Deporte base: ¿cómo se regula legalmente?

Francisco María García · 23 agosto, 2019
La regulación legal del deporte base es un tema amplio y complejo, y es casi imposible tratarlo en un solo artículo. Aquí te contamos algunos conceptos claves para entender lo que significa y su relevancia.

El deporte base o de base se caracteriza por su carácter formativo, en el que el rol protagonista lo ocupan los niños y jóvenes que sueñan con ser deportistas profesionales. Pero ¿cómo se regula legalmente en España? ¿Rigen las mismas normativas que orientan la práctica deportiva de carácter profesional?

A continuación, analizaremos los objetivos del deporte formativo y abordaremos la polémica aplicabilidad de la ley antiviolencia en este ámbito.

¿Qué es el deporte base?

El deporte base, también conocido como deporte formativo, consiste básicamente en las disciplinas deportivas practicadas por niños y adolescentes con el objetivo de formarse técnica y psicológicamente. Para su futuro, la meta sería competir en los máximos niveles del deporte profesional.

Por lo general, estos entrenamientos se desarrollan en clubes deportivos e instituciones educativas. En los Estados Unidos, por ejemplo, es muy famoso el programa de becas deportivas en las universidades para la formación de atletas de élite.

En lo que respecta al fútbol, casi todos los clubes de primera y segunda división tienen sus propias escuelas de base —o inferiores— para formar a sus futuros jugadores. Además, los deportistas de base pueden competir por las selecciones nacionales o provinciales en competiciones oficiales.

Trabajo formativo del deporte base: más allá del entrenamiento físico

Este carácter formativo o preparatorio consigue que las instituciones que se dedican al deporte base sean conocidas popularmente como ‘canteras’. En este sentido, es importante evidenciar que esta preparación va más allá de optimizar la capacidad física y estimular la vocación o el talento de cada juvenil.

Un trabajo óptimo en el deporte base necesariamente incluye la formación educacional y el apoyo psicológico, para que los atletas desarrollen plenamente su mente. La ayuda financiera también permite que estos jóvenes puedan dedicarse al entrenamiento y auxiliar a sus familias, además de encontrar en los centros deportivos una contención social.

Niña forma parte del deporte base de las artes marciales.

El deporte base también es una oportunidad para los clubes

Más allá de representar una gran oportunidad formativa y económica para los jóvenes, el deporte base también ofrece importante beneficios para los clubes, principalmente si hablamos de fútbol. Este trabajo significa, por un lado, la posibilidad de formar sus propios jugadores según su propia filosofía, sus necesidades y visiones para el futuro.

Además de esto, las divisiones de base en el fútbol son una importante fuente de ingresos para los clubes. El mercado de pases internacional concreta anualmente contratos cada vez más atractivos; muchos equipos grandes optan por reforzar su plantel con los jóvenes que se destacan en el fútbol de base.

Igualmente, también los deportistas de base representan una importante posibilidad de ahorro, ya que no necesitan dispensar grandes sumas de dinero para renovar su plantel. Asimismo, pueden disminuir el impacto de la renovación entre generaciones de jugadores.

Las normativas antiviolencia

Una de las cuestiones legales más polémicas en el deporte base es la validez de la llamada ley antiviolencia. En un principio, parecería lógico que las mismas normativas que visan combatir cualquier forma de discriminación, intolerancia o actos de violencia en el deporte también fueran aplicables a los semilleros.

No obstante, esta cuestión no es tan simple como podríamos imaginar. Originalmente, la prevención de actos violentos e intolerantes en los recintos deportivos estaba expresada en el título IX de la Ley del Deporte (ley 10/1990).

Como su título habilitante estaba comprendido en el de ‘seguridad pública’ de la Constitución Nacional, se subentendía que sus determinaciones eran válidas en todo el territorio español. Ello, lógicamente, incluía los recintos deportivos y sus alrededores durante todo tipo de competición, ya fuera del deporte profesional o de base.

Sin embargo, en 2007 se publicó la Ley 19/2007, conocida como la ley ‘antiviolencia’ en el deporte, que pasó a sustituir el mencionado título IX. Y la problemática surge gracias a su artículo 1.2, que expresa:

«El ámbito objetivo de aplicación de esta Ley está determinado por las competiciones deportivas oficiales de ámbito estatal, que se organicen por entidades deportivas en el marco de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte, o aquellas otras organizadas o autorizadas por las federaciones deportivas españolas».

A esta norma sumamos la determinación del artículo 32, que deja claro que el régimen disciplinario ‘antiviolencia’ solo es aplicable a quienes dispongan de licencia estatal o autonómica homologada.

Con ello, podemos concluir que dicha ley no contempla el ámbito autonómico y las competencias deportivas territoriales. Por lo tanto, su alcance no llegaría al deporte base.

Los niños, el deporte y la nutrición son aspectos totalmente relacionados.

Pero la problemática no queda aquí….

La cuestión se vuelve aún mas contradictoria si consideramos que la Ley Orgánica 1/1992 de seguridad ciudadana, que sigue vigente. Esta norma determina que todos los eventos y competiciones deportivas quedan sujetos a las medidas de prevención detalladas en el título IX de la Ley del Deporte de 1990.

Por todo ello, resulta evidente que la regulación del deporte base, al menos en materia de seguridad pública, necesita una normativa más clara y transparente. No solo para establecer reglas claras que orientan su práctica, sino también para cuidar a los jóvenes que recién ingresan al mundo del deporte.

  • Ley Orgánica 1/1992 de seguridad ciudadana. Extraído de: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1992-4252
  • Ley del Deporte (ley 10/1990). Extraído de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1990-25037