandes deportistas han tenido caídas. Lo que los hace distinguirse, justamente, es la capacidad de sobreponerse. Muchos, incluso, han vuelto aún con más sed de gloria. Y la han conseguido.

“La única manera de probar que eres un buen deportista es perder”
-Ernie Banks-

¿Esto afecta solo a los deportistas profesionales?

La respuesta rotunda a esta pregunta es no. Cualquier atleta que desee ingresar en una competición debería tener presente estas recomendaciones. Al fin y al cabo, lo que determina el éxito en el deporte es llegar a ser la mejor versión de uno mismo.

Cada persona debe evaluar su rendimiento en base a las propias posibilidades. Esto se debe a que no se puede negar que ciertas personas cuentan con condiciones innatas que solo unos pocos poseen. Además, otros pueden tener la suerte de contar con mejores tutores, más infraestructura o hasta una alimentación más adecuada que les permita desarrollarse mejor.

Estos factores complementan, junto a la preparación para la competición mental y físicamente, el entrenamiento de un atleta. Conseguir lo que uno se propone depende de la buena conjunción de todas estas variantes y algunas más.

Queda claro, sin embargo, que gran parte del proceso depende de uno mismo. Ni la suerte ni los factores externos nos regalarán nada. El mejor aliado está en nuestra cabeza, debemos entrenarlo y ayudarlo.

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