Termografía infrarroja: ¿para qué sirve?

La termografía infrarroja es una herramienta valiosa para conocer el estado térmico del paciente. De este modo, ayuda a detectar inflamaciones y hasta a prevenir lesiones.
Termografía infrarroja: ¿para qué sirve?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman.

Última actualización: 26 mayo, 2023

Cuantas más herramientas tenga a su alcance un profesional de la salud para emitir un diagnóstico, mejor. La termografía infrarroja ha demostrado ser una opción interesante para los fisioterapeutas debido a su utilidad.

A continuación, analizaremos todo lo relacionado con esta técnica. Veremos cómo se usa, en qué consiste y, sobre todo, para qué sirve.

Termografía infrarroja

La termografía infrarroja permite al profesional comprobar la temperatura cutánea del paciente de manera objetiva. Consta de una cámara de infrarrojos y un software especializado que, conjuntamente, ofrecen al profesional una imagen del estado del paciente.

Por lo tanto, se trata de una herramienta que permite obtener información sobre cualquier parte del cuerpo. Simplemente se debe apuntar la cámara a la zona que el paciente tiene afectada y el dispositivo hará el resto. También es posible hacer barridos por distintas partes del cuerpo para averiguar si existe una patología que previamente se desconocía.

La importancia de la información objetiva

Es importante recalcar la importancia que tiene la posibilidad de obtener información objetiva y fiable. Poder cuantificar una patología es una ventaja muy grande para los especialistas. No es lo mismo escuchar «me duele» que saber que existe una inflamación que está elevando la temperatura exactamente X grados.

Al aumentar la circulación sanguínea por una inflamación, la termografía infrarroja ayuda a detectarla.

Por ello, herramientas como la termografía infrarroja es lo que se necesita. En el caso de los fisioterapeutas, se mide el rango de movimiento o se utiliza una escala para medir el dolor.

La termografía infrarroja puede ser una herramienta más en este sentido, dado que proporciona información que no puede dar ni la ecografía ni ningún otro método.

¿Para qué sirve?

Como hemos visto, la termografía infrarroja proporciona un valor exacto de la temperatura cutánea del paciente. Esto es importante por varias razones.

En primer lugar, para detectar inflamaciones locales. Una zona roja permitirá al fisioterapeuta saber que esa estructura específica está recibiendo un aporte anormalmente alto de sangre. Y si se trata de una zona muy localizada, probablemente estemos ante un proceso inflamatorio.

También es útil para confirmar problemas de circulación. Si vemos que una zona es más clara de lo que debiera, será porque no le llega la suficiente cantidad de sangre —que es la que aporta calor—.

La falta de circulación puede deberse a varias causas, pero por lo menos se verifica que existe un problema que hace que no llegue suficiente sangre. Por ejemplo, son comunes los problemas circulatorios que cursan con una falta de riego sanguíneo en las manos o los pies.

En tercer lugar, es importante conocer la temperatura cutánea porque el sistema nervioso manda sangre a ambos lados del cuerpo de manera simétrica. Así, comprobarlo nos permite conocer si existe un problema que esté forzando al cuerpo a mandar cantidades de sangre distintas. Por ejemplo, se ha verificado que existe asimetría térmica en casos de dolor miofascial.

Por último, en el deporte ha demostrado ser útil a la hora de prevenir lesiones. Esto se debe, según un estudio publicado por la Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, a que permite identificar los signos de una lesión antes de que esta se produzca.

Una nueva herramienta

El manejo de la termografía infrarroja no es complicado. Los profesionales de la salud podrán utilizar esta técnica sin demasiadas dificultades en poco tiempo. Sin embargo, como con cualquier técnica nueva, deberán realizar algunas horas de formación para familiarizarse con el equipamiento.

Fisioterapeuta realiza masajes en la espalda de un paciente.

De hecho, el aspecto más importante en el que deberán formarse es en la interpretación de las imágenes. Saber entender qué significa una determinada anomalía térmica es casi tan importante como utilizar correctamente la cámara y el software.

Termografía infrarroja: otro buen aliado

Lo que se desprende de todo lo anterior es que la termografía infrarroja puede ser una herramienta valiosa para los profesionales de la salud. Se trata de un equipamiento que solo requiere un aprendizaje corto para ser utilizado correctamente.

Además, constituye una técnica no invasiva y rápida que proporciona información objetiva y fiable. La termografía infrarroja permite conocer un dato que puede ser decisivo para emitir un diagnóstico y adaptar el tratamiento, por lo que es una herramienta que proporciona ventajas realmente interesantes.

Por lo tanto, no te sorprendas si vas al especialista con una sospecha de patología circulatoria y te apunta con una cámara. El uso de la técnica ha ido a más, y los más beneficiados son los pacientes.


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