Cinco razones para dejar de consumir refrescos

Francisco María García · 2 mayo, 2018

El consumo de refrescos es malo para la salud; todo el mundo lo sabe y sin embargo para muchas personas es difícil dejar de hacerlo. La Organización Mundial para la Salud, numerosos científicos y todos los nutricionistas lo dicen: el consumo excesivo de azúcar es perjudicial.

Realmente eso es todo lo que aportan los refrescos, una enorme cantidad de azúcar y nada más. Pero esa no es el único motivo por el que se los debe eliminar. A continuación, veremos cinco razones para dejar de consumir refrescos.

Dejar de consumir refrescos reduce el riego de sobrepeso y obesidad

Numerosos estudios científicos han demostrado que el consumo de refrescos aumenta significativamente las posibilidades de sufrir obesidad. Un solo refresco contiene aproximadamente ocho o nueve cucharaditas de azúcar; es por eso que su consumo incide directamente en el aumento del peso corporal.

Uno de los ingredientes a evitar en las comidas son las bebidas gaseosas y estimulantes.

Pero hay más puntos en contra del consumo de refrescos a considerar. El consumo regular de estas bebidas tan azucaradas altera la forma de percibir el sabor dulce y cambia el umbral de percepción del mismo.

Tomar estas bebidas modifica el mecanismo de recompensa, es decir, el placer que se siente al consumir algo dulce. Esto provoca una mayor apetencia por este tipo de alimentos hipercalóricos y el consiguiente aumento de peso.

Otra razón por la que el consumo de refrescos favorece el aumento de peso y la obesidad, es porque su consumo no conlleva una sensación de saciedad. A pesar de su alto contenido calórico, se ha demostrado que al ser una ingesta líquida, la sensación de saciedad no es la misma que si se ingiere la misma cantidad de calorías de forma sólida.

Prevenir la diabetes y los problemas cardiovasculares

Al dejar de consumir refrescos se reduce significativamente el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Esto ocurre principalmente por el alto contenido de azúcar de estas bebidas.

Los refrescos no solo provocan un aumento del peso corporal. También están relacionados con el aumento de la grasa abdominal, estrechamente ligada a la diabetes y a la enfermedad cardíaca.

Los refrescos suelen contener jarabe de maíz, muy alto en fructosa; se trata de una sustancia que también ha sido relacionada con la aparición de diabetes y enfermedades cardíacas. El riesgo de sufrir diabetes tipo 2 puede incrementarse en un 80 %, en las personas que consumen cotidianamente estas bebidas.

Los refrescos son perjudiciales para los dientes

Los ácidos y el azúcar que contienen los refrescos destruyen el esmalte de los dientes. Existe además una relación directa entre el consumo de azúcares libres, que son los que contienen estas bebidas, y la aparición de caries dental.

A mayor consumo de refrescos, mayor incidencia de caries. Esto ocurre independientemente de la pasta dental utilizada y de la calidad y frecuencia de la higiene bucal que se practique.

Cuando la caries no es tratada a tiempo puede afectar a la raíz del diente y este se puede perder. Dejar de consumir refrescos puede evitar visitas frecuentes al dentista y prevenir la pérdida de dientes.

Cuidado con la osteoporosis

El consumo de refrescos también aumenta el riesgo de padecer osteoporosis; esto no ocurre únicamente a causa del azúcar. Los refrescos contienen ácidos, aditivos y gas. Algunos de estos componentes como la cafeína o el ácido fosfórico, al eliminarse a través de la orina, arrastran consigo el calcio.

De esta forma, este mineral es eliminado a la fuerza del organismo, pudiendo ocasionar la aparición de la osteoporosis, principalmente en las mujeres.

Los refrescos light no son la solución

A pesar de lo que se puede pensar, cambiar el consumo de refrescos regulares por refrescos “light” no es una buena alternativa. Desde el punto de vista calórico, las bebidas libres de azúcar tienen una gran ventaja. Si embargo, tienen varios efectos secundarios y riesgos que se debe considerar.

No solo no contribuyen en nada a una alimentación saludable. Sino que además generan en quienes las consumen una preferencia por los sabores dulces. Y esto es perjudicial para los hábitos saludables de alimentación, principalmente en los niños.

Por otra parte, los edulcorantes que contienen los refrescos light como la el aspartamo, tampoco son nada saludables. Alteran el equilibrio de la flora intestinal y pueden contribuir al desarrollo de ciertas enfermedades metabólicas.