¿Por qué los días de descanso son tan importantes?

Francisco María García · 4 septiembre, 2018
Hay quienes consideran que solo se deben tomar pausas cuando el cuerpo apenas responde, y aunque este es un buen  motivo descansar, esperar siempre este escenario tampoco es una buena idea

Un error muy frecuente de muchos deportistas, y más cuando se está comenzando una nueva actividad, es excederse en el tiempo de entrenamiento. Entrenar, entrenar y seguir entrenando parece ser la ley de vida.

Pero lejos de ser beneficioso, las consecuencias de un entrenamiento excesivo pueden ser nocivas. Al momento de diseñar un plan de trabajo, un detalle que en ningún momento se puede dejar de lado son los días de descanso.

Cuando se llega al cansancio extremo, sobre todo si se trata de personas habituadas al trabajo físico extremo, es una señal inequívoca de que el nivel de fatiga del organismo está en un punto crítico. Por lo que muy probablemente suspender los ejercicios justo en ese momento ya sea demasiado tarde.

Las normas básicas de un buen entrenamiento

Sin importar cuáles sean los objetivos que se persigan con la actividad física, hay pautas a cumplir. Más allá del deporte que se practique con regularidad, hay normas básicas de cumplimiento obligatorio que permitirán cumplir con el plan trazado, disminuyendo los riesgos de lesiones.

Una de estas normas es respetar las técnicas de cada disciplina. En este sentido, es fundamental seguir al pie de la letra las indicaciones de entrenadores, instructores o preparadores. En caso de practicar alguna actividad por cuenta propia (como el running al aire libre), el asesoramiento de expertos nunca estará de más.

Entrenamiento con bicicleta estática.

Antes de iniciar cada sesión, la realización de ejercicios de estiramiento y calentamiento es de igual forma de mucha importancia. Lo mismo que mantener una correcta hidratación antes, durante y después del entrenamiento. El cumplimiento de estos pasos es una manera efectiva de evitar contratiempos dolorosos en formas de daños musculares.

Otro aspecto importante son los días de descanso entre sesiones. Son estos momentos los que permitirán a los músculos y a todo el cuerpo en general, recuperarse después del esfuerzo físico. Incluso la mente también necesita relajarse para sobrellevar de manera óptima, el estrés que genera el ejercicio.

Días de descanso. A la semana, ¿cuántos son?

Como mínimo se debe tomar un día de cada semana para descansar. Sin embargo, la mayoría de los preparadores y entrenadores recomiendan tomar dos días semanales.

Por otra parte, para quienes inician alguna actividad física después de largos periodos de sedentarismo, tres días a la semana de ejercicios con 45 minutos de actividad aeróbica son más que suficiente.

Descanso pasivo y descanso activo

Hay dos maneras de afrontar los días de descanso: de manera pasiva o activa. Como su nombre lo indica, la primera opción consta de jornadas en la que no se realiza ninguna actividad física con fines de entrenamiento.

Por otra parte, los descansos activos se refieren a días en las actividades aeróbicas no quedan completamente suspendidas. Solo que se realizan ejercicios de mucha menor intensidad y duración.

Postura de yoga de el pez.

Las caminatas o trotes suaves de 20 minutos son dos de las opciones más populares entre quienes prefieren esta variante de descansos. La bicicleta, nadar o los pilates también entran en el menú, lo mismo que los ejercicios de relajación, estiramientos, baños y masajes.

Quienes apuestan por los descansos activos afirman que, solo de esta forma, se consigue expulsar del organismo las toxinas que se generan por el estrés físico. Lo importante es que durante estas sesiones de trabajo se reduzca de manera significativa el impacto sobre las partes más sensibles del cuerpo.

Dormir bien, el descanso más importante

No hay momento de recuperación más importante que las horas de sueño. Este es un factor que no es solo vital para deportistas, sino para todo tipo de personas.

Los que no respetan este principio básico de un sueño reparador, se exponen a riesgos de diversa índole. Desde problemas cardiovasculares, hasta dificultades para concentrarse; también figura en la lista una más alta probabilidad de padecer lesiones musculares.

El hábito de dormir bien es la forma en la que el cuerpo se ‘reinicia’.  Además, es durante el sueño cuando se segregan hormonas relacionadas con el crecimiento y la regeneración muscular.

En cuando al desarrollo muscular, es prácticamente imposible para una persona aumentar el tamaño de sus músculos si no duerme el tiempo suficiente  cada noche.