Estudios y deporte: ¿cómo lograr su compatibilidad?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon
Encontrar el ajuste entre el estudio y el deporte puede dar más de un quebradero de cabeza para los deportistas, pero no por ello es imposible. En este artículo te contamos cómo puedes lograrlo.
 

La cuestión de cómo compatibilizar los estudios y el deporte es algo que preocupa a deportistas, padres y educadores. Muchas veces se entiende, erróneamente, que la parte académica y la deportiva son excluyentes. ¿Por qué decimos que esta afirmación no es verdadera?

A menudo llega un momento en la vida del deportista donde debe escoger entre una de ellas y abandonar la otra. También es habitual que los padres, preocupados por las calificaciones de sus hijos, tomen la medida de desapuntarlos cuando los resultados académicos no son buenos o de castigarlos sin deporte hasta que sus notas mejoren.

Los estudios y el deporte son perfectamente compatibles; de hecho, se complementan y tienen una influencia positiva recíproca. En este artículo se hablará de los beneficios de la práctica deportiva en el rendimiento académico y se explicarán algunas claves para lograr la máxima compatibilidad.

Estudios y deporte: entrenar beneficia al rendimiento académico

Existen muchas investigaciones que relacionan los estudios y el deporte en todas las etapas vitales. A continuación, se mencionan algunos ejemplos de cómo el ejercicio físico aumenta el rendimiento intelectual:

 
  • Mejora la memoria explícita: este tipo de memoria se basa del recuerdo de conceptos y acontecimientos que podemos describir. En el cerebro, se localiza principalmente en una estructura llamada hipocampo. En un estudio llevado a cabo con niños se encontró que aquellos con mayor capacidad cardiovascular tenían un mayor volumen hipocampal. Por lo tanto, rendían mejor en tareas que requerían la memoria explícita.
  • Aumenta la capacidad de atención: se ha comprobado en un estudio de Mind, Brain and Education que una rutina de ejercicio aeróbico de 30 minutos antes de una tarea de discriminación visual aumenta la capacidad atencional en niños de 13 y 14 años.
  • Mayor rendimiento cognitivo: en un experimento con niños de nueve años que realizaron pruebas de aritmética, lectura y ortografía, se concluyó que rindieron mejor si previamente habían corrido en una cinta durante 20 minutos.
Joven escuchando música y estudiando un máster en fútbol.

  • Retrasa el envejecimiento cerebral: los estudios realizados con adultos y personas mayores afirman que el ejercicio físico aumenta los niveles de la proteína BDNF (del inglés, factor neurotrófico derivado del cerebro). Esta proteína interviene en la creación de nuevas sinapsis, lo que aumenta el grosor y la densidad del tejido cerebral.
  • Aumenta el autocontrol: se ha demostrado que la práctica de artes marciales es un medio para disminuir los impulsos agresivos y promover comportamientos prosociales en niños.
 

Establece un calendario de estudio

Una medida efectiva para compatibilizar estudios y deporte es establecer un calendario en el que temporalices las horas de estudio. En este, debes tener en cuenta las horas de entrenamiento, el tiempo de desplazamiento y priorizar las materias según su exigencia; esto último implica dedicar más horas a las que son más exigentes y menos a las que no lo sean tanto.

Colócate ese calendario en un lugar visible para evitar que se te olvide. Además, si anotas las tareas y el tiempo que les vas a dedicar, estarás más comprometido y te será más fácil cumplirlas.

Sé consciente y adquiere unos buenos hábitos de estudio

Adquirir hábitos de estudio saludables es algo primordial para cualquier estudiante, más si se dispone de pocas horas para estudiar. Ser consciente significa aprovechar al máximo las horas de estudio y evitar dejarse llevar por distracciones.

Estudia en un lugar despejado, con luz natural y sin distracciones. Realiza descansos de 15 minutos por cada hora de estudio. Y al igual que la actividad física requiere un calentamiento, la actividad mental también lo necesita. El pico de máxima atención y rendimiento se da a los 20 minutos tras empezar la tarea, y empieza a caer por cansancio a los 50 minutos.

 

Por ende, inicia con tareas que no sean muy exigentes: subrayar, hacer esquemas, resúmenes… y pasa a memorizar después. Por último, es importante que los descansos no duren más de 15 minutos, porque de lo contrario perderás toda la concentración ganada anteriormente y tendrás que volver a empezar desde cero.

No te distraigas con cosas que pueden esperar

Cuando estas estudiando, es tentador comprobar el móvil o encender la consola de videojuegos, pero todas esas actividades te distraerán y te impedirán cumplir con tu horario.

Adolescente se distrae con el móvil mientras estudia.

Una medida eficaz para que esto no ocurra es poner lejos de tu alcance cualquier distracción: guarda el móvil en un cajón, en lo alto de una estantería o en otra habitación. Si tienes que realizar un esfuerzo para cogerlo, es menos probable que recurras a él.

Utiliza esas actividades de ocio como recompensa solo tras haber completado tu horario. Esto es lo que se conoce en psicología como Principio de Premack: obtener algo deseable tras haber realizado una actividad menos placentera refuerza esa actividad menos apetecible.

Desconecta de los estudios durante los entrenamientos

 

Muchas veces se arrastran las preocupaciones a todos los ámbitos, pero la preocupación excesiva solo tiene consecuencias negativas. Despeja tu mente sobre preocupaciones académicas cuando estés entrenando y concéntrate en lo que requiere el entrenamiento.

Utiliza ese período de descanso para desconectar y relajarte. De este modo, podrás enfrentarte a los estudios con la mente despejada de preocupaciones y rendirás mejor.

Estudios y deporte: conclusión

Con todo esto, hemos visto que estudios y deporte no son dos alternativas entre las que haya que escoger, sino que se complementan y encajan perfectamente. Con la ayuda de los hábitos de estudio, un horario de tareas y una buena disciplina para cumplirlo, tendrás tiempo suficiente para estudiar y entrenar todos los días.

  • Chaddock, L., Erickson, K. I., Prakash, R. S., Kim, J. S., Voss, M. W., VanPatter, M., ... y Cohen, N. J. (2010). A neuroimaging investigation of the association between aerobic fitness, hippocampal volume, and memory performance in preadolescent children. Brain research, 1358, 172-183.
  • Hillman, C. H., Pontifex, M. B., Raine, L. B., Castelli, D. M., Hall, E. E., y Kramer, A. F. (2009). The effect of acute treadmill walking on cognitive control and academic achievement in preadolescent children. Neuroscience, 159(3), 1044-1054.
  • Kubesch, S., Walk, L., Spitzer, M., Kammer, T., Lainburg, A., Heim, R., y Hille, K. (2009). A 30‐minute physical education program improves students' executive attention. Mind, Brain, and Education, 3(4), 235-242.
  • Orozco-Calderón, G. (2015). Cerebro y artes marciales: beneficios, riesgos e intervención neuropsicológica. Ciencia & Futuro, 5(4), 142-156.
  • Ramírez, W., Vinaccia, S., y Gustavo, R. S. (2004). El impacto de la actividad física y el deporte sobre la salud, la cognición, la socialización y el rendimiento académico: una revisión teórica. Revista de estudios sociales, (18), 67-75.