¿Qué es la diástasis abdominal y cómo afecta en el ejercicio?

17 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Una patología habitual que podemos sufrir, a veces sin darnos cuenta, es la diástasis abdominal. Sin embargo, es importante tratarla para prevenir problemas asociados.
 

La diástasis abdominal puede afectar a cualquier persona, independientemente del sexo o la edad. Y dado que afecta a una zona que interviene en numerosos actos de nuestras vidas diarias, puede ser bastante limitante. Veamos qué significa, por qué aparece y qué efectos adversos tendrá sobre nuestras vidas esta patología.

¿Qué es la diástasis abdominal?

Esta patología se basa en la separación de los músculos rectos del abdomen debido a un fallo del tejido conectivo que los une. Los rectos del abdomen son una parte de la musculatura abdominal.

En condiciones normales, se mantienen en su posición habitual gracias al tejido conectivo, que los aguanta ahí y les permite ejercer su función con normalidad. Este tejido conectivo es lo que se llama la línea alba del cuerpo, que es la franja central delantera de nuestro abdomen.

Causas

Como hemos dicho, la diástasis surge cuando este tejido no funciona correctamente. Las principales causas de que esto ocurra son el sedentarismo, las malas posturas, el embarazo o cirugías sobre esa zona.

En el caso del sedentarismo y las malas posturas, la diástasis surge porque se debilita toda la pared abdominal. Cuando se da por un embarazo, el hinchamiento de la barriga estira el tejido conectivo y puede costar de recuperar.

Se estima que más de un 60 % de las mujeres embarazadas sufren de diástasis abdominal. Por último, cuando se originan por cirugías, al cortar o dañar el tejido conectivo, este pierde su habilidad de mantener las estructuras unidas y cede.

 

¿Cuáles son sus efectos?

Si sufres una diástasis abdominal, lo primero que notarás serán problemas de equilibrio. Te costará mantener la postura y tu cuerpo no será capaz de estabilizarse correctamente, lo cual te llevará a sufrir problemas de espalda. Además, probablemente padezcas problemas digestivos de diversa índole.

Mujer haciendo trabajos de suelo pélvico durante el embarazo.

Estos efectos, sobre todo el primero, tiene un gran efecto sobre la capacidad de la persona de realizar ejercicio. Es vital que el recto del abdomen, la ‘tableta de chocolate’, realice su función correctamente al contraerse, porque es un gran estabilizador del cuerpo y un componente esencial de la cintura abdominal.

Por lo tanto, si los rectos del abdomen se separan, al contraerse, pierden funcionalidad. Y dado que, precisamente por su función, la musculatura abdominal se utiliza en prácticamente la totalidad de los ejercicios que podamos realizar, nos va a impedir hacerlos correctamente.

¿Cómo se cura la diástasis abdominal?

Para recuperarse de una diástasis abdominal, deberemos trabajar la respiración, la postura, el suelo pélvico y el core. Todo esto lo debemos hacer con ejercicios que no aumenten la presión sobre la zona abdominal.

 

Por ejemplo, nunca deberemos hacer abdominales crunch ni ejercicios similares. En cambio, sí que serán positivos los ejercicios hipopresivos. La activación del músculo transverso del abdomen será nuestra gran aliada en esta recuperación.

Por otra parte, debemos evitar realizar esfuerzos en nuestro día a día en los que contengamos la respiración o tengamos que coger cargas pesadas. Siguiendo esta lógica, también será importante tratar el estreñimiento en el caso que haya aparecido.

Los esfuerzos para defecar también aumentan la presión sobre esta zona del cuerpo. Si tenemos problemas de tránsito intestinal, pasarnos largos momentos del día a día haciendo esfuerzos continuados es perjudicial para esta patología.

También existen fajas para ayudar a colocar la musculatura en su sitio y dejar que el tejido conectivo se recupere. Sin embargo, solo se deben utilizar como complemento. Es decir, no podemos depender de ellas para recuperarnos sin más.

Caso grave de diástasis abdominal corregida por cirugía.

Podemos utilizarlas junto a nuestro programa de ejercicios propuesto por un fisioterapeuta o médico para darnos un apoyo extra. No obstante, nunca debe ser la única medida que utilicemos, ya que puede crear dependencia y no ayuda a trabajar la causa real del problema.

 

En definitivamente, necesitamos fortalecer la zona cuidadosamente, por mucho que juntemos los rectos del abdomen artificialmente. Como último recurso, existen procedimientos quirúrgicos para unir la musculatura en casos muy graves, como se muestra en la imagen de arriba.

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