Mitos de la nutrición

17 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Lucía Corral
¿Alguna vez has dejado de cenar pasta por temor a ganar peso? ¿Y si te dijéramos que ese pensamiento, así como varios otros, no tiene fundamento científico?

Ni el desayuno es la comida más importante del día ni los carbohidratos en la cena engordan. ¿Cuántas verdades a medias se oyen en los medios de comunicación? Existen muchos mitos de la nutrición sin base científica diseminados en nuestro entorno. ¡Ayúdanos a erradicarlos!

Los mitos de la nutrición que escuchamos con mayor frecuencia

1. ¿Engordan los carbohidratos en la cena?

Algunas de las razones que se dan para apoyar este argumento son que el metabolismo se paraliza durante el sueño o que los carbohidratos por la noche sientan mal. Sin embargo, ¿qué dice la ciencia al respecto?

El metabolismo no se paraliza durante el sueño; de hecho, en un estudio se vio que las personas delgadas queman más calorías mientras duermen que mientras están despiertas, ya que su metabolismo se acelera mientras duermen.

Otra de las verdades a medias que se han extendido es que los hidratos de carbono se acumulan en forma de grasa si no se utilizan al momento, hecho que tampoco es cierto. Los hidratos de carbono se utilizan para obtener energía; una vez que no se necesitan para esta función, el cuerpo los almacena en forma de glucógeno en el músculo y el hígado. Solo cuando están llenos estos depósitos se almacenan en forma de grasa.

Y por ultimo, los carbohidratos no sientan mal por la noche. Por el contrario, pueden ayudar a reducir la sensación de hambre y, por lo tanto, fomentar la perdida de peso.

2. ¿Es el desayuno la comida más importante del día?

Esta afirmación proviene de la industria alimentaria, concretamente de la de los cereales. Existen estudios que demuestran que, cuando una persona no acostumbrada a desayunar comienza a hacerlo, su peso se ve aumentado.

La importancia de desayunar saludable.

3. Número de comidas, otro de los mitos de la nutrición

Esta muy extendida la idea de las cinco comidas diarias. ¿Qué hay de cierto en esto? Se han realizado estudios evaluando el consumo calórico con diferente número de ingestas y no se han observado ventajas haciendo un mayor numero de comidas. Dependiendo de la naturaleza de las personas, pueden observarse dos patrones de respuesta.

Por un lado, hay quienes controlan mejor el hambre con un mayor número de ingestas. El hecho de fraccionar la ingesta los ayuda a evitar atracones en las comidas principales.

En cambio, existen personas que quedan satisfechas con dos o tres comidas diarias. En estos casos, añadir nuevas tomas puede aumentar el hambre emocional y la ingesta a lo largo del día.

Además, el hecho de que sean aperitivos suele ir asociado a alimentos muy palatables y poco saciantes; es decir, alimentos ultraprocesados e insanos. ¿Cuántas veces al día tienes hambre? Plantéatelo así y aprende a escuchar a tu cuerpo.

4. Ingestas diarias recomendadas

Las recomendaciones nutricionales son extremadamente arbitrarias, sobre todo en lo que respecta a los micronutrientes. Dependiendo la fuente consultada, podemos encontrar unos valores u otros. Al igual que no están estandarizados los rangos de las analíticas, que varían de un laboratorio a otro, no existe una estandarización de las ingestas diarias recomendadas.

Para que sirva de ejemplo, los niveles recomendados de vitamina C son aquellos que previenen el escorbuto —enfermedad causada por déficit de esta vitamina. No se tiene en cuenta cuánto absorbe cada persona, al igual que no se contempla en una analítica rutinaria su estatus. Dar importancia a este término contribuye a la presencia de mitos de la nutrición en la sociedad.

5. Hay que comer de todo

La mayoría de los anuncios que se ven en televisión promocionan el consumo de alimentos procesados. Es raro encontrar un anuncio que fomente el consumo de fruta, de verdura o de pescado, cuando realmente son la base de una alimentación saludable.

Es común encontrar afirmaciones sobre ‘consumo responsable’ y ‘en el contexto de una vida saludable’ en los productos que, precisamente, son los más insanos. Estos mensajes los utiliza mucho la industria de la comida procesada y la del alcohol.

Comprar productos ultraprocesados.

Todo el mundo sabe que el alcohol es insano, pero no se para de publicitar y de fomentar un consumo responsable, cuando la recomendación más acertada sería eliminar su consumo.

6. Las calorías, uno de los mitos de la nutrición más expandidos

Esta afirmación se centra en el balance energético; se trata de defender que lo que importan son las calorías, cuando no todas son iguales. Los alimentos son un todo; son las calorías que nos aportan, pero también son los minerales, las vitaminas y las sensaciones que nos transmiten. No es lo mismo una caloría de una manzana que una caloría de un refresco.

Esta afirmación tampoco tiene en cuenta el factor saciante de los alimentos. Al fin y al cabo, se come con intención de aplacar el hambre.

Si se desayuna un zumo de dos naranjas, en la mayoría y en el mejor de los casos, irá acompañado de una tostada con aceite. Sin embargo, pocas personas serían capaces de comerse las dos naranjas enteras y el resto del desayuno al que están habituados. ¿No te lo crees? Ponte a prueba.

En definitiva, los mitos de la nutrición surgen de la desinformación y de las confusiones generadas por las industrias de sectores específicos para posicionar sus productos en el mercado. Debemos estar atentos y conocer qué es lo mejor para el cuerpo en realidad, con el fin de asegurarnos una vida de mayor calidad.

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