Síndrome de déficit de atención con hiperactividad y capacidad para el deporte

Oscar Dorado · 25 agosto, 2018
Si tu hijo tiene el síndrome de déficit de atención con hiperactividad, debes saber que está más que capacitado para hacer deporte. A continuación, te contamos todos los aspectos que debes tener en consideración.

El síndrome de déficit de atención con hiperactividad es un trastorno que se encuentra en niños y adultos, que se caracteriza por 3 síntomas principales: hiperactividad, impulsividad y falta de atención. El tratamiento de las personas que sufren este síndrome requiere intervención médica, psicológica y educativa, así como la gestión del comportamiento.

Sin embargo, aquellos niños que sufren el síndrome de déficit de atención con hiperactividad están capacitados para el deporte. De hecho, realizar actividades deportivas puede ayudar a mejorar las habilidades sociales, demostrar las fortalezas y aumentar la autoestima.

Asimismo, una investigación señala que el ejercicio asigna recursos de atención, influye en la corteza prefrontal dorsolateral y está implicado en la liberación de dopamina inducida por el ejercicio.

El síndrome de déficit de atención con hiperactividad y el deporte

Una de los mejores maneras para ayudar a los niños con déficit de atención con hiperactividad es que lleven a cabo las actividades que más les gustan y motivan, como puede ocurrir gracias al deporte. De hecho, el deporte es una parte clave de la vida de muchos niños, y no hay ninguna razón por la que no lo debería ser practicado por los niños que tienen este síndrome.

Aunque existe poca investigación al respecto de la relación entre qué deportes van mejor para los niños, algunos estudios han demostrado que el taichí ayuda a los adolescentes a tener menos ansiedad, mejora la conducta, produce menos emociones inapropiadas y menos episodios de hiperactividad.

Asimismo, los deportes ofrecen mucha interacción social, además de buena forma física. Por ello, los niños con el síndrome de déficit de atención con hiperactividad podrán vincularse con sus compañeros. Ten en cuenta que en algunos casos, los niños con déficit de atención se sienten aislados o con dificultades para relacionarse con sus compañeros. Por ello, el deporte puede utilizarse como un vínculo saludable para hacer amigos. Por ende, el deporte tiene la capacidad de ayudar a los jóvenes a ganar confianza y autoestima.

¿Cómo elegir el deporte ideal?

Como sucede en todos los niños, no siempre es sencillo encontrar el deporte ideal. Por ello, se recomienda que los niños con el síndrome de déficit de atención con hiperactividad vean o prueben muchas actividades atléticas diferentes, ya sea en la escuela o fuera de ella, con el fin de tener la oportunidad de decidir cual de ellas les genera más interés y motivación.

Como regla general, a los niños con déficit de atención les va mejor cuando reciben mucha atención individual de los entrenadores. Es por eso que es más probable que tengan éxito con deportes individuales como natación, buceo, lucha, artes marciales y tenis.

Sin embargo, los deportes en equipo como el fútbol, el waterpolo o el baloncesto también pueden ser adecuados. Eso sí, no pases por alto que la mayoría de ellos requieren que los niños presten atención constante a otros jugadores y a las estrategias.

Desafortunadamente, no resulta sencillo para todos los niños con este síndrome. Aunque no dudes en animar a tu hijo a probarlo si ese es su deseo. Además, te recomendamos que si no es muy competitivo, es mejor que no elijas una actividad que enfrente a un niño contra al otro.

Nuestra propuesta: la natación

La natación es un deporte ideal para definir la importancia del deporte para los niños con síndrome de déficit de atención con hiperactividad. Entre otras cosas, el objetivo principal de trabajar en el agua es, por un lado, hacer que el niño se divierta. Por otro, la idea es clara: desafiar sus capacidades, fortalecer el sistema inmune, la fuerza y su autoestima, por lo que estará más capacitado para hacer frente a los desafíos del futuro.

Mejores deportes para niños.

Entre otras cosas, debes saber que el agua tiene una sorprendente capacidad para relajar y crear una especie de reinicio en un corto período de tiempo, lo que contribuirá a que el niño ponga toda su atención en lo que está pasando en la piscina.

De hecho, puedes empezar verificando los límites de atención del niño y la fuerza de coordinación. Por ejemplo, puedes pedirle que se siente al borde de la piscina y haga círculos con sus brazos en el agua. El objetivo es poner a prueba sus capacidades, e ir cambiando de ejercicios. De esta manera, incrementas el límite de concentración para que el niño pueda realizar ejercicios más complejos durante un período de tiempo más largo, de acuerdo con los objetivos que hayas definido antes.

Por otro lado, los pulmones también juegan un papel clave en la concentración. Ten en cuenta que al nadar, la presión hidrostática ejerce presión sobre los pulmones, lo que provoca que funcionen más que cuando están en tierra. Esto hace que los pulmones trabajen más que al realizar ejercicios aeróbicos como o correr o montar en bicicleta. Cuanto más oxígeno llega al cerebro, más concentrados estamos y durante más tiempo.

Por último, no olvides que al igual que todos los niños, los que tienen síndrome de déficit de atención deben liberar energía. En este sentido, consideramos que el agua puede regular la energía y canalizarla hacia el éxito, además de perfeccionar las habilidades de movimiento. Además, recuerda que el disfrute, la participación y la vinculación entre pares es mucho más importantes a largo plazo que el aspecto competitivo. En definitiva, el impacto real de los deportes estará en la autoestima, la confianza y la vida social del niño.