Descubre los beneficios de ejercitarse 30 minutos diarios

Francisco María García 3 julio, 2018
De manera general, la lista de beneficios de entrenar 30 minutos diarios incluye un mejor funcionamiento del sistema circulatorio; también contribuyen en la prevención de enfermedades crónicas y retrasa la degeneración ósea, así como al fortalecimiento del sistema inmunológico

Los beneficios de ejercitarse de manera regular son importantes y variados. No es necesario convertirse en atleta profesional o seguir un régimen de deportistas de alto rendimiento, para disfrutar de las ganancias. Se estima que 30 minutos cada día, de actividades cotidianas que impliquen mover el cuerpo, son suficientes.

Esta lista de beneficios de dedicar media hora a ejercitarnos abarca también ventajas para la salud no solo físicas, también psicológicas, que pasan por mantener un mejor estado de ánimo, lejos de cuadros depresivos.

Para que los efectos positivos de las rutinas de ejercicios sean notorios y duraderos, es de vital importancia la constancia y no desfallecer. Realmente la pérdida de los objetivos conseguidos es mucho más rápida y sencilla, en comparación con lo que implica alcanzarlos.

Beneficios específicos: el corazón, entre los órganos más favorecidos

La actividad física propicia un mejor funcionamiento del principal músculo del cuerpo humano: el corazón. Al bombear con mayor potencia la sangre, esta alcanza todos los rincones del organismo, llevando consigo los nutrientes y el oxígeno necesario para el metabolismo celular.

Otro importante beneficio de la realización diaria de ejercicio, es que funciona como método para prevenir la aparición de afecciones cardiacas e hipertensión.

Medir la frecuencia cardíaca.

También previene la diabetes

También la disminución de los riesgos de padecer diabetes es una consecuencia muy saludable de ejercitarse 30 minutos al día. Entre otras cosas, porque la constante actividad física facilita la regulación de los niveles de glucosa en la sangre.

Beneficios ‘tangibles’

Uno de los objetivos más comunes entre los que se ejercitan con regularidad es mantener la armonía corporal. En este equilibrio entrará el evitar el sobrepeso, aumentar y tonificar los músculos, además de definirlos. Pasados dos meses de práctica regular, los resultados de determinado tipo de ejercicios quedarán a la vista.

Beneficios ‘intangibles’

Pero las ganancias de ejercitarse de forma disciplinada y constante también abarcan el campo de la mente y las emociones. Las probabilidades de sufrir cuadros depresivos son considerablemente mayores entre los sedentarios; lo mismo que atravesar episodios de mal humor o ira descontrolada.

La actividad mental en líneas generales se ve ampliamente beneficiada por el ejercicio. Los procesos de aprendizaje presentan menos dificultades, al tiempo que los niveles de estrés y ansiedad disminuyen de manera importante. De igual forma, se facilita el control de fobias y ataques de pánico.

Adicionalmente, es una buena medicina contra el insomnio y las dificultades relacionadas con la mala calidad del sueño. Al dormir bien y descansar adecuadamente, es mucho más sencillo concentrarse en las actividades diarias.

Aliado en la lucha contra el cáncer

Entre los beneficios de ejercitarse 30 minutos al día, cinco veces por semana, se cuenta su efectividad para reducir la aparición de cáncer en el colon. Esto esgracias a que el paso de los desechos por los intestinos ocurre a mayor velocidad.

De igual forma, al mantenerse los niveles hormonales dentro de los parámetros regulares, los riesgos de la aparición de tumores en los senos o en la próstata también se ven disminuidos.

Los beneficios de ejercitarse: fundamental para los huesos

El sistema óseo también se ve sensiblemente favorecido por la actividad. En los niños, durante el periodo de crecimiento, el ejercicio regular contribuye en el aumento de la densidad de los huesos.

En la adolescencia, mantener e intensificar las rutinas físicas propician el fortalecimiento definitivo del esqueleto. Ya en la vida adulta, retrasa los procesos naturales de deterioro, así como la aparición de enfermedades degenerativas, como la osteoporosis.

Los ejercicios a cualquier edad

Los especialistas recomiendan una programación de actividades aeróbicas, cuya intensidad varía de acuerdo a la edad:

  • Los niños y adolescentes entre cinco y 17 años, deben entrenarse 60 minutos por semana, en tres sesiones de 20 minutos o dos de 30. Ejercicios de intensidad baja y media en un primer momento, pudiendo aumentar a niveles más exigentes a medida que se acerquen a la mayoría de edad.
  • Entre 18 y 64 años: 150 minutos repartidos en cinco sesiones de 30 minutos. Es recomendable complementar la actividad aeróbica con ejercicios que fortalezcan grupos musculares específicos. (Pecho, espalda, piernas, etc.)
  • Los mayores de 65 años deben mantener en lo posible, las mismas rutinas de 30 minutos, cinco veces por semana. Como complemento, se sugiere incluir ejercicios que contribuyan al fortalecimiento del sistema óseo para evitar fracturas; también las prácticas destinadas a trabajar el equilibrio.
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