Necesidades nutricionales especiales en niños y adolescentes

24 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Las necesidades de energía y proteínas se ven alteradas en niños y adolescentes con respecto a los adultos. ¿Qué debemos saber al respecto?

La nutrición en niños y adolescentes es ligeramente distinta a la de los adultos. Por tratarse de una época de crecimiento y desarrollo, hay ciertos nutrientes que ven aumentada su demanda. De este modo, es conveniente adecuar la nutrición a los requerimientos para conseguir un correcto crecimiento del individuo y prevenir enfermedades en un futuro.

Además, en estas etapas se sientan las bases de una alimentación saludable. Por lo tanto, una buena educación alimentaria es crucial para evitar problemas o malos hábitos en un futuro.

Necesidades energéticas

Las necesidades energéticas son ligeramente mayores en niños y adolescentes. Para hacer frente al gasto energético que supone el crecimiento, la dieta ha de ser hipercalórica. Se estima que un niño de entre 1 y 3 años necesita 1300 kcal por día, mientras que un niño de entre 4 y 6 años precisa 1800 [1].

Estos requerimientos energéticos van aumentando progresivamente hasta la edad adulta, cuando se establecen en torno a las 2000 kcal diarias, dependiendo de las características físicas y la actividad del individuo.

La obtención de esta energía debe proceder fundamentalmente de los carbohidratos. La OMS recomienda que el 50 % de la energía de la dieta de niños y adolescentes provenga de los hidratos de carbono.

En este sentido, se deben priorizar los complejos frente a los simples. En la medida de lo posible, se recomienda evitar el consumo de productos azucarados y excesivamente refinados.

Los carbohidratos son una fuente de energía esencial para niños y adolescentes.

Necesidades proteicas en niños y adolescentes

Los requerimientos proteicos también se ven aumentados en este período de la vida. La ingesta de proteína debe rondar el gramo por kilo de peso corporal, cuando en adultos sedentarios se sitúa en 0,8 g/kg peso.

Este macronutriente es esencial a la hora de construir tejido y de regular la homeostasis y las funciones metabólicas. Asimismo, es fundamental que al menos de la mitad del aporte proteico esté constituido por proteínas de alto valor biológico.

Por este motivo, las dietas restrictivas como las veganas no son una buena opción en esta etapa de la vida. Este tipo de regímenes suelen aportar una baja cantidad de proteína y no suelen ser de alto valor biológico. En niños y adolescentes, es primordial garantizar el consumo de carne y productos lácteos.

Por otra parte, los lácteos garantizan también el correcto estado de la microbiota intestinal. Cada vez existen mayores correlaciones entre una microbiota sana en los niños y la reducción de la probabilidad de padecer enfermedades complejas en etapas posteriores.

A raíz de esto, es fundamental incluir productos lácteos fermentados en la dieta habitual de niños y adolescentes. Hay que tener cuidado con el nivel de procesamiento de estos productos, pues la oferta de yogures del mercado suele contener más cantidad de azúcar del deseado o recomendado.

Necesidades de vitaminas

Por norma general, no se recomienda la suplementación con multivitamínicos en esta etapa de la vida. Si bien es discutida a día de hoy la prescripción de vitaminas genéricas en adultos, los requerimientos de estos micronutrientes en niños no se ven alterados.

Solamente si existe una deficiencia de algún micronutriente es necesario suplementarlo, o si se presenta alguna patología de base. En el caso contrario, una dieta variada debería proveer al niño de la cantidad de vitaminas que necesita.

El consumo de los nutrientes esenciales es importante para niños y adolescentes.

Solamente en la adolescencia pueden aumentar ligeramente los requerimientos de hierro, calcio y zinc. Sin embargo, estas necesidades se suelen satisfacer de manera correcta mediante la dieta.

Hay que tener cuidado con los valores de vitamina D [2]. En muchos países es una vitamina con riesgo de déficit, debido a la pobre exposición solar y al bajo consumo de pescado azul. Se trata de un micronutriente estrechamente ligado al crecimiento, a la salud ósea y al equilibrio homeostático; por lo tanto, ha de encontrarse en los valores óptimos para prevenir problemas.

Un caso concreto en el que los requerimientos de vitaminas y minerales pueden verse aumentados es el de los adolescentes que utilizan anticonceptivos orales, tabaco, alcohol y drogas.

Nutrición en niños y adolescentes: conclusión

En definitiva, las necesidades nutricionales en niños y adolescentes son ligeramente distintas a la de los adultos. Si bien no hay demasiada diferencia en lo que a micronutrientes se refiere, sí que han de seguir una dieta ligeramente hipercalórica y rica en proteínas de alto valor biológico. Como mencionamos, se desaconsejan las dietas restrictivas que limitan la ingesta de algún grupo de alimentos.

  1. Hidalgo Vicario MI., Guemes Hidalgo M., Nutrición en la edad preescolar, escolar y adolescente. Pediatr Integral, 2007. 11 (9): 347-362.
  2. Bizzaro G., Antico A., Fortunato A., Bizzaro N., Vitamin D and autoinmune disease: is vitamin D receptor (VDR) polymorphism the culprit?. Isr Med Assoc J, 2017. 19 (7): 438-443.