Tips que debes tener en cuenta para volver al gimnasio

Óscar Dorado · 25 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el fisioterapeuta Abel Verdejo el 25 marzo, 2019
Si deseas volver al gimnasio tras las vacaciones, debes tomar en consideración algunos consejos para que todo te cueste menos. Sigue leyendo para descubrir los trucos más efectivos.

Tras las vacaciones, no siempre resulta sencillo retomar la actividad física. De hecho, con el parón navideño, el riesgo de lesiones aumenta y recuperar la forma muscular en ocasiones no resulta sencillo en el mes de enero. Sin embargo, en el siguiente artículo vamos a explicarte algunos tips para volver al gimnasio y sacar tu máximo rendimiento.

Una vez que tienes un hábito de ejercicio, este se vuelve automático. Simplemente vas al gimnasio, no hay ninguna fuerza involucrada y la asistencia se produce de manera automática. No obstante, después de un mes, dos meses o posiblemente un año de descanso, puede ser realmente difícil encontrar la motivación para comenzar de nuevo.

Entonces, la pregunta es la siguiente: ¿cómo es posible volver a la rutina? Si te has preguntado lo mismo en muchas ocasiones y consideras que estás un poco fuera de lugar, quizás necesites un impulso de motivación para retomar la actividad física.

En este sentido, te recomendamos echar un vistazo a nuestra lista de consejos para dejar a un lado la inactividad y comenzar a ir al gimnasio de manera regular. A continuación, te contamos cuáles son los tips más destacados.

Tips para volver al gimnasio

1. Comienza con un entrenamiento ligero

El primero de los tips para volver al gimnasio que debes tomar en consideración es comenzar con un entrenamiento ligero. Si realmente estás luchando para volver a hacer ejercicio y te sientes totalmente abrumado por todo esto, a veces puede ser útil comenzar con ejercicios sencillos.

Empezar con un entrenamiento ligero es recomendable tras las vacaciones.

Si llevar a cabo una sesión de pesas en el gimnasio es demasiado, entonces lo mejor es salir a caminar, con el objetivo de moverte y calentar los músculos. Tan pronto te sientas bien con esto, quizás haya llegado el momento de volver a retomar los hábitos saludables.

2. Recuerda lo bien que te hacía sentir

A veces, nos enfocamos demasiado en el esfuerzo en lugar de pensar en el resultado. Un entrenamiento puede ser duro en el momento, a pesar de que siempre hará que te sientas bien al finalizar.

Por lo tanto, si necesitas algo que te ayude a motivarte, simplemente recuerda que lo mejor del entrenamiento viene una vez que finalices el ejercicio. Aparte de tener algunos músculos doloridos, nunca te arrepentirás de haber llevado a cabo un entrenamiento, ya que la sensación de placer posterior es inigualable.

3. Crea una rutina

En tercer lugar, te recomendamos crear un hábito de tu rutina de ejercicios para que se convierta en una especie de ritual. Si tus tiempos de entrenamiento son completamente aleatorios, será más difícil beneficiarse del impulso de una rutina.

Por ello, es preferible tratar de crear una rutina y llevar a cabo el entrenamiento a la misma hora, para conseguir que se convierta en algo automático.

4. Lleva a cabo ejercicios que disfrutes

Muchas personas cometen el error de ir al gimnasio y hacer las cosas que realmente detestan, y se preguntan por qué nunca se apegan a ello. Si realmente detestas correr en una cinta de correr, por ejemplo, quizás debas probar con otro ejercicio cardiovascular, como montar en bicicleta o nadar.

Solo haciendo ejercicios que realmente disfrutes querrás ir al gimnasio y entrenar de manera regular. Además, deberías tratar de variar tus actividades y ejercicios para mantenerte interesado de manera regular.

Recuerda que lo que cuenta es la calidad, no la cantidad. Maximiza lo que haces mientras estás en la sala de fitness para aprovechar al máximo cada sesión de entrenamiento.

El entrenador y el psicólogo deportivo.

5. Obtén un entrenador personal

Por último, una forma de motivarse realmente y de hacer ejercicio es entrenar con un entrenador personal experimentado. Por ejemplo, puedes intentar seleccionar a algún entrenador personal que alguien te haya recomendado; no olvides que no todos tienen los mismos estilos de instrucción.

De hecho, si solías tener un entrenador y la experiencia te desanimaba, es posible que tal vez tuvieras la persona equivocada; puede ser el momento de probar a alguien distinto. Otro de los beneficios es que si has reservado una sesión con un entrenador, será menos probable que te saltes alguno de los entrenamientos.

Como has podido observar, puede llegar a ser desalentador volver a retomar el ejercicio físico después de haber estado alejado por algún tiempo. Sin embargo, es posible lograrlo gracias a las sugerencias que describimos antes.

Por supuesto, no olvides realizar una buena sesión de estiramientos antes y después de las sesiones. ¡Vamos! ¡A ponerse en marcha!

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