Cómo jugaba “La Naranja mecánica” de 1974

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Fernando Clementin el 6 diciembre, 2018
Fernando Clementin · 8 diciembre, 2018
Equipo legendario si los hubo, la Holanda de 1974 desplegó uno de los mejores juegos jamás vistos. Con Michels y Cruyff como líderes, llegó a disputar la primera final del mundo para su país.

Pese a no haber sido campeona del mundo, la selección de Holanda que disputó el mundial de Alemania 1974 quedó en la historia del fútbol como uno de los mejores equipos que se hayan visto. Apodada “La Naranja mecánica”, este elenco revolucionó el modo de ver, jugar y entender el fútbol para siempre.

El padre de la criatura fue el entrenador Rinus Michels. Venía de dirigir al Ajax de Amsterdam durante muchos años y también al FC Barcelona. Sus equipos jugaban verdaderamente bien y contaba con el extra de haber llevado a Johan Cruyff, emblema de aquellos conjuntos, a su mejor nivel.

Por eso, en 1974, la Real Federación de Fútbol de los Países Bajos decidió encomendar el equipo nacional a este probado entrenador. Su misión era lograr que Holanda, hasta entonces sin participaciones exitosas en la máxima cita del fútbol, rompiera este paradigma. Como ya sabráis, lo logró con creces.

Quiénes formaban “La Naranja mecánica” de 1974

El plantel estaba largamente conformado por jugadores de Ajax, a quienes Michels conocía de su paso por el club. Contaba con figuras como Johan NeeskensJohnny RepRob Ressenbrink o Ruud Krol, por citar a los más reconocidos. 

Para ilustrar los nombres infaltables en este histórico conjunto, podríamos tener en cuenta la formación que disputó la final de la Copa del Mundo ante Alemania: Jongbloed; Suurbier, Rijsberger, Haan, Krol; Jansen, Neeskens, Van Hanegem; Rep, Cruyff, Ressenbrink.

El esquema que comúnmente utilizaba era el 4-3-3, tan popularizado por estos días a partir del Barcelona de Josep Guardiola. Sin embargo, esta selección casi no tenía posiciones fijas. Su estilo de juego, como veremos a continuación, exigía un constante intercambio de posiciones y funciones.

Características de juego de “La Naranja mecánica” de 1974

No son muchos los equipos que pierden dos finales del mundo —Holanda volvió a perder contra el local en Argentina 1978— y aún así son recordados por siempre. Holanda lo logró con base en un fútbol totalmente innovador para la época.

Vida y éxitos del holandés Johan Cruyff.
Johan Cruyff.

Aunque hoy algunos de estos aspectos nos parezcan moneda corriente, en ese entonces era toda una invención. Así jugaba esa Holanda:

  • La posesión como idea central: “La Naranja mecánica” intentaba tener el balón todo el tiempo posible. No forzaba los ataques, sino que hacía circular el esférico pacientemente hasta que se produjera el espacio. En ese entonces, el fútbol era más directo que ahora. Quizás por eso el juego criterioso de este equipo impresionó tanto.
  • Rotación constante: En la Holanda del ’74, todos los jugadores atacaban y defendían. Michels transmitió a sus jugadores la idea de que la colectividad era lo que los llevaría a los grandes logros. Así, además, logró potenciar a las enormes individualidades con las que contaba.
  • Presión alta: Otro rasgo frecuente en la actualidad, pero no en ese entonces. Cuando perdían la pelota, tres, cuatro o hasta cinco jugadores holandeses salían disparados hacia el rival que la tenía. De este modo, al recuperar en campo rival, encontraban a la defensa en una posición más vulnerable.
  • Fuera de juego como método defensivo: Esta presión llevaba también al adelantamiento de la línea defensiva para anular posibles pasos largos o entre líneas. Este elemento tan innovador hacía verdaderamente difícil hacerle daño al equipo de Michels.
  • Preparación física: No se puede dejar de lado este ítem, por más complementario que parezca. “La Naranja mecánica” tenía mucha movilidad y desplegue. Esto, lógicamente, requiere de jugadores bien preparados en el aspecto físico.

El fútbol perfecto

Todas estas armas, combinadas con una precisión digna de la mejor orquesta, lograron inmortalizar el lema “Fútbol total”. Esas dos palabras simbolizan perfectamente el estilo de juego de esta selección, que supo enamorar a propios y extraños durante años.

“El fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primero, cuando tienes la pelota, debes ser capaz de pasarla correctamente. Segundo, cuando te pasan la pelota, debes ser capaz de controlarla. Si no la controlas, tampoco puedes pasarla. Puedes jugar mucho, pero si no la metes, no ganas”
—Johan Cruyff—

Los resultados de “La Naranja mecánica”

En la fase de grupos, Holanda venció a Uruguay (2-0), Bulgaria (4-1) y empató con Suecia (0-0). De este modo, avanzó como primer clasificado en el grupo 3.

En la segunda fase, debutó con una paliza memorable frente a Argentina (4-0). Luego, derrotó a Alemania Democrática (2-0) y al campeón defensor, Brasil (2-0). Además de no recibir goles en contra, Holanda volvió a avanzar como líder de su grupo.

Tras este periplo, llegó a la final contra Alemania Federal. El comienzo de ese partido fue algo simplemente fenomenal. En un minuto de juego, sin que ningún jugador alemán tocara la pelota, Holanda colocó a Cruyff contra la defensa. Este encaró y le cometieron un penalti, que Neeskens cambió por gol.

También en la primera mitad, un penal de Jansen terminó en el 1-1, marcado por Paul Breitner. A dos minutos del descanso, el histórico goleador Gerd Müller —hasta hace poco el máximo anotador de la historia de los mundiales— adelantó a su equipo en lo que sería el marcador definitivo.

Pese a este traspié, el equipo holandés ha permanecido en la memoria de todos. Algunos dicen que esto todavía lo hace más grande. Puede que sea cierto: nadie se atreve a asociar a “La Naranja mecánica” con el término “fracaso”.

  • Jensen, R. (2014). Looking at the extraordinary success of the “Clockwork Orange”: Examining the brilliance of total football played by the Netherlands. Soccer and Society15(5), 720–731. https://doi.org/10.1080/14660970.2014.912018