¿Se puede ser delgado y metabólicamente obeso?

Yamila Papa Pintor 26 marzo, 2018
Algo que siempre relacionamos es la apariencia con la salud, pero no siempre es fiable, existe la posibilidad de que pese a estar delgados, los problemas relacionados con nuestra salud se escondan en el interior, haciéndolos aún si cabe más peligrosos

Tenemos la falsa creencia de que las personas que están ‘en su peso’ son saludables… O que no tener un gramo de barriga es bueno para nuestra salud. Sin embargo, las apariencias muchas veces engañan, ya que se puede ser delgado y metabólicamente obeso.

Lo peor de todo en estos casos es que al pensar que se está sano no se realiza ejercicio ni ningún examen médico, y las consecuencias pueden ser graves.

Delgadez y obesidad al mismo tiempo

Ejercicios para bajar de peso.

Por supuesto que estos dos conceptos pueden ‘combinarse’ y que en algunas personas aparecen juntos. Es un poco complicado comprender cómo alguien puede ser delgado y obeso al mismo tiempo (algo así como el experimento del gato de Schrodinger pero a nivel físico humano), aunque sucede.

Es posible tener un exceso de grasa en el cuerpo y estar dentro de los parámetros de peso ideal según la altura, la edad o la contextura física. Esto se conoce como ‘delgadez metabólicamente obesa” o también ‘obesidad con peso normal’ y es más frecuente de lo que creemos.

El principal índice para determinar si una persona tiene o no sobrepeso es el IMC (índice de masa corporal), sin embargo no es el más efectivo: podemos tener un peso normal según los parámetros estipulados pero mayor concentración de adiposidad en el vientre.

No podemos tener en cuenta úicamentne el cálculo que se realiza entre el peso y la altura, ya que hay muchos más aspectos que definen nuestro nivel de salud.

Los obesos de peso normal pueden sufrir los mismos problemas que aquellos con ‘sobrepeso notorio’ es decir presión arterial elevada, resistencia a la insulina, diabetes y mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares.

El porcentaje de grasa acumulada en nuestro cuerpo es el dato al que deberíamos prestar atención, ya que en definitiva es en el tejido adiposo ‘donde comienzan nuestros problemas de salud’.

Además no podemos basarnos únicamente en un cálculo como el del IMC porque es bastante ‘genérico’ (aunque conseguido tras varios análisis y comparaciones). Por ello siempre es bueno comparar más de un índice o tabla si queremos determinar nuestro estado físico.

Los delgados-obesos y su salud

Medir la frecuencia cardíaca.

Quizás conozcas a alguien que come de todo y parece que nunca engorda ni un solo gramo. ¿Cómo lo hace? Pues su metabolismo, supuestamente ‘privilegiado’, puede esconder un secreto: acumular depósitos de grasa muy cerca de los órganos vitales. Sí, aunque no se vea ‘por fuera’ allí está al acecho la culpable de muchas de las enfermedades.

Ser delgado y metabólicamente obeso es aún más peligroso que tener sobrepeso a la vista. ¿Sabías que muchas personas incluso por debajo de su peso normal tienen colesterol? Se suele relacionar un porcentaje alto de triglicéridos en la sangre con aquellos que presentan una gran barriga, pero no siempre es así.

Si alguien luce perfecto y envidiable por fuera, no quiere decir que necesariamente por dentro esté sano. La grasa visceral ‘envuelve’ su corazón, riñones, hígado, páncreas… ¡Incluso aunque tenga un vientre plano!

Por el contrario, hay gente obesa metabólicamente sana que presenta poca grasa visceral y una mayor cantidad de tejido celular subcutáneo (la grasa que sí se ve).

Son varios los factores que influyen para que alguien sea delgado pero obeso al mismo tiempo: la genética, el estrés, el sedentarismo -la falta de movimiento lleva a que la grasa se instale más profundamente en el cuerpo- y la alimentación (ciertos hidratos de carbono aumentan la producción de insulina lo cual provoca acumulación de grasa visceral).

Soy delgado y metabólicamente obeso: ¿qué hago?

Consejos y trucos para acelerar el metabolismo.
Tener un control alimenticio con cinco comidas diarias y un equilibrio nutricional pueden ayudarte a mantenerte sano.

Aunque te consideres una persona ‘en tu peso’ y seas la envidia de tus amigos y colegas, o bien si lo ‘único’ malo que tienes es una incipiente barriga, quizás deberías prestar más atención a tus hábitos y alimentación, para evitar enfermedades silenciosas como el colesterol.

Por un lado, la buena noticia es que la grasa externa se puede eliminar fácilmente con ejercicio y cambios en la dieta. Por el otro, la grasa visceral es un poco más complicada de erradicar porque no la vemos. Sin embargo se puede llegar a detectar a través de exámenes de sangre y otros estudios médicos.

Te recomendamos que consumas más cantidad de líquidos -principalmente agua- para propiciar la eliminación de la grasa a través de la orina. También puedes ingerir caldos de verduras (sin grasas, sal o carne) e infusiones de hierbas. Beber zumo de limón o toronja en ayunas puede ayudar a desintoxicar el organismo y evitar la acumulación de grasas.

No te olvides de la fibra para reducir el estreñimiento, del Omega 3 para reducir el estrés y de las verduras crudas para saciar el apetito. Trata de decirle adiós a los dulces, los fritos y los refrescos.

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