Hay cosas extrañas que le pasan a tu cuerpo cuando corres: descúbrelas

Francisco María García · 8 diciembre, 2018
Para muchos, salir a correr implica una actividad relajante y entretenida como pocas. Al hacerlo, se producen en el cuerpo diversos procesos con síntomas manifiestos.

Es una de las actividades deportivas más populares en todo el planeta. El running es fácil de practicar, sin necesidad de adquirir algún equipamiento especial más allá de contar con la ropa y el calzado adecuados. Sin embargo, ocurren cosas extrañas a tu cuerpo cuando corres. ¿Sabes cuáles son?

Las consecuencias de un rato de pedestrismo son episodios que, en la mayoría de las ocasiones, se catalogan como normales; de hecho, pueden afectar a prácticamente cualquier persona. Hablamos de situaciones que van más allá del cansancio, la falta de aire, la fatiga o el dolor en las piernas.

Estas cosas curiosas que te suceden cuando corres, salvo en casos extraordinarios, no implican que se deba renunciar a este ejercicio, ideal para fortalecer al corazón y reducir el estrés.

6 consecuencias que experimenta tu cuerpo cuando corres

1. Sabor metalizado en la boca

Ocurre después de recorrer distancias por encima de los cinco kilómetros. Algunos corredores pueden llegar a vincular la aparición de sabores extraños sobre el paladar con la presencia de sangre. En efecto, sí existe esta relación.

El esfuerzo físico al que se somete el cuerpo para poder atravesar grandes trechos de terreno a intensidades medias o altas produce un incremento de los glóbulos rojos. Estos llegan a un número suficiente como para que su presencia sea advertida mediante el sentido del gusto.

Si esto ocurre con poca frecuencia, no hay ningún problema. Cuando se hace reiterativo, es recomendable una visita al consultorio del médico de confianza. La finalidad de la consulta será descartar que la causa se encuentre en la presencia de alguna infección que no muestre ningún otro síntoma.

2. Ganas de ir al baño

Las visitas repentinas a los sanitarios en los momentos previos a una competición casi siempre son atribuidas a los nervios. Por lo general, no conllevan mayores inconvenientes.

Las verdaderas dificultades vienen añadidas cuando las ganas de evacuar se presentan a mitad de una carrera. Se trata de algo que, a decir de la mayoría de los especialistas, no debería resultar particularmente extraña.

Hay que recordar que el 75 % del cuerpo trabaja frenéticamente al correr; lo que puede originar que el sistema digestivo se active “peligrosamente”.

Por otro lado, también puede presentarse una incontinencia urinaria, principalmente cuando los atletas presentan debilidades en el suelo pélvico. Se estima que al menos la mitad de las mujeres runners sufren pequeñas fugas de orina mientras se desplazan a las carreras.

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3. Lagunas mentales

Por muy consciente que esté un atleta sobre la posibilidad de estos episodios, no deja de ser angustiante encontrarse en la situación en la que no se recuerden algunos detalles. Por ejemplo, es común no acordarse dónde se dejó estacionado el coche.

Las lagunas mentales al correr se originan porque el cuerpo agota las reservas de glucógeno, el polisacárido responsable de servir de combustible del cerebro. Esta es una de las razones por la que siempre se recomienda consumir bebidas energéticas y algunos aperitivos durante los entrenamientos y las competiciones.

4. Ataques de tos y rinitis por ejercicio

La tos persistente puede presentarse al llegar a la meta después de recorrer distancias superiores a los 10 kilómetros. Su origen se encuentra en los espasmos que tienen lugar en la musculatura que rodea a los pulmones.

No obstante, si las broncoconstricciones aparecen al terminar el ejercicio, la rinitis termina incomodando bastante más. Esto sucede porque los líquidos que chorrean por las fosas nasales aparecen a mitad de las carreras.

El frío y el aire seco están asociados con estos casos. Sin embargo, en las narices que gotean también influye la presencia de alergógenos en el aire, como el polvo o el polen abundante durante la primavera.

5. Aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca

Este es uno de los efectos más comunes y más conocidos que ocurren a tu cuerpo cuando corres. La causa es sencilla: los músculos requieren de más oxígeno para poder responder a la demanda a la que son sometidos. Por ello, los pulmones ventilan hasta 40 % más de alvéolos.

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Al mismo tiempo, el corazón debe necesariamente latir más rápido para poder repartir eficientemente todo el oxígeno y los nutrientes que exigen los tejidos musculares. En promedio, los latidos se duplican: pasan de 70 a 150 por minuto.

6. Quema de calorías

No pasa mucho tiempo para que el cuerpo empiece a consumir calorías. A los 90 segundos de haber iniciado una carrera, ya se empezarán a quemar estas unidades de energía. Esta es una razón suficiente para correr; a pesar de las posibles incomodidades que comentamos antes, se trata de uno de los ejercicios más saludables y recomendables.

  • Geiringer, S. R. (1995). The biomechanics of running. Journal of Back and Musculoskeletal Rehabilitation5(4), 273–279. https://doi.org/10.3233/BMR-1995-5404
  • Winter, B., Breitenstein, C., Mooren, F. C., Voelker, K., Fobker, M., Lechtermann, A., … Knecht, S. (2007). High impact running improves learning. Neurobiology of Learning and Memory87(4), 597–609. https://doi.org/10.1016/j.nlm.2006.11.003