Es importante tener un equilibrio del pH en nuestro cuerpo

Yamila Papa Pintor · 2 diciembre, 2018
Si logramos mantener el equilibrio del pH en nuestro cuerpo todos los sistemas funcionarán como corresponde, y no solo eso, sino que además las células estarán más sanas e incluso podremos rendir más en el gimnasio

Quizás cuando lees u oyes hablar sobre el ‘pH’ pienses en un jabón o una crema para el rostro… sin embargo también está presente en el organismo humano. Por ello, en el siguiente artículo te contaremos sobre él y cómo conseguir un equilibrio del pH de nuestro cuerpo.

Mantener el equilibrio del pH de nuestro cuerpo

Que el nivel de pH de nuestro cuerpo esté equilibrado es fundamental para estar sanos y vernos bien. Gracias al pH podemos medir la acidez o la alcalinidad de cierta sustancia y en el organismo sirve para analizar el estado de la saliva, la orina o la sangre.

pH en la Orina.

La escala que se usa para dicha medición va del 1 hasta el 14, siendo los números más bajos para lo ácido y los más altos para lo alcalino. Para que un medio sea ‘neutro’ debe encontrarse en el medio, más precisamente entre 7,35 y 7,45.

Ciertas funciones corporales, entre ellas las del aparato digestivo, dependen del nivel de pH. Y si tenemos en cuenta que el estrés, la mala alimentación y ciertos hábitos -como el sedentarismo- reducen el pH del organismo es aún más importante hacer lo posible para equilibrarlo.

Cuando el cuerpo está demasiado ‘ácido’ algunas enzimas oxidativas y digestivas no pueden cumplir con sus funciones. La típica acidez estomacal es uno de los síntomas más habituales de este desequilibrio. Además podemos sufrir una liberación de calcio desde los huesos hacia el torrente sanguíneo, lo que deriva en pérdida de masa ósea y problemas articulares.

Además, si el organismo está más ácido que alcalino somos más vulnerables a los ataques de los virus y las bacterias, quienes aman vivir en un medio con dichas características. Existen algunos estudios que afirman que el cáncer aparece en aquellas personas cuyo nivel de pH es más bajo de lo normal o que el sistema inmunitario se debilita en medios poco alcalinos.

Otra cuestión interesante tiene que ver con la deficiencia de minerales y su relación con un pH más ácido. Esto se debe a que dichos nutrientes son los encargados de alcalinizar el organismo, incluyendo lo tejidos, las células y los órganos. Podemos contrarrestarlo consumiendo más minerales, presentes por ejemplo en ciertos mariscos y harinas integrales.

¿Cómo alcanzar un equilibrio del pH de nuestro cuerpo?

La nutrición es una de las claves para poder mantener un equilibrio del PH de nuestro cuerpo. Existen alimentos que son más ácidos y otros que son más alcalinos. Eso no quiere decir que debemos eliminar por completo los primeros, sino reducir su ingesta.

Básicamente los alimentos alcalinos son las frutas y las verduras y los ácidos son los lácteos, las legumbres, las proteínas de origen animal y los cereales. Y un dato interesante: el limón, a pesar de ser ácido de sabor es uno de los mayor alcalinizantes que existe.

Escala del pH de los alimentos.

Entonces, ¿cómo conseguir ese bendito equilibrio del pH de nuestro cuerpo? Es muy fácil (en la teoría): aumenta la ingesta de productos frescos y disminuye las harinas, azúcares, lácteos y fritos. Los alimentos procesados, tan exitosos hoy en día son uno de los principales culpables de la acidez estomacal y generalizada.

Además, todas las mañanas en ayunas podemos ingerir un vaso de agua tibia con un poco de zumo de limón para alcalinizar todas nuestras funciones. También te recomendamos que hagas ejercicio al menos tres veces por semana.

Y en el ámbito emocional (que tiene mucha relación con lo físico) te aconsejamos que reduzcas al máximo el estrés a través de actividades relajantes y beneficiosas como pueden ser el yoga, la meditación y el tai chi. Duerme al menos ocho horas cada noche y haz lo posible por mitigar la ansiedad y las preocupaciones.

Nadie dice que sea sencillo lograr el equilibrio del pH de nuestro cuerpo, pero lo mejor de todo es que una vez que lo conseguimos nos sentimos más que bien, nos enfermamos menos y tenemos más energía para afrontar la jornada. Esto se traduce en menos resfriados, menos dolores, mayor bienestar y mejor rendimiento… ¡Bien merece la pena hacer el esfuerzo!

Del Coco, V. F. (2015). Los microorganismos desde una perspectiva de los beneficios para la salud. Revista Argentina de Microbiologia. https://doi.org/10.1016/j.ram.2015.08.001