¿Qué hacer con tus entrenamientos cuando te enfermas?

Francisco María García · 28 febrero, 2019
Cuando estamos acostumbrados a hacer ejercicio y caemos enfermos, nos preguntamos qué sucede con los entrenamientos. Hay algunos síntomas que es preciso analizar, y también dependerá de cada persona.

La duda sobre si descansar o mantener la rutina es una pregunta frecuente en determinadas situaciones. Cuando se tiene una recaída de salud, lo mejor será prestar atención a las exigencias de nuestro cuerpo para saber si es apropiado continuar con los entrenamientos.

El ejercicio suave suele ser ideal para mantener las rutinas cuando te enfermas; diez minutos son suficientes para determinar si se podrá seguir adelante o es mejor parar.

Si se trata de un resfriado o un malestar leve, se puede hacer un entrenamiento moderado como caminar, montar bicicleta o hacer yoga. Así, evitarás que al retomar la práctica se te dificulte recuperar el ritmo logrado.

El ejercicio aumenta la temperatura corporal

El ejercicio eleva la temperatura del cuerpo. Por ello, en caso de presentar fiebre, aunque no sea muy alta, es preferible descansar tras una gripe o cualquier otra enfermedad.

Si el malestar está relacionado con vómitos o diarrea, tampoco es conveniente entrenar; esto podría incrementar las molestias o sufrir algún percance. Además, en estos tres casos, el cuerpo pierde líquidos y sudar con el entrenamiento solo empeorará la situación.

Cuando se padece de tos seca o húmeda, glándulas inflamadas o dolores musculares, evitar el ejercicio es la recomendación. En todos estos casos, es mejor descansar y dormir para sanar más rápido. También es conveniente evitar la dispersión de gérmenes en espacios que compartimos con otras personas.

Escucha a tu cuerpo

Lo ideal es escuchar las señales que el cuerpo envía. Así, podremos saber si es mejor descansar o es adecuado ejercitarnos; nuestro organismo siempre nos proporcionará las respuestas adecuadas.

Tras haber estado enfermo, volver al running de rutina es un proceso que debe tener sus etapas.

Hay que recordar que el ejercicio fortalece el sistema inmunitario y podría ayudar a una más rápida recuperación. Sin embargo, si de descansar se trata, es preciso darle al organismo el tiempo que necesita.

¿Qué hacer con tus entrenamientos cuando te enfermas?

Existe una fórmula para decidir qué hacer con tus entrenamientos cuando te enfermas. Se define como la ‘ley del cuello’ y consiste en lo siguiente: si el malestar es de garganta, nariz o cabeza, puedes ir al gimnasio. No obstante, si está debajo del cuello, con dolores estomacales o corporales y fiebre, es mejor descansar.

Los estornudos, la congestión nasal o la resequedad en la garganta permiten entrenar de manera suave; una infección pequeña o alguna alergia también.

Cuando se padece de enfermedades leves y se quiere hacer ejercicio, se pueden tomar medidas: por ejemplo, mantener la intensidad y reducir las repeticiones o el tiempo de entrenamiento. Otra opción es acortar las distancias cuando la práctica consiste en correr o montar bicicletas, por ejemplo.

El mantenimiento del cuerpo hidratado es indispensable para una mejor recuperación y para cualquier tipo de entrenamiento; debe hacerse antes, durante y después de la práctica deportiva. También es conveniente calentar bien antes de iniciar el ejercicio y hacer estiramientos.

La alimentación cobra mayor importancia a la hora de entrenar con algún malestar. Es preciso incorporar proteínas y carbohidratos y comer regularmente. También es necesario aumentar la dosis de antioxidantes y dormir lo necesario para que el cuerpo recupere el equilibrio; una indumentaria adecuada es imprescindible para evitar que aumente el malestar.

¿Cómo te sientes?

También puedes analizar cómo te sientes. Cuando el malestar es muy grande, la opción de trabajar, estudiar o ir al gimnasio ni siquiera se considera. Es preferible un buen rato en la cama y un sueño reparador, que nos permita recuperar las fuerzas para luego seguir de manera normal.

Regreso sin ímpetus

Superados los síntomas más fuertes, volver a la rutina será más fácil; esto debe hacerse con moderación, sin prisas que pudieran propiciar una recaída. Una rutina suave de ejercicios ayuda a eliminar la mucosidad y fortalecerá las defensas del organismo.

La contaminación ataca directamente a las vías respiratorias.

Camina o corre a ritmo suave, sube escaleras, haz sentadillas o planchas. Así, mejorarás progresivamente tu condición física, los músculos recobrarán la elasticidad y se tonificarán.

Más allá de todo esto, es fundamental entender que hacer ejercicios cuando te enfermas será más difícil y doloroso. Lo importante es mantener la disciplina y la constancia, claves para un buen entrenamiento. Asistir regularmente al gimnasio o practicarlos en casa o en algún parque es importante para evitar retrocesos en los avances logrados.

Ahora que sabemos qué hacer con los entrenamientos cuando enfermamos, lo mejor es poner en práctica estos consejos. De este modo, se logrará una recuperación más rápida en caso de padecimientos leves; si el problema es más complejo, descansa hasta que el organismo te haga saber que llegó el momento de volver al gimnasio.

  • Ministerio de Sanidad. Actividad física en la prevención y tratamiento de la enfermedad. Extraído de: http://www.csd.gob.es/csd/estaticos/dep-salud/actividad-fisica-en-la-prevencion-y-tratamiento-de-la-enfermedad-cardiometabolica.pdf
  • Olga Cecilia Vargas. Entrenamiento físico en enfermedad respiratoria. Extraído de: http://www.scielo.org.co/pdf/recis/v1n2/v1n2a7.pdf