Propiocepción y rendimiento

Oriana Noguera 24 agosto, 2018
Al entrenar a menudo somos conscientes de como trabajar cada músculo correctamente, es decir, cuidamos cada movimiento por la capacidad de sentir el empleo de cada músculo; esto es propiocepción; también se le considera un sexto sentido, pues se trata de una relación entre lo que sientes con lo que haces

Nuestro cuerpo es extraordinario, posee diferentes sistemas que trabajan juntos para generar movimientos, pensamientos y llevar a cabo procesos vitales. Una cosa es verídica: mientras más conoces cómo funciona tu cuerpo, más oportunidades tienes de mejorar su desempeño. Por ello, en este post te explicamos cómo propiocepción y rendimiento son palabras que van de la mano.

Propiocepción

Piensa en algún momento en el que hayas tenido que caminar por un sitio en el que hay muchos charcos de agua. El objetivo es caminar y evitar pisar alguno, tu cuerpo afianza la concentración y el equilibrio con los músculos. En tu mente, predomina el no pisar los charcos, pero más allá de eso; tu cuerpo reacciona a la situación y hace los ajustes necesarios para afrontarla.

La propiocepción nació bajo el término ‘sentido de locomoción’ estudiado en 1557 por Julius Caesar Scaliger. A medida que avanzó el tiempo, se profundizaron los estudios por psicólogos, neurólogos, anatomistas, entre otros. Se le nombró también ‘sentido muscular’, pero no fue hasta 1906 que acogió el término propiocepción por la investigación de Charles Scott Sherrington.

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Los componentes de la propiocepción en el humano se conforman de diferentes partes del cuerpo, que al final trabajan en conjunto. Esos componentes son todos los receptores que ya conocemos como sentidos (vista, olfato, gusto, tacto y oído), más el sistema nervioso central que elabora una respuesta a la situación a la que se expone el cuerpo.

En ocasiones, hay personas que se denominan a sí mismas como ‘torpes’, bien sea porque a menudo se caen, o se les dificulta tareas sencillas para mover objetos, entre otras. La ‘torpeza’ no es más que la propiocepción poco desarrollada, esto implica un pequeño déficit a nivel motriz.

Propiocepción y rendimiento

Ahora bien, la propiocepción sí influye en nuestro rendimiento deportivo. Evidentemente, las personas que tienen este ‘sexto sentido’ bastante agudizado son más sensibles y diestras para ejecutar determinados ejercicios.

En realidad, la propiocepción está presente en cualquier área de nuestro día a día. En el ámbito deportivo se concentra más en ejercicios que involucren equilibrio o coordinación. Sin embargo, es necesaria para suplir cualquier tipo de proceso deportivo.

Desarrolla tu sexto sentido

La propiocepción al ser un sexto sentido que conecta todo el cuerpo, la mejor manera de mejorarla es a través del movimiento. Esto significa a través del deporte, hay ejercicios enfocados a ello, en su mayoría involucran el uso de fitballs o bosus. Puesto que son superficies inestables, obligan al cuerpo a desarrollar mejor el sentido interno.

Entre esos ejercicios se destacan los siguientes:

  • Plancha con flexión en fitball: en vez de hacer plancha con flexión en el suelo, apóyate en una fitball. Esto te obligará a utilizar tu propiocepción para hacer el ejercicio, a pesar de la inestabilidad de la fitball.
  • Sentadilla sobre bosu: una vez más, la inestabilidad de la superficie pondrá en práctica tu sexto sentido para realizar la sentadilla.
  • Pasos de baile: aprender pasos de baile es uno de los más efectivos, puesto que pone a prueba tu coordinación, equilibrio y además ir al compás de la música.
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¿Por qué es importante?

Propiocepción y rendimiento van de la mano, debido a que una buena propiocepción garantiza un buen rendimiento, tanto deportivo como en cualquier otra situación en la que te desenvuelvas. Asimismo, desarrollar este sentido es como aprender cualquier disciplina, la práctica lo mejora cada vez más.

Un ejemplo de cómo la propiocepción funciona en nuestro cuerpo y por qué es importante, es una persona caminando en la oscuridad. Cuando se está en completa oscuridad no se tiene un conocimiento del entorno, por ende se debe emplear la conciencia del estado interno del cuerpo. Y de esta forma, caminar sin problemas a pesar que esté oscuro.

La propiocepción es completamente necesaria para la ejecución de las diferentes tareas de la vida cotidiana. Así que si te consideras algo torpe, no está mal, pero si quieres arreglarlo ¡ya sabes por donde empezar!

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