Los diferentes tratamientos quirúrgicos de la hernia discal

Joseph Wickman · 9 septiembre, 2019
Más de una vez habrás escuchado que alguien padece una hernia discal. ¿En qué consiste y cómo se trata esta afección?

La hernia discal es una patología muy común. Nos puede afectar a todos, especialmente a medida que nos vamos haciendo mayores. Existen múltiples maneras de corregirla, pero si las técnicas más conservadoras fallan, también hay diferentes tratamientos quirúrgicos de la hernia discal que nos pueden solucionar un problema más grave.

¿Qué es una hernia discal?

Entre cada una de nuestras vértebras existe lo que se llama disco intervertebral. Este está compuesto de un núcleo pulposo en su interior, y del anillo fibroso que lo rodea.

La función de este disco es la de amortiguar la carga que soporta nuestra columna. Además, hace que no se rocen las vértebras entre sí y permite un movimiento fluido de la espalda.

La hernia discal aparece cuando el núcleo pulposo del disco rompe la barrera del anillo fibroso. De este modo, se desplaza hacia atrás y empieza a comprimir las raíces nerviosas que salen de entre las vértebras.

Esto puede darse debido al deterioro progresivo del anillo, que acaba cediendo con el paso de los años. No obstante, también puede ser causado de forma súbita, al realizar un esfuerzo demasiado grande y con mala postura. En este caso, el anillo es directamente incapaz de soportar el esfuerzo y cede.

¿Qué movimientos pueden dar lugar a la hernia discal?

Para esta explicación, solamente hay que añadir un pequeño concepto y entender lo explicado en el párrafo anterior. El concepto es que el núcleo pulposo se desplaza en sentido contrario al movimiento. Es decir que, si nos agachamos a coger algo, la parte anterior de las vértebras se acercan y el núcleo pulposo se desplaza hacia atrás para permitir este movimiento.

Mujer padece dolor por una hernia discal.

Sabiendo esto, y teniendo en cuenta que la hernia ocurre cuando el núcleo se desplaza repetida o súbitamente hacia atrás, se ve claramente que la hernia ocurrirá principalmente a causa de esfuerzos en los que flexionamos la columna; en otras palabras, cuando nos inclinamos hacia delante.

En segundo lugar, y por cuestiones de torsión, también es perjudicial, aunque en menor medida, la rotación de columna. Sin embargo, el peor movimiento es realizar ambos a la vez, como demuestra esta publicación académica.

Flexionar la columna y rotarla hace que se junten fuerzas de compresión y torsión; ambas demandan un gran esfuerzo de parte del conjunto de estructuras de la espalda. Así pues, habrá que tener especial cuidado a la hora de coger un objeto que no esté justo delante de nosotros, por ejemplo.

En este punto hay que añadir un pequeño detalle: la fuerza muscular es determinante. Efectivamente, un buen tono en la musculatura paravertebral ayuda a mantener todo en su sitio.

Para cumplir con este requisito, existen ejercicios específicos de mayor y menos intensidad. Sin embargo, simplemente caminando y no pasando mucho tiempo al día sentados ya contribuye mucho en este sentido.

Tratamientos quirúrgicos de la hernia discal

Si hemos tenido la desgracia de sufrir una hernia discal, puede que se cure con unas cuantas visitas al fisioterapeuta y medicación para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Sin embargo, dependiendo de la gravedad, puede ser necesaria una cirugía.

En la mayoría de los casos, esta consistirá de una discectomía, en la cual se extrae el disco vertebral afectado. También está la posibilidad de extraer un ligamento en la zona afectada o de fijar las vértebras que quedan por encima y por debajo de la zona patológica.

Tener un problema de espalda puede limitar en gran medida el desarrollo de las actividades físicas.

Hasta la fecha, no se ha demostrado que haya una técnica mejor que la denominada discectomía simple, que incluso hasta puede llegar a ser una microdiscectomía. En este caso, solo se requiere una incisión muy pequeña y se hace con un microscopio quirúrgico. La ventaja es que se acortan los plazos de rehabilitación.

Recuperarnos tras una cirugía de hernia discal dependerá de cómo sea nuestro día a día y de nuestra adherencia al tratamiento y los ejercicios que nos indique el profesional. En cuanto nos den el alta hospitalaria, el fisioterapeuta nos recetará una tabla de ejercicios.

La mejora será progresiva, y alrededor de un mes después ya podremos andar con normalidad y realizar tareas cotidianas básicas. A medida que sigamos fortaleciendo la musculatura de la espalda y el abdomen, irán desapareciendo las molestias y seremos capaces de hacer esfuerzos mayores.

Si nuestro día a día requiere coger cargas pesadas o realizar deportes que conlleven un gran estrés sobre la columna, nos puede llevar alrededor de un año.

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  • Hernia discal lumbar, una visión terapéutica. Tabares NH; Díaz QJ; Tabares SH; Tabares SL. Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología 2016; 30 (1).