Baño turco y sus beneficios

Jorge Camon · 20 abril, 2018
El calor en estos baños turcos viene del agua caliente que circula a través de cañerías y radiadores ubicados en las paredes de las salas, y son sumamente beneficiosos para relajarnos

El baño turco, también llamado hammam (baño, en árabe), se practica desde la antigüedad. Este baño se caracteriza por tener una humedad de un 99%, se trata de un calor húmedo donde la temperatura no es uniforme sino que va ascendiendo según subimos en altura. Así pues, en el suelo tenemos entre 20 y 25 grados, a metro y medio unos 40 y a la altura de la cabeza llegan a los 50.

Beneficios del baño turco

  • Aumenta la capacidad de intercambio de oxígeno en los pulmones y el sistema bronquial.
  • El baño turco es menos estresante que la sauna para el organismo.
  • Para las personas que sufren estrés, ansiedad…el baño turco relaja el sistema nervioso.
  • Alisa y suaviza la piel, por lo que es muy beneficioso para los adolescentes con acné. Además dilata los poros y provoca una traspiración abundante, que hace eliminar toxinas e impurezas estimulando la circulación sanguínea.
  • El baño turco humedece las vías respiratorias por lo que ayuda en resfriados, tos, bronquitis, sinusitis…
  • Ayuda a retrasar el envejecimiento de la piel puesto que permite una mayor oxigenación y revitalización de los tejidos.
  • Facilita la secreción del flujo vaginal y colabora en la limpieza de los genitales. Además el calor ayuda a aliviar las menstruaciones dolorosas.
Chica relajada en un baño turco.

Precauciones del baño turco

Una de las cosas a tener en cuenta en el baño turco es que el ritmo cardiaco se llega a duplicar al someter el cuerpo a estas altas temperaturas, por lo que no se recomienda en ningún caso practicar este baño a ancianos, embarazadas o personas que padezcan problemas de salud como la hipertensión o cardiopatías.
Además tampoco deben meterse en el baño turco quienes sufren de dermatitis o problemas de vasodilatación.
También deben evitarlos las personas que padecen una enfermedad bronquial severa, epilepsia, anorexia o cólicos renales.

Como actuar antes del baño turco

Si vamos a darnos un baño turco después de practicar deporte debemos descansar antes entre 15 y 30 minutos para que la temperatura corporal descienda y evitar así que se produzca en el cuerpo un golpe de calor.
Antes de entrar en el baño, lo mejor es ducharse un rato con agua templada para ir adaptando la temperatura corporal.
No es recomendable entrar con hambre pero tampoco con el estómago demasiado lleno, si acabas de comer lo mejor será que reposes una hora antes de entrar.
No olvides consumir líquido, ya que vas a someter a tu cuerpo a una moderada deshidratación.

Beneficios de un baño publico.

Qué debes haces durante el baño turco

Si vas a meterte a un de estos baños turcos, lo mejor es empezar en los asientos más bajos, para que tu organismo se vaya adaptando al calor.
Durante la sesión no bebas líquidos, ya que no se produciría la desintoxicación corporal.
Túmbate o siéntate con los pies sobre el asiento para que todo el cuerpo permanezca a la misma temperatura.
Lo normal es que a los 8-12 minutos el cuerpo necesite un descaso de calor, por lo que es mejor salir un rato.

Las personas muy acostumbradas pueden permanecer hasta 15 minutos y para las que son su primera vez, no deben superar los 10 minutos.
Antes de abandonar el baño turco, siéntese con los pies colgando en el banco para que la circulación se adapte de nuevo a la posición vertical y levántate de forma pausada.

Cosas que debes tener en cuenta después del baño turco

Al salir del baño es recomendable permanecer fuera para enfriar las vías respiratorias pero sin excederse para no tiritar.
Después, dúchate con agua fría llevando el chorro de agua desde las extremidades hasta el centro del cuerpo.
Una vez acabado el baño turco debes beber agua o una bebida isotónica para recuperar las sales minerales perdidas con la excesiva sudoración.
No es recomendable tomar más de dos sesiones de baño turco semanales.