¿Puede el alcohol frenar los resultados del ejercicio?

Virginia Duque·
A muchos luego les remuerde la conciencia después de tomar unas cervezas o unas copas, y es que sabemos que el deporte y el alcohol no son buenos aliados pero, ¿sabes hasta qué punto puede el alcohol frenar los resultados del ejercicio?
 

Aunque ya seamos unos deportistas casi de élite y disfrutemos con ello, no se puede negar que a todos nos gusta disfrutar también de nuestro tiempo libre, especialmente los fines de semana y tomar unas copas con los amigos.

¿Afecta el alcohol al entrenamiento?

Algunos expertos del Instituto de Alimentación, Nutrición y Salud de Nueva Zelanda se dispusieron a analizar los efectos del alcohol en la recuperación muscular después de un entrenamiento intenso. Para lograr esto, reunieron a un grupo de personas con una edad promedio de 23 años, los cuales entrenaban regularmente y los sometieron a un ejercicio de contracción excéntrica.

Después de este ejercicio le dieron a cada una bebida alcohólica con refresco, otorgando a cada uno 1 gramo por cada kilogramo de su peso corporal. Mientras, a otro grupo que se sometió al mismo entrenamiento, se le dio tan solo un zumo de naranja para hacer comparativas.

¿Cuáles fueron los resultados? Pues los que solo tomaron un zumo disminuyó su fuerza máxima enter un 12,28- 19 % mientras que los que consumieron alcohol sufrieron una disminución entre el 34-40 %. Esto significa que el alcohol puede influir de manera negativa en el los resultados de un entrenamiento duro además de que propician la catabolización de los músculos.

 

El alcohol puede frenar los resultados del ejercicio en la recuperación muscular

Los músculos crecen en parte gracias a la hormona del crecimiento, si los niveles de esta son muy bajos, el crecimiento de los músculos se verá afectado. Se ha descubierto en otros estudios que el alcohol puede bajar los niveles de esta hormona hasta en un 70 %.

Lo mismo sucede con la testosterona, una hormona que también influye en gran manera en el crecimiento muscular, especialmente en los hombres. Se cree que el alcohol genera una sustancia tóxica en el hígado que inhibe la producción de testosterona y produce un aumento de cortisol, la cual puede catolizar los músculos.

Un vaso de wiskhy, bebida alcohólica.

Por otro lado, el alcohol reduce en un 73 % la velocidad a la que tu cuerpo quema la grasa, es dichera, la oxidación lípica, Esto es más grave de lo que parece, ya que nuestro cuerpo necesita ‘comer’ de algún sitio, así que si el alcohol llega antes que las grasas, el hígado va a metabolizarlo, producirá acetato y lo llevará hacia el flujo sanguíneo para usarlo como combustible.

 

Mientras esto sucede en nuestro hígado, nuestro cuerpo absorbe menos nutrientes ya que ‘está ocupado’ intentando asimilar todo el alcohol que le hemos metido. Todo esto sin contar el gran aporte calórico de alcohol en nuestro cuerpo. Ir al gym a quemar calorías y grasas para luego consumir parte de esto con alcohol no tiene mucho sentido.

¿Significa todo esto que no se puede beber alcohol?

Ya sabes que tenemos varios lemas, como que con constancia todo se logra, o que todo está bien en su justa medida. Este último lema es aplicable al alcohol. A pesar de estos estudios que se han realizado, y que además son ciertos, se puede tomar alcohol siempre y cuando sepas cómo.

Se demostró que estos efectos negativos del alcohol sobre el organismo  que contrarrestan los efectos del ejercicio, sucedían siempre y cuando se excediera del gramo de alcohol por kilo de peso corporal. Para que te hagas una idea, una persona que pesa 85 kilos podría beber unas seis latas de cerveza sin problema. ¡Toda una exageración!

Obviamente, cuanto menos alcohol consumas mejor, pero tomar una par de copas con los amigos los fines de semana no tirará por la borda todo lo que has conseguido. Nada es malo si sabes darle el lugar propio en tu vida y tu alimentación y si sabes tener control sobre ello. Disfruta del deporte y también de las copas con los colegas.